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Yolanda Díaz. EP

La guerra entre Podemos y los socios de Díaz deja en el aire la lista de unidad de Sumar

Los comunes de Colau alientan la hipótesis de que Podemos y ERC irán juntos el 23-J, extremo que los republicanos niegan «tajantemente»

Martes, 6 de junio 2023

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La tensión entre Podemos y Sumar continúa aumentando a tan solo tres días de que finalice el plazo para registrar las coaliciones electorales del 23-J. La negociación entre ambas formaciones se enredó este martes con un nuevo giro, dando paso a acusaciones cruzadas entre los morados y los socios de Yolanda Díaz que aspiran a formar parte de las listas que presente la izquierda alternativa al PSOE. Fuentes de los comunes llegaron a acusar a la dirección de Podemos de estar negociando a dos bandas de cara a las próximas elecciones generales: una, con Sumar, el proyecto político de Díaz, y otra, con ERC. Los republicanos, enfrentados a la vicepresidenta a raíz de la reforma laboral, negaron la mayor «tajantemente» y mostraron un enfado mayúsculo por «verse arrastrados» por polémicas partidistas. Mientras, los morados guardaron silencio al respecto toda la jornada.

Los comunes, liderados por Jessica Albiach y Jaume Asens -presidente del grupo confederal que aglutina al espacio en el Congreso-, sostienen que la ejecutiva de Ione Belarra les «amenazó» con alcanzar un acuerdo con ERC en lo que supondría un plan B si encalla pacto con Sumar para concurrir a las generales. Solo unas horas antes, la noche del lunes, Pablo Iglesias había elevado de forma notable la tensión al airear que las fuerzas aliadas de la vicepresidenta en Madrid, Cataluña y Valencia -Más Madrid, Catalunya en Comú y Compromís- pretenden excluir a los morados de la coalición que se conforme. El fundador de Podemos y exvicepresidente del Gobierno había señalado también esa misma mañana a la propia Díaz por sus supuestos «vetos» -singularmente, a Irene Montero- y por querer «humillar» a Podemos.

Algo que reaviva los agravios escenificados en la fallida campaña del 28-M y que provocó este martes un aluvión de respuestas por parte de los que, sobre el papel, están llamados a ser sus aliados en la próxima legislatura. El jefe de filas de la coalición valenciana, Joan Baldoví, salió al paso para replicar que Compromís «nunca ha vetado a nadie», además de reclamar «respeto» y «buena actitud» para buscar un acuerdo con discreción. El exdiputado también se mostró sorprendido de que Iglesias estuviese al corriente de unas negociaciones que, asegura Baldoví, «se están llevando a cabo de forma privada». «Estamos negociando bilateralmente con Sumar y me sorprende que Iglesias sepa el contenido de las negociaciones. Nunca hemos vetado a nadie. Lo que hacemos es plantear una serie de condiciones, las mismas con las que negociamos con Podemos en 2015 y 2016».

En la misma línea se manifestaron los comunes, asegurando que las palabras de Iglesias sobre supuestos vetos denotan «falta de conocimiento de las negociaciones de alguien que no está participando en ellas». El partido de Colau y Más Madrid también niegan estar detrás de los «vetos» en que se escudan los morados para elevar el tono. Iglesias se refería en concreto a Irene Montero e Ione Belarra, cuya presencia o no en las listas de la coalición ha sido el asunto que más ha tensado la negociación a falta de apenas 72 horas para que tenga que cerrarse. La decisión de no sumarse al barco electoral de Díaz tomada por Alberto Garzón, ministro de Consumo y secretario general de Izquierda Unida, o de Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona y una de las líderes de los comunes, ha supuesto todo un órdago para la ministra de Igualdad y número dos de los morados.

Los rostros protagonistas del 15-M no generan la ilusión necesaria doce años después -a lo que se suma el desgaste de Montero por el 'solo sí es sí'- y ese es el mensaje que trata de transmitir el entorno de la vicepresidenta del Gobierno. Pero Podemos está enrocado y buena prueba de ello es cómo desde la formación han cerrado filas y reivindicado las figuras de ambas desde entonces. Pablo Fernández e Isa Serra, los portavoces del partido, rechazaban este lunes, en genérico, los «vetos» que «torpedean» la unidad. Belarra y Montero, por su parte, llevan apartadas del foco varios días.

Los catalanes, Más Madrid y Compromís se ven obligados a salir al paso de las acusaciones de Iglesias de que quieren excluirles

No obstante, desde Más Madrid se daba un paso más este martes mismo al pedir abiertamente la exclusión tanto de la titular de Igualdad como de la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030. «Imponer a Irene Montero y Ione Belarra, las ministras peor valoradas del Gobierno, es un error de Pablo Iglesias que pone en peligro la construcción de una alternativa de progreso», escribía en Twitter el histórico activista y número dos de la formación, Félix Rodríguez Rey.

A su vez, la líder regional del mismo partido, Mónica García, arremetía de forma directa contra Pablo Iglesias, al que acusaba de «mentir claramente» y «hacer daño». En declaraciones a la cadena Ser, trataba de desmentir al ex secretario general de Podemos afirmando que «Más Madrid no ha vetado a ningún partido. No entiendo muy bien cuál es la intención (de las declaraciones del exvicepresidente del Gobierno el lunes), más allá de intentar hacer daño al acuerdo»

Urtasun y aval de Drago

Díaz, lejos de esperar a tener cerrado un acuerdo con la quincena de formaciones que aspiran a ir en las listas del 23-J, sigue trabajando en el equipo para hacer frente al adelanto electoral de Pedro Sánchez. Este martes anunció que Ernest Urtasun -eurodiputado desde 2014, cuando se presentó bajo la papeleta de La Izquierda Plural-, ocupará la portavocía de Sumar hasta el 23-J. Se trata de la segunda incorporación en tan solo 48 horas tras la de Pablo Bustinduy, exdiputado de Podemos. Y, junto a ello, Sumar se engrosa con Drago, el partido del canario Alberto Rodríguez, al que se retiró su escaño por una condena judicial y enfrentado ahora a la cúpula morada.

El fuego cruzado de estas últimas horas ha enrarecido unas negociaciones cada vez más al límite y que se pretendían discretas. La posibilidad de un divorcio definitivo, que allanaría el camino a la derecha, asoma ante el plazo que vencerá este viernes a las 23:59 horas.

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