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La ajedrecista iraní Sara Khadem, en el Campeonato Mundial de Ajedrez Rápido y Blitz de la FIDE celebrado en Almaty, Kazajstán. reuters
Jaque al régimen iraní

Jaque al régimen iraní

Sara Khadem, la mejor ajedrecista de la república islámica, decide competir sin hiyab en el Mundial de Almaty

mikel ayestaran

Corresponsal. Estambul

Martes, 27 de diciembre 2022, 21:04

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La ajedrecista Sara Khadem sigue los pasos de la escaladora Elnaz Rekabi y ha decidido representar a Irán en una competición internacional sin hiyab. En mitad de las protestas que vive el país desde septiembre contra el uso obligatorio del velo, la escaladora dijo en su regreso a casa que lo hizo sin darse cuenta y desde entonces no se ha sabido más de ella. El régimen la condenó a arresto domiciliario.

En el caso de Khadem, la jugadora más brillante del país, ha competido ya los dos primeros días del Mundial de Ajedrez Rápido y Blitz de la FIDE, que se celebra en Almaty, sin velo. En las fotos distribuidas por la organización se puede ver a la deportista iraní de 25 años frente al tablero con la cabeza descubierta.

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Una de las partidas que ha jugado hasta el momento ha sido contra su compatriota y Gran Maestra Atousa Pourkashian, quien escapó de Irán con rumbo a Estados Unidos hace años y desde entonces compite también sin pañuelo. La competición de Almaty finaliza el viernes.

Bajo la bandera francesa

El mundo del ajedrez en Irán desafía desde hace años al régimen y algunas de sus estrellas se fugaron del país para no regresar. Uno de los casos más significativos es el de Alireza Firouzja, que desde 2021 compite bajo bandera francesa debido a su negativa a aceptar la orden de Teherán de no jugar contra israelíes en competiciones internacionales.

Khadem apoyó en su momento la decisión de Firouzja y esto le trajo los primeros problemas con las autoridades. Desde que se publicaron sus primeras fotos este martes, se desconocen sus planes de futuro. «¿Regresará o no? Todo dependerá de su familia, especialmente de su bebé. Si lo ha podido sacar del país, creo que no volverá», afirma Shohreh Bayat, ajedrecista de Irán que en 2020 ejercía de árbitro de una competición en China y, tras una publicación de una foto suya con el pañuelo sobre los hombros, recibió la condena de las autoridades iraníes que le obligaron a escribir una carta de disculpa.

Ella decidió no hacerlo, no se puso más el velo, pero tampoco regresó a casa. «Sobrevive» como refugiada en el Reino Unido. Bayat explica a este periódico que Khadem «antes de viajar a Almaty tuvo que firmar algunos documentos especiales y ya antes sufrió restricciones en sus viajes debido a sus críticas».

Las quejas contra el sistema llegan también desde el mundo del fútbol donde preocupa especialmente la posible condena a la horca del jugador Nasr-Azadani. Las grandes leyendas de la selección nacional como Ali Daei han mostrado su apoyo público a las manifestaciones y el régimen no lo pasa por alto. Los comercios de Daei en Teherán llevan semanas cerrados y el vuelo en el que su familia se dirigía a Dubai para pasar unos días de vacaciones juntos fue obligado a aterrizar en una isla del Golfo Pérsico.

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