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Alcaraz besa el trofeo de campeón.

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Alcaraz besa el trofeo de campeón. EP
Final

Alcaraz cumple con épica el sueño de Wimbledon

El español remonta tras ser arrollado en el primer set por Djokovic y con 20 años inscribe su nombre entre los ganadores del Grand Slam británico

Enric Gardiner

Domingo, 16 de julio 2023

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«Es un sueño hecho realidad», explicaba Carlos Alcaraz con una copa dorada entre las manos. No un trofeo cualquiera, no, sino la copa de campeón de Wimbledon. Un título épico que le costó cuatro horas y 43 minutos arrebatar de las garras al siete veces campeón Novak Djokovic, a quien derrotó por 1-6, 7-6 (6), 6-1, 3-6 y 6-4, y que perdurara para siempre en su memoria y en la que de los que lo disfrutaron con él.

Atrapado el triunfo y con la emoción a flor de piel, Alcaraz, que había vivido una montaña rusa de sentimientos durante todo el encuentro, fue a encontrarse con su familia en la grada. Ahí, sus padres se fundían en un abrazo, Juan Carlos Ferrero lloraba y él irrumpía con el honor de ser ya campeón en el All England Club.

Y lo había logrado como él quería, derrotando al más grande. «Va a ser el mejor momento de mi vida», explicó antes del partido por el título de Wimbledon, y transformó la promesa en realidad. Salió nervioso, cohibido ante la pista central y ante un rival que acumulaba una cuarentena de partidos en esta cancha sin perder y una ristra de años invicto. Nadie podía con Djokovic y el propio serbio se jactaba de su superioridad. «Todos quieren ganarme, pero nadie puede», dijo hace unos días quien aspiraba ante Alcaraz a un quinto título consecutivo en Londres y al Grand Slam número 24 de su carrera.

Visto el 6-1 que le clavó a Alcaraz en el primer set, sus palabras también olían a profecía. Porque el español estaba incómodo, perdido y sobrepasado por una situación que era irreal para su edad. «Con 20 años no esperas estar aquí», matizó tras el encuentro. Pero lo cierto es que, con 20 años, Alcaraz está más que capacitado para lidiar con estos momentos y lo demostró en el segundo set. Siempre fue mejor que Djokovic en el segundo parcial, pero fue incapaz de deshacerse de su sombra. El serbio aguantaba y se sostenía hasta arrinconar a su presa en el punto ideal, el del 'tie break'.

Alas a un monstruo

Ahí Djokovic sumaba 15 triunfos consecutivos, récord histórico de los Grand Slam y un seguro de vida. Si llegaba al desempate, era set asegurado. Si se ponía 2-0 arriba, era triunfo seguro. No perdía esa renta desde 2010. Y Djokovic, que llegó a ir 3-0 arriba, disfrutó de un punto de set. Un instante en el que se confundió y cometió uno de los peores errores del partido. Tiró un revés a la red y se maldijo, por saber que era un error impropio de él. Cedió los siguientes dos puntos también y con ellos el set.

Djokovic pasó del posible 2-0 al 1-1 y había dado alas a un monstruo que empezaba a disfrutar. No hay nadie más peligroso que Alcaraz si se está divirtiendo. El murciano, que conquistó en el US Open del pasado año su primer Grand Slam, empezó a jugar mejor de fondo, a cometer menos errores y a sacar mejor. Brilló y se aprovechó de un Djokovic que a su 70% es capaz de ganar a casi todos, menos a Alcaraz.

El español ahondó en el momento y, con un juego de 26 minutos de por medio, arrasó con el tercer set (6-1) y se puso en posición de acelerar a por el partido. Con 1-0 y 40-15, bajo el servicio de Djokovic, Alcaraz sufrió el primer espasmo de miedo. Perdió las dos primeras bolas de 'break' -de un total de quince que desperdiciaría- y se quedó ahogado por la presión. Sin un tenis arrollador, a Djokovic le bastó para llevar el encuentro a un quinto set, territorio para el chacal.

Como un boxeador

En doce ocasiones, Djokovic había llegado hasta el quinto set en Wimbledon, triunfó en once de ellas y solo perdió una, contra Mario Ancic hacía 13 años. Peligroso, más aún cuando disfrutó de una bola de rotura ya con 1-0 en el marcador. Como un boxeador que aguanta la tunda para contraatacar, Alcaraz se recuperó de un punto que tuvo perdido en tres ocasiones y, sin saber cómo, evitó el 'break'. Una vez más, un solo punto lo cambió todo.

Alcaraz quebró el servicio de Djokovic al juego siguiente y, entre susto y susto, fue aguantando la ventaja. Hasta el último juego. 5-4 y servicio para él. Nervios, drama e incertidumbre. Con 30-30 era un cara o cruz. Salió cara. Con 40-30, tembló la raqueta, la familia de Alcaraz y la central del All England Club. Hasta que una bola corta del español llevó a Djokovic a estrellarse en la red. Campeón. Alcaraz se lanzó al suelo, instantes antes de abrazar a Djokovic y huir hacia su palco, donde le esperaba su gente. El sueño de un chaval de El Palmar se cumplía.

«Es un sueño que se ha hecho realidad, pero incluso si hubiera perdido, estaría muy orgulloso de mi mismo. Hacer historia en un torneo tan bonito, en una final contra una leyenda de nuestro deporte, es un sueño», manifestó Alcaraz, que además se asegura ser número uno del mundo y ser el quinto español en ganar en Wimbledon: Manolo Santana, Conchita Martínez, Rafael Nadal, Garbiñe Muguruza y Carlos Alcaraz.

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