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Raphael Warnock y Herschel Walker. AFP / REUTERS
Duelo extremo en Georgia

Duelo extremo en Georgia

El Estado se ve abocado a una segunda vuelta electoral al no alcanzar ninguno de los dos candidatos al Senado más del 50% de los votos

iñigo fernández de lucio

Jueves, 10 de noviembre 2022, 23:37

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La carrera al Senado por Georgia está en un puño. Los candidatos demócrata y republicano Raphael Warnock y Herschel Walker volverán a medir sus fuerzas en una segunda vuelta que tendrá lugar el 6 de diciembre, ya que ninguno ha logrado superar el 50% de los votos (el libertario Chase Oliver sacó en torno al 2% de las papeletas.

La carrera también está abierta en Nevada y Arizona. En el primero los republicanos van por delante en el recuento, mientras que en el segundo, la victoria por el momento es demócrata. Si se mantienen las cosas así, Georgia tendrá la llave del Senado, porque los demócratas necesitarían una victoria para llegar a los 50 escaños y mantener su ajustada mayoría gracias al voto de calidad de la vicepresidenta, Kamala Harris. Si ganan los republicanos, sumarían 51 escaños y la Cámara alta pasaría a estar controlada por los conservadores, al igual de lo que sucederá, muy probablemente, en la Cámara de los Representantes.

Histórico bastión republicano, Georgia fue clave en la victoria de Joe Biden en 2020. Ganó por menos de 12.000 votos y le catapultó a la Casa Blanca. Trump, por su parte, aprovechó el estrecho margen para avivar la teoría del fraude electoral.

Estos son los dos candidatos que pueden ser decisivos para los próximos dos años en Estados Unidos.

Raphael Warnock

Warnock, durante la noche electoral.
Warnock, durante la noche electoral. AFP

Raphael Warnock hizo historia en las elecciones de enero de 2021 al convertirse en el primer senador negro de la historia de Georgia. Ganó la segunda vuelta de las elecciones después de que la renuncia de su predecesor. Ahora, aspira a obtener un mandato de seis años si gana la segunda vuelta de las elecciones en Georgia, que tendrá lugar el próximo 6 de diciembre. Nacido en Savannah hace 53 años, obtuvo el 49,4% de los votos en la primera vuelta, frente al 48,5% de su rival. Los restantes se los llevó el candidato libertario Chase Oliver.

Warnock es un brillante orador, curtido durante años como pastor de la Iglesia Bautista Ebenezer de Atlanta. Predica desde el mismo púlpito desde el que habló en su día Martin Luther King. Su designación como senador por Georgia, un estado con pasado esclavista, fue vista como un gran avance en los derechos de la comunidad negra.

La campaña de Warnock no escatimó en gastos. Invirtió 135,8 millones de dólares, mientras la de Walker gastó desembolsó 32,4 millones, informó la Comisión Federal de Elecciones. Los demócratas trataron de difundir los escándalos que afloraron en torno a la trayectoria de su rival republicano y las acusaciones de sus anteriores parejas. Aunque Warnock también ha sido acusado por su exesposa de violencia machista y de no atender a los hijos cuya custodia comparten.

En lo estrictamente político, hizo hincapié sobre las iniciativas promovidas en los dos años que Joe Biden lleva en la Casa Blanca y defendió algunas de sus iniciativas, como la Ley de Reducción de la Inflación o los préstamos estudiantiles. También sacó pecho de su actividad como senador en el año y medio que lleva en el cargo.

Herschel Walker

Walker, durante la noche electoral.
Walker, durante la noche electoral. REUTERS

Herschel Walker es una antigua estrella del fútbol americano. Nació en Wrightsville en 1962 y jugó durante 12 años en la NFL. Su brillante pasado como deportista es lo único que ha resistido el asfixiante escrutinio público sobre su vida desde que decidió presentarse a senador. Porque la de Walker, que ha obtenido el 48,5% de los votos en el estado, ha sido, de lejos, una de las campañas más polémicas del país.

Walker presumía de una carrera militar que nunca existió y mintió sobre su trabajo en seis hospitales. Pero sin duda lo más explosivo de su campaña tuvo que ver con su postura sobre el aborto. Acérrimo antiabortista, defiende su abolición incluso en casos de violación o incesto. Pero en 2009 él mismo le pagó un aborto a una antigua novia. La mujer, «harta» de las mentiras y la «hipocresía» de Walker durante la campaña, remitió a un periódico local el recibo de la clínica donde abortó, un resguardo bancario con la fotocopia de un cheque firmado por Walker y una tarjeta suya con el mensaje «Recupérate». Walker también admitió la existencia de tres hijos con tres mujeres distintas.

Para contrarrestar sus escándalos, Walker se centró en dar la batalla económica y cultural. Fuertemente respaldado por Trump y otros pesos pesados como el senador por Texas Ted Cruz, Walker trató de enfocar su campaña hacia los problemas económicos y de seguridad ciudadana. Dos factores claves en un estado que ha sufrido el declive industrial. La antigua estrella del deporte también intentó vincular a Warnock con Biden, a quien los republicanos culpan de todos los males.

Histórico bastión republicano, aunque en los últimos años se ha abonado a la alternancia, Georgia tiene una sólida base republicana que ha votado en tromba por Walker. Habrá que ver si lo sigue haciendo dentro de un mes.

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