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Una captura de pantalla de un vídeo de la cámara corporal de la Policía muestra a David DePape levantando un martillo para golpear a Paul Pelosi. REUTERS
El agresor del marido de Pelosi lamenta no haber sido más violento

El agresor del marido de Pelosi lamenta no haber sido más violento

DePape presume de su ataque después de que se difunda el vídeo que muestra cómo le golpeó con un martillo tras irrumpir en su casa

T. nieva

Sábado, 28 de enero 2023, 20:02

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No hay rastro de arrepentimiento en David DePape, el hombre que irrumpió en la noche del 28 de octubre del año pasado en la casa de la expresidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, y agredió con un martillo a su marido, Paul, que tuvo que ser intervenido de una grave fractura craneal. Después de que el pasado viernes se difundiera un vídeo con el ataque, el imputado no solo asumió la autoría del delito en una llamada a una filial de la cadena Fox, sino que pidió perdón por no haber sido todavía más violento.

«Ataqué a Pelosi porque la libertad no es que se esté muriendo, es que la están asesinando sistemática y deliberadamente», explicó a la KTVU. «Estos asesinos tienen nombres y direcciones, así que me hice con ellos para realizar una pequeña visita y hablar de tú a tú con ellos sobre su mal comportamiento», añadió. DePape se disculpó de manera irónica porque no pudo hacer «más» durante el ataque. «Nadie más tiene la culpa. Debería haberme preparado mejor», apostilló.

El vídeo difundido el viernes por la Corte Suprema de San Francisco muestra el momento en el que los agentes acuden a la vivienda de los Pelosi y detienen a DePape, que golpeaba a Paul, de 82 años, con un martillo. El archivo también recoge la entrevista del presunto agresor con la policía, en la que admite que quería tomar como rehén a la congresista demócrata. De hecho, llegó a decir que quería «romperle las rodillas», según el atestado. Pero al entrar en la casa se encontró con que ella no estaba porque había ido a Washington D. C. y se enfrentó a su marido.

Además de las imágenes de la cámara corporal que llevan los agentes, hay otras grabadas por el sistema de seguridad de la casa en las que se ve cómo entra rompiendo una ventana en la casa de San Francisco de la pareja hacia las dos de la madrugada.

Fractura craneal

A continuación se puede escuchar el audio de una llamada al 911 de un angustiado Paul, en la que trata de alertar de su situación de una manera sutil porque tiene a DePape delante. «Tengo un problema, pero él piensa que todo está bien», le dice al interlocutor, que le pregunta si le conoce. «No, no, no, este señor acaba de entrar en mi casa y quiere esperar a que mi esposa vuelva a casa». Entonces DePape interviene en la llamada y dice que es un «amigo».

En el vídeo, grabado con las cámaras de los agentes, se ve a Pelosi y a DePape agarrando un martillo. Luego el agresor se hace con él y golpea al marido de la congresista, que se encontraba descalzo y en calzoncillos, con la parte superior del pijama.

Paul Pelosi resultó gravemente herido. Tuvo que ser sometido a una operación por una fractura de cráneo y se le trataron heridas en el brazo derecho y en las manos. Su mujer, Nancy, describió en una entrevista del 17 de noviembre, tras anunciar que no se presentaría a la reelección para el puesto de líder demócrata, el «efecto traumático» de la intrusión. «Si se hubiera caído o resbalado en el hielo en un accidente y se hubiera golpeado la cabeza, sería horrible. Pero que fuera un asalto contra él porque me estaban buscando es realmente...llámalo culpa del sobreviviente o algo así».

El ataque conmocionó a Washington y resaltó las limitaciones de la Policía del Capitolio de los Estados Unidos (USCP), que se encarga de proteger al Congreso y a los representantes que sirven en él. Si bien muchos políticos condenaron la intrusión, algunos republicanos restaron importancia al incidente, que también generó una seria de teorías de conspiración.

DePape se enfrenta a penas de entre 20 y 30 años por los delitos de agresión e intento de secuestro. De origen canadiense, el imputado se encontraba en Estados Unidos de forma irregular. Los registros de internet le describen como una persona inclinada a dar pábulo a teorías de la conspiración sobre gran variedad de temas, desde los extraterrestres, el comunismo, los judíos, el fraude electoral en las presidenciales de 2020 en las que Biden derrotó a Trump y otro tipo de confabulaciones abrazadas por la extrema derecha estadounidense.

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