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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, gesticula frente a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, este martes en Bali, Indonesia, durante la cumbre del G-20. Leon Neal / EP
El G-20 se une contra Rusia por el daño económico de la guerra de Ucrania

El G-20 se une contra Rusia por el daño económico de la guerra de Ucrania

El borrador de la declaración final considera «inadmisible» la amenaza nuclear y pide la paz adhiriéndose al principio de integridad territorial amparado por la ONU

PABLO M. DÍEZ

Enviado especial a Bali (Indonesia)

Martes, 15 de noviembre 2022, 08:20

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Ni la placidez tropical de Bali ni la espectacular cena de gala al aire libre bajo una estatua de Vishnu de 120 metros de altura han calmado los ánimos del G-20 contra Rusia por la guerra de Ucrania. Se esperaba, quizás con demasiado optimismo, que esta paradisíaca isla de Indonesia sirviera para rebajar las tensiones internacionales y alcanzar algún tipo de acuerdo o solución negociada al conflicto. Pero no ha sido así y lo único que finalmente ha deparado es la unidad del G-20 contra uno de sus miembros, Rusia, por el impacto que la guerra está teniendo en la economía global.

Sumando el 80 por ciento de dicha actividad económica y dos tercios de la población mundial, el G-20 sienta en la misma mesa a las naciones más avanzadas, como Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Alemania o Francia, con las potencias emergentes en vías de desarrollo, como China, la India, Brasil, México o Turquía. Aunque tengan sistemas políticos de lo más diverso, en lo que todos coinciden es en el dinero y los negocios, que se ven mermados cada día por la invasión de Ucrania lanzada por Putin. A medida que pasan los meses sin que se detenga la contienda y se agravan los problemas globales en la cadena de suministros, alimentos y energía, surgen más voces contra Rusia, incluso entre países más comprensivos con su postura, como China y la India.

Solo así se explica que, a pesar de la pertenencia de Rusia a este foro, la cumbre consensuó este martes el borrador de su declaración final con fuertes críticas a Moscú y reclamando una salida pacífica a la contienda. Así consta en el documento, al que ha tenido acceso ABC y que será rubricado hoy por los líderes de este encuentro. Salvo que ocurra un imprevisto de ultimísima hora, será la primera vez que un foro internacional se refiera a la contienda en términos tan directos y a Rusia no le ha quedado más remedio que tragárselo. De lo contrario, habría quedado aún más relegada de lo que ya está.

Además de recordar la «devastación traída por la pandemia de Covid-19», el borrador del comunicado final alerta de que «este año hemos sido testigos de que la guerra en Ucrania ha impactado de forma más adversa aún en la economía global». Aunque reconoce que «hay una discusión sobre al asunto», el G-20 reitera las «posiciones nacionales expresadas en otros foros, incluyendo la resolución de la ONU adoptada por mayoría el 2 de marzo de 2022 que deplora en los términos más contundentes la agresión de la Federación Rusa contra Ucrania y demanda su retirada completa e incondicional del territorio ucraniano».

El borrador recoge que «la mayoría de los miembros condenan con dureza la guerra de Ucrania y destacan que está causando un inmenso sufrimiento humano y exacerbando las fragilidades ya existentes en la economía global, constriñendo el crecimiento, aumentando la inflación, interrumpiendo las cadenas de suministro, elevando la inseguridad alimentaria y de energía y los riesgos para la estabilidad financiera». Aunque admite que «hay otras opiniones y diferentes valoraciones de la situación y las sanciones» y que «el G-20 no es el foro para resolver asuntos de seguridad», alerta de que dichos «asuntos de seguridad pueden tener consecuencias significativas para la economía global».

Carta de Naciones Unidas

El documento basa su arquitectura legal en «los Principios y Propuestas de la Carta de Naciones Unidas, incluyendo la protección de civiles e infraestructuras en conflictos armados», para sentenciar que «el uso o amenaza de armas nucleares es inadmisible». En contraposición, destaca que «la resolución pacífica de conflictos y los esfuerzos para encauzar las crisis, así como la diplomacia y el diálogo, son vitales». Recogiendo una advertencia que Narendra Modi, primer ministro de la India y asistente a la cumbre, ya le lanzó a Putin en septiembre, el borrador insiste en que «la era de hoy no debe de ser de guerra».

En representación de Putin, que está atrincherado en su búnker y declinó la invitación, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, tuvo que escuchar estoicamente todas estas críticas y hasta ponerse el 'batik', la colorista camisa tradicional indonesia, para asistir a la cena de gala. Justo después, se marchó de Bali y dejó a su mano derecha, Svetlana Polyakova, la papeleta de firmar la declaración final, a menos que rompa el acuerdo alcanzado por los 'sherpas', las delegaciones negociadoras de cada país.

Aunque el documento que circulaba este martes por la cumbre era el borrador, fuentes diplomáticas aseguraban que había bastante consenso sobre el mismo, incluso entre los países que antes preferían no criticar a Rusia. Además de China, destaca la India, cuyo primer ministro anunció que seguirá comprándole petróleo a Moscú pero advirtió de que la cadena global de suministros está «en ruinas» y apeló por la vuelta al «sendero del alto el fuego y la diplomacia». Más contundente se mostró el primer ministro británico, Rishi Sunak, quien le pidió a Lavrov acabar con esta «guerra bárbara».

En un almuerzo a orillas del mar, al que asistían como invitados los presidentes del COI y de la FIFA, Thomas Bach y Gianni Infantino, hasta estos se despacharon a gusto contra Rusia por el daño que la guerra estaba haciendo al mundo del deporte y sus contratos.

Por su parte, la Unión Europea se congratuló por el consenso en torno a este borrador. Tal y como explicó el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, antes de la apertura de la cumbre por la mañana, «este G-20 es uno de los más difíciles que hemos tenido nunca», pero «el hecho de que hayamos llegado a un acuerdo sobre el comunicado a nivel de delegaciones ya es un logro en sí mismo». Tras recordar que «la guerra nos afecta a todos sin importar donde vivimos, desde Europa hasta Oriente Medio o África», recomendó que «la manera más sencilla de acabar con la aguda crisis alimentaria y de energía es que Rusia termine esta guerra sin sentido y respete la Carta de Naciones Unidas».

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