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El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos. EP
El BCE anticipa mayores dificultades para las familias tras las subidas de tipos

El BCE anticipa mayores dificultades para las familias tras las subidas de tipos

El Banco de España advierte de que más del 50% del impacto de la actual política monetaria aún no se ha trasladado a la economía

Lunes, 9 de octubre 2023, 10:57

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Lo peor podría estar por llegar. El hecho de que el Banco (BCE) haya llegado al pico en las subidas de los tipos de interés -que han pasado del 0 al 4,5% en apenas un año- no implica que hogares y empresas empiecen a percibir ya una menor presión en sus costes de financiación. Todo lo contrario. Según explicó este lunes el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, «algo más del 50% de los efectos de esas subidas está todavía pendiente».

Es decir, aunque la traslación de la política monetaria ha cogido ritmo en los últimos meses -sorprendiendo incluso a los propios banqueros centrales- aún hay espacio para el encarecimiento de hipotecas y crédito al consumo. «La traslación a los tipos medios superaba el 47% en los préstamos para compra de vivienda y el 20% para otras finalidades», detalló el gobernador durante su intervención en el XIV Foro Financiero organizado por KPMG.

El propio vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, advirtió en el mismo encuentro que aunque la fortaleza del mercado laboral ha ayudado a los hogares a solventar con cierto éxito el actual entorno, la actual política monetaria «va a dificultar la capacidad de pagar deuda, especialmente en hogares con hipotecas a tipo variable, donde la transmisión es muy rápida».

Es cierto que la actual contracción del crédito es uno de los objetivos del BCE para enfriar la economía y lograr reducir la inflación. Así que se avecinan tiempos duros para las familias españolas. Y también para los propios bancos que, aunque mantienen la morosidad a raya, han comenzado a detectar cierto repunte en algunos segmentos de negocio. «Ha crecido la proporción de préstamos en vigilancia especial -aquellos que no han entrado en impago, pero que ya dan los primeros síntomas de alarma- indicando que puede empeorar la cartera crediticia de los balances bancarios», advirtió Hernández de Cos.

El mensaje no es solo para las familias. También para los bancos, cuyos elevados beneficios en los últimos tiempos podrían verse afectados en el medio plazo por la actual situación. «Estamos asistiendo a cierto espejismo en relación a la mejora de la rentabilidad de las entidades», aseguró durante su intervención Luis de Guindos, insistiendo en que el alza de los costes de financiación «acabará reduciendo la mejoría de márgenes que hemos visto hasta ahora».

Con este telón de fondo, el vicepresidente del BCE volvió a pedir prudencia al sector en sus políticas de remuneración a directivos. Y también en los dividendos, en un momento en el que las entidades están apostando por incrementar la remuneración al accionista. Y en el mismo sentido se manifestó Hernández de Cos, haciendo un llamamiento para que las entidades destinen parte de su reciente mejora de beneficios «a aumentar su resistencia frente a la posible materialización de escenarios de riesgo».

Reacción en la banca

Los principales directivos del sector también reconocen estar atentos al posible repunte de la morosidad hipotecaria. El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, anticipa de hecho una contracción de este segmento del 3,5% para este año. Pero los movimientos entre los clientes se aceleran: «En un momento en el que hay tipos altos, quien ha podido, ha hecho más prepagos anticipados, sobre todo a principios de año», indicó el banquero.

Pese a todo, el sector asegura que el limitado uso del Código de Buenas Prácticas aprobado a principios de año por el Gobierno indica que pocas familias han dejado de hacer frente a sus cuotas, gracias a la mencionada resistencia del mercado laboral. Por ejemplo, CaixaBank ha recibido tan solo 6.000 peticiones de adhesión, de las que la mitad ya son efectivas. Y desde el inicio de la subida de tipos -en julio de 2022- han firmado 10.000 refinanciaciones y 9.000 novaciones de tipo variable a tipo fijo, dando una idea de lo que está ocurriendo en todo el sector.

«No tenemos más de 500 solicitudes de adhesión al código de buenas prácticas por valor de 30 millones de euros por parte de clientes que no han tenido capacidad de ahorro anterior para paliar el efecto de la subida de tipos», coincide Isidro Rubiales, consejero delegado de Unicaja.

En todo caso, los banqueros reconocen que «estamos abordando un escenario de incertidumbre y hay que ser prudentes», confiando en que «mientras la tasa de desempleo se siga sosteniendo, viviremos un escenario parecido al que tenemos».

Crédito y depósitos

Frente al actual encarecimiento del crédito, los bancos se han mantenido firmes en su rechazo a mejorar la remuneración del ahorro vía depósitos a plazo fijo, pese a que Guindos insistió en que «las entidades trasladarán la subida de tipos», los principales directivos del sector han cerrado la puerta a esta posibilidad. «Nosotros no cobramos por los depósitos (en la época de tipos negativos) y siempre hemos estado al tanto de nuestros clientes, pero haciendo las cosas de manera inteligente y coordinada con lo que vemos en el mercado», justifica el Héctor Grisi, consejero delegado de Banco Santander. «Hay opciones en el mercado para tener mayor retribución», añadió, en referencia a la oferta de otros productos como fondos de inversión o seguros de ahorro.

«No se puede decir que no estamos pagando, el coste medio de remuneración al pasivo al particular y empresas sube trimestre a trimestre», coinciden desde Unicaja.

Inflación y política fiscal

Luis de Guindos también aprovechó su intervención en el foro para recordar que los gobiernos con niveles elevados de deuda pública serán los que más sufran la actual política monetaria, en un momento en el que las reglas fiscales europeas -que establecen límites del 60% a la deuda pública y del 3% para el déficit- regresarán en 2024. «A pesar de que la mayoría de los gobiernos han alargado sus vencimientos, la subida de tipos se va a reflejar en un incremento del coste de financiación», advirtió.

El vicepresidente del BCE insistió en que pese a que la inflación subyacente ha comenzado a desacelerarse, el organismo sigue siendo prudente respecto a la evolución de precios, ante el impacto que pueda tener en los mismos la subida de los precios del petróleo, la debilidad del euro y la subida de los salarios. Por no hablar del incremento de las tensiones geopolíticas.

En todo caso, confió en que «los niveles actuales de tipos, si se mantienen en el tiempo, van a hacer una aportación sustancial para reducir la inflación al objetivo del 2%».

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