Borrar
El empleo se desinfla en el peor junio desde 2015 aunque el paro baja

El empleo se desinfla en el peor junio desde 2015 aunque el paro baja

El desempleo cae por debajo de los 2,7 millones por primera vez desde 2008 pero los demandantes de empleo crecen por el boom de los fijos discontinuos y los contratos se desploman

Martes, 4 de julio 2023, 09:04

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

Después de unos primeros meses del año en el que el mercado laboral ha batido récords, la creación de empleo pincha –o al menos se debilita de forma importante– precisamente cuando comienza el verano, la mejor época para la economía española, y cuando estamos a las puertas de unas elecciones generales. Es verdad que esta vez no se ha llegado, de momento, a destruir empleo –como sorprendentemente sucedió por primera vez en julio del año pasado–, pero sí puede decirse que se trata del peor junio de los últimos ocho años. Apenas se han generado 54.541 puestos de trabajo en el sexto mes del año, un mal dato que para empeorarlo hay que remontarse a 2015, cuando España aún se estaba recuperando de la crisis de la burbuja inmobiliaria, según los datos de afiliación media publicados este martes por el Ministerio de Seguridad Social.

Pero no solo eso. En este inicio de temporada estival se han creado menos de la mitad de los empleos del año pasado y una cuarta parte de los conseguidos en abril y mayo. Curiosamente, en apenas dos meses se ha pasado de marcar el récord histórico de afiliación en prácticamente dos décadas a ser el peor dato de los últimos siete años. Los dos extremos en un corto periodo de tiempo, aunque al menos una parte de esta desaceleración puede explicarse precisamente por un adelanto de las contrataciones estivales y no solo por una moderación del crecimiento de la economía, que todo indica se agudizará en la segunda mitad del año.

Sin embargo, son peores aún los datos de afiliación desestacionalizada –la estadística que el ministro José Luis Escrivá considera la «real» y más fiable–, que reflejan de forma más evidente el enfriamiento que ha experimentado el mercado laboral, puesto que, una vez descontados los efectos del calendario, en este caso sí que se han destruido empleos, más de 20.000, algo que no había sucedido en ningún junio de la última década y supone casi el doble de afiliados perdidos en 2013, un año crítico para la economía española.

El sistema, en máximos

A pesar de este frenazo que ha hecho caer la tasa interanual de empleo al 2,5%, casi dos puntos menos que un año atrás, la Seguridad Social marcó un nuevo máximo al alcanzar los 20,86 millones de cotizantes después de sumar más de medio millón en solo doce meses.

El objetivo de superar los 21 millones de trabajadores está más cerca; de hecho, casi se consiguió el pasado día 19 de junio, cuando en la serie diaria de afiliación se superaron por primera vez y de forma holgada los 20,9 millones de trabajadores. Habrá que ver, no obstante, si, tal y como ha dicho la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, se consigue este verano o si el ritmo de creación sigue ralentizándose y lo impide.

En la otra cara del mercado laboral, el paro registrado ha bajado en 50.268 personas, una cifra un poco más elevada que el año pasado, pero inferior a la media cercana a los 100.000 desempleados menos que arrojan los diez últimos años. Eso sí, por primera vez desde 2008 el número de parados cae por debajo de la barrera psicológica de los 2,7 millones.

No obstante, estos datos hay que tomarlos con cautela, puesto que la proliferación de fijos discontinuos tras la reforma laboral ha distorsionado esta estadística ya que estos trabajadores no computan como parados cuando están sin actividad. De hecho, se ha agudizado la brecha entre parados y demandantes de empleo, las personas que quieren trabajar y no pueden, que, lejos de descender, han aumentado en junio e incluso en el último año, y en mayor medida los que tienen una relación laboral. Aquí es donde se incluiría a los fijos discontinuos sin actividad, que, aunque no hay datos oficiales (el Gobierno sigue sin querer dar esta estadística), algunos expertos cifran en unos 600.000.

La temporalidad se estanca

Otras sombras que dejan los datos de junio son las relativas a la contratación, que también pueden reflejar una desaceleración del mercado laboral antes de tiempo, puesto que habitualmente sucede a partir de agosto y no ya desde junio. Así, los contratos firmados se han desplomado un 15,6% en un año y, aunque es normal en los últimos meses una reducción en esta variable tras la puesta en marcha de la reforma laboral, cabe destacar que en junio del año pasado ya estaba en vigor y, además, es uno de los mejores meses para el empleo.

Además, ha sido más acusado el descenso de los contratos indefinidos (-19,4%) y cabe destacar que por primera vez se contrataron más fijos discontinuos que indefinidos a tiempo completo: 39,8% del total de contratos fijos frente a 38,3%.

La reducción de la temporalidad, por su parte, se estanca e incluso por primera vez después de que se aplique ya la reforma laboral que restringe los contratos de duración limitada aumenta, aunque de forma mínima y se mantiene en un 14%, mínimo histórico.

Escrivá trata de ocultar los malos datos y niega la desaceleración

Escrivá lleva meses intentando cambiar la forma en que se cuentan los afiliados en España. El ministro reniega de los datos originales, los reales, que ofrecen el número exacto de nuevos afiliados y que eran los que, hasta ahora, daban, mes tras mes, todos los ministros anteriores a él. Elaboró una nueva serie estadística con cifras desestacionalizadas (sin incluir las oscilaciones propias de la época) e hizo una férrea defensa de que es la mejor forma de saber cómo va el mercado laboral.

Por ello, en las notas de afiliación que difundía el ministerio en los últimos meses, solo se citaba en un párrafo final los originales. Hasta ahora, que van mejor que los desestacionalizados y vuelve a hacer hincapié en ellos e incluso esconde el recorte de afiliación de la serie desestacionalizada.

Además, tanto el ministro como el resto del Gobierno se niegan a hablar de la desaceleración que apuntan los expertos y siguen sosteniendo que el empleo en junio mantuvo un «extraordinario dinamismo».

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios