Un tanque Leopard 2 en unas maniobras. / Reuters

Alemania acepta enviar sus tanques Leopard a la guerra de Ucrania

El gobierno alemán cambia de parecer: prestará sus unidades y autorizará a todos los países a enviar todos los que tengan de este poderoso carro de combate

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Alemania ha aceptado enviar sus tanques Leopard a Ucrania, una decisión que cambia su postura de forma radical y que podría transformar la evolución del conflicto armado con Rusia. Según publica el semanario alemán Der Spiegel, el país entregará sus propios tanques Leopard 2 a Ucrania y autorizará que otros países que poseen estos blindados puedan a su vez reexportarlos, añade esta publicación, citando fuentes gubernamentales.

Eso abre la opción a que países como Polonia, que habían manifestado su interés en poner sus Leopard a disposición de las tropas ucranianas, lo hagan. Por su parte, España estaba pendiente de un acuerdo europeo al respecto. La decisión llega tras conocerse que EEUU podría enviar sus tanques Abrams a Ucrania.

El Ejército español dispone de 108 carros de combate Leopard 2A4, el modelo que reclama Ucrania para detener el avance ruso y preparar una contraofensiva en la próxima primavera. Se trata de unas unidades que se alquilaron a Alemania en 1995, llegaron tres años más tarde y finalmente se compraron en 2005 por unos 15 millones de euros. De esta cantidad, 53 están fuera de servicio desde hace una década, cuando fueron aparcados en el centro logístico de Casetas (Zaragoza), dentro de un almacén de larga estancia.

En un primer momento, estos carros de combate fueron distribuidos entre los batallones de las brigadas mecanizadas en Córdoba y Badajoz y en la unidad de instrucción de Zaragoza. También se mandaron unidades a Vitoria, Valladolid y Madrid. Pero con la llegada del moderno Leopard 2E a partir de 2003, fabricado por la firma española Santa Bárbara (hoy General Dynamics), se enviaron los veteranos 2A4 alemanes en activo a las regimientos de caballería de Ceuta y Melilla, además de mantenerse en las anteriores unidades.

En estado «lamentable»

La previsión respecto a los blindados pesados que están en Casetas era aprovechar el material acorazado excedente de plantilla en determinadas unidades. Para ello, se diseñó un programa de transformación del modelo alemán en vehículos especiales de carro de zapadores y en vehículos lanzapuentes para darles una salida. En una visita de la ministra de Defensa en verano pasado a la Agrupación de Apoyo Logístico número 41 (AALOG 41) de Zaragoza apuntó a que su estado era «absolutamente lamentable». «Están en unas condiciones que no se pueden utilizar y no los podemos dar porque serían un riesgo para las personas», afirmó Margarita Robles.

Pero la realidad de la guerra ha cambiado medio año después y en caso de ceder a la presión de los aliados (UE y OTAN), y colaborar con este material de destrucción, habría que desmontar los tanques, ver las piezas que sirven y volver a ensamblarlos, rescatando así el mayor número posible de carros de combate. Otro proceso posible es lo que en el argot militar se denomina «canibalizar», es decir, reponer con piezas de otros vehículos que sean compatibles, al igual que se hace con los aviones, en busca de su operatividad.

Un tanque poderoso

El Leopard es uno de los carros de combate clave de las unidades acorazadas del continente europeo. Tras Alemania y Grecia, España es el país con mayor dotación. Son más rápidos que los T-72 rusos, alcanzan 68 kilómetros por hora y son menos pesados, casi diez toneladas menos (55), y con la misma autonomía (unos 500 kilómetros) que los Abrams estadounidenses.

En su armamento dispone de un cañón de 120 mm con capacidad para lanzar hasta 42 proyectiles a más de dos kilómetros de distancia y dos ametralladoras de calibre 7,62 mm. Entran cuatro tripulantes (conductor, artillero, jefe de carro y cargador) y su blindaje va de los 13 a los 110 mm de chapa de acero.

El hermano aventajado del 2A4 es el Leopard 2E, cuyas 219 unidades del Ejército español fueron fabricadas entre 2003 y 2008 tras lograr la patente alemana. El coste por unidad supera los 11 millones de euros. Este es el carro de combate, por ejemplo, que Tierra despliega en la misión de la OTAN en Letonia para prevenir la amenaza rusa, que está en marcha desde finales de 2017.ç