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Agentes intentan contener a los manifestantes en el entorno del Congreso guatemalteco. Martín Bernetti/AFP
El Congreso saliente intenta boicotear la toma de posesión del nuevo presidente de Guatemala

El Congreso saliente intenta boicotear la toma de posesión del nuevo presidente de Guatemala

Corrió el rumor que se estaba produciendo un intento de golpe de Estado por un grupo conocido como el 'Pacto de Corruptos'

Dagoberto Escorcia

Domingo, 14 de enero 2024, 23:51

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Todo estaba listo para la posesión del nuevo gobierno de Guatemala. Era un día histórico, que los ciudadanos esperaban con mucha ilusión. Pero nadie contaba con otro intento de grupos opositores de boicotearla. Un descuerdo entre los miembros del Congreso de la República para elegir la junta directiva que tenía que posesionar al presidente electo, Bernardo Arévalo, motivo un conflicto dentro de la sede institucional, donde varios diputados del Movimiento Semilla, al que pertenece Arévalo, denunciaron que habían sido detenidos y se les había negado la toma de juramento. Inmediatamente corrió el rumor que se estaba produciendo un intento de golpe de Estado por un grupo conocido como el 'Pacto de Corruptos'. La presidente del Congreso, Shirley Rivera, negó que existiera una mala intención en retrasar la toma de posesión de la legislatura.

Hacia las 10 de la noche de España, tres de la tarde en Guatemala, una hora antes de la hora prevista para los discursos del binomio presidencial, Arévalo escribió en las redes sociales: «Los diputados tiene la responsabilidad de respetar la voluntad popular expresada en las urnas. Se está intentando vulnerar la democracia con ilegalidades, nimiedades y abusos de poder. El pueblo guatemalteco y la comunidad internacional están observando». El rey de España, Felipe VI, y unos diez mandatarios de países vecinos habían llegado a Guatemala para estar presentes en la posesión de Arévalo, y varios de ellos emitieron comunicados pidiendo respeto para el voto democrático.

Uno de los mensajes había sido enviado por el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. «Quiero manifestar mi más firme apoyo al presidente electo de Guatemala, en el día de su toma de posesión, así como a la democracia guatemalteca. La voluntad del pueblo de Guatemala, libremente expresada en las urnas, en un proceso electoral transparente, debe ser respetada», dijo el jefe del Ejecutivo.

La impresión que estaba dando Guatemala en ese momento a nivel internacional era de un país más que tercermundista. La Corte Constitucional había negado el amparo provisional al grupo Movimiento Semilla y la tensión había subido en el Congreso. Previamente la personalidad jurídica del partido había sido suspendida temporalmente y ninguno de sus miembros podía optar a cargos en la junta directiva del Congreso, ni tener voy y voto.

También la vicepresidente, Karin Herrera, decía: «Guatemala y el mundo tienen la certeza de que, Bernardo y yo asumimos la Presidencia y Vicepresidencia respectivamente. Que los retrasos para el inicio de la ceremonia no nos quiten la alegría y esperanza con el que millones han amanecido este 14 de enero histórico».

La Asociación de Periodistas emitió también un comunicado dirigido a la junta directiva del Congreso y a la Policía Nacional Civil en el que pedía que no limitaran la labor periodística, ante el impedimento de cubrir la información de todo lo que sucedía dentro del Congreso. La situación llegó a los oídos de los guatemaltecos que esperaban participar en la gran fiesta del cambio de gobierno en su país, que se concentraron en los alrededores del Congreso en una manifestación en la que hubo enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, al mismo tiempo, que hizo temer en que algo peor podía pasar.

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