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El presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Efe

Sánchez dispara su última bala: generales el 23 de julio

Del 28-M al 23-J ·

El presidente busca atajar cualquier ruido interno y provocar una reacción defensiva entre la izquierda ante la ola de la derecha

Lunes, 29 de mayo 2023

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No habrá que esperar a fin de año. Los españoles volverán a votar en unas generales tan pronto como el 23 de julio. Lo anunció este lunes Pedro Sánchez en una comparecencia sin preguntas en el Palacio de la Moncloa. Es su respuesta, inesperada, tras el catastrófico resultado cosechado por el PSOE en las elecciones autonómicas y municipales de este domingo. La decisión implica que el jefe del Ejecutivo asume en primera persona, y así se encargó él mismo de subrayarlo, una debacle con la que nadie en su partido contaba ni siquiera cuando, cerradas las urnas, empezaron a publicarse los primeros sondeos, después de una semana de apagón demoscópico, con un mapa pintado de azul. Pero también tiene mucho de «estratégico», según sostienen los socialistas.

Sánchez, reunido de madrugada con el núcleo duro del Gobierno y el partido, llegó a la conclusión de que no podía permanecer seis meses gobernando en una situación que le habría convertido, en descripción de un veterano de su partido «no en un pato cojo, sino tetrapléjico», con el riesgo de ruido interno que eso pudiera conllevar. Su cálculo es que las opciones de remontar el descalabro serían mucho menores a final de año que si en dos meses se pone al electorado progresista ante la tesitura de validar o corregir el último veredicto de las urnas.

En Ferraz, donde este lunes se celebró una reunión de la ejecutiva de la que nadie salió a dar cuenta, esgrimen que, mirados con detenimiento los resultados de las municipales, las posibilidades de frenar a la derecha no son tan escasas porque la distancia que les sacaron los populares fue solo de tres puntos (algo más de 700.000 papeletas). Creen que en torno a medio millón de votantes progresistas se quedó en casa y ahora aspiran a un movimiento reactivo. «Hay un elefante en la habituación que se llama Vox», dicen. Su objetivo es, además, intentar reagrupar a la izquierda y ya avisan de que habrá una «apelación descarnada» al voto útil. Más aún ante el nada descartable escenario de que Yolanda Díaz no sea capaz de forjar un acuerdo para que Podemos se suba a Sumar en los escasos diez días que tiene de margen para presentar su candidatura.

Algunos socialistas admiten aun así que el plan presenta algunas fisuras, como que todas las encuestas postelectorales indican históricamente que los ciudadanos se reafirman en lo que han votado una vez conocen los resultados. «Y esta vez -apuntan- han votado contra Sánchez». También juega en su contra el hecho de que Alberto Núñez Feijóo, tenga margen para postergar cualquier acuerdo autonómico con el partido de Santiago Abascal hasta después del 23 de julio. En muchas comunidades autónomas no existen plazos para la investidura, pero incluso donde los hay, como la Comunidad Valenciana o Extremadura, los populares podrían ir a una primera sesión fallida, sabiendo que tendrían luego otros dos meses por delante para cerrar un pacto.

«Ganar o morir»

En todo caso, existe un reconocimiento más o menos generalizado en el PSOE en torno a que Sánchez ha hecho «lo mejor que podía hacer». Desde la dirección van más allá y defienden que el suyo es un ejercicio de «honestidad democrática» que «entronca con la épica del personaje». «Es ganar o morir. ¿Cuál era la alternativa, continuar desangrándose hasta diciembre?», insisten.

El jefe del Ejecutivo se había implicado en la campaña del 28-M como si fuera él quien se estuviera jugando la continuidad. Convirtió su propia gestión, y no la de los alcaldes y presidentes autonómicos de su partido, en el principal argumento de voto. Y no escatimó en anuncios, aprovechando la ventaja de tener a su disposición el BOE.

LAS CLAVES:

  • Marco Nacional Los socialistas asumen que el castigo del 28-M se debe a los líos de la coalición y los pactos con ERC y Bildu

  • Confrontación con Podemos En Moncloa avisan de que en esta campaña harán una apelación «descarnada» al voto útil

  • Parar la Sangría La lectura de Ferraz es que de haber intentado aguantar hasta diciembre el deterioro sería mayor

En la mayor parte de los territorios achacan sin ambages a ese «marco nacional» el resultado. El PP lo confió todo a una ola contra el «sanchismo» (y sus vínculos con Podemos, ERC y EH Bildu) y su apuesta se ha demostrado ganadora. El jefe del Ejecutivo, sabedor de que ahora necesitará el empuje de una organización herida, no dudó en cubrir de elogios a sus barones. «Magníficos presidentes -se lamentó- se van a ver desplazados con una gestión impecable y eso a pesar de que muchos han visto incrementado su apoyo».

El adelanto electoral es un cambio de guion absoluto. Sánchez siempre había dicho que agotaría la legislatura. En su equipo creían además que la presidencia europea, que España debe asumir entre el 1 de julio y el 31 de diciembre, sería un estupendo trampolín electoral. Ya no lo será, pero poco importa. Estos comicios también han demostrado que el perfil internacional que con tanto mimo se ha trabajado estos años no basta para contrarrestar el rechazo que también suscita. Ni el encuentro con Joe Biden en la Casa Blanca, el primer día de campaña, ni el mantenido apenas mes y medio antes con Xi Jinping sumaron puntos.

Con todo, Sánchez hizo alusión este lunes a la cuestión global. «Nuestro país se dispone a desempeñar una responsabilidad muy importante en este contexto geopolítico -dijo-. Todas estas cuestiones aconsejan una clarificación sobre las políticas que debe aplicar el Gobierno y las fuerzas que deben liderar esta fase. Solo hay un método infalible para solventar estas dudas. Lo mejor es que los ciudadanos tomen sin demora la palabra para definir el rumbo del país».

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