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Biden y el presidente polaco Duda charlan en presencia de Blinken esta madrugada en Bali. REUTERS
Estados Unidos considera que el misil que mató a dos personas en Polonia fue disparado desde Ucrania

Estados Unidos considera que el misil que mató a dos personas en Polonia fue disparado desde Ucrania

Un avión de la OTAN que sobrevolaba el país pudo seguir la trayectoria del proyectil mientras expertos en armas creen que es un cohete prototípico de los que Kiev usa como defensa antiaérea

Miguel pérez

Miércoles, 16 de noviembre 2022, 07:36

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Tras unas primeras horas en las que parecía que Occidente podía verse abocado a la guerra tras la explosión de un misil anoche en Polonia, cerca de la frontera con Ucrania y por lo tanto dentro de territorio OTAN, parece que la contención se impone. Las primeras informaciones inmediatamente posteriores al estallido, alentadas por el Gobierno de Kiev y los países bálticos, apuntaban a que el proyecil había sido lanzados por la artillería rusa, voluntaria o accidentalmente, asesinando a dos campesinos. Sin embargo, el presidente Joe Biden acaba de lanzar a sus colegas del G-7 y a la OTAN las primeras conclusiones de los servicios de Inteligencia, que apuntan a que el cohete procedía de las baterías antiaéreas ucranianas y no de la artillería rusa. Polonia ha anunciado su propia investigación de los hechos y la Casa Blanca ha manifestado que la respaldará, aunque no asumirá necesariamente sus conclusiones, toda vez que esta en curso su propio análisis del incidente.

Biden ha presentado estos datos, que, insiste, tienen carácter preliminar, durante la reunión convocada esta mañana de urgencia en Bali con los países aliados de la OTAN. Sus líderes están presentes en la cumbre del G-20 en Indonesia y a la convocatoria se ha unido la jefatura de la UE. Los principales mandatarios de Canadá, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y España han compartido las informaciones de su homólogo estadounidense tras expresar su «solidaridad» con Polonia, reiterar sus críticas a la guerra promovida por el Kremlin (que ha negado constantemente ser responsable de la explosión) y subrayar la necesidad de extremar la «prudencia»ante la «extrema gravedad de los hechos». Fuentes de EE UU afirman que los líderes han aceptado los informes. La ministra belga Ludivine Dedonder ha dicho que «los ataques fueron el resultado de los sistemas de defensa antiaérea ucranianos, utilizados para contrarrestar los misiles rusos». Por su parte, el primer ministro británico, Rishi Sunak, ha recordado que «nada de esto estaría pasando si no fuera por la invasión rusa de Ucrania. Esta es la cruel e implacable realidad de la guerra de Putin».

A expensas de lo que diga el secretario general de la Alianza, que ha convocado una rueda de prensa tras la reunión del consejo de seguridad, el presidente estadounidense, Joe Biden, ha explicado esta mañana que existe «mucha información» sobre que Rusia no disparó el misil, aunque no la dio por cerrada definitivamente. La hipótesis apunta a que pudo tratarse de munición perteneciente a las defensas antiaéreas de Ucrania, que ayer se mostraron realmente activas para repeler los intensos bombardeos en el norte y el sur del país ordenados por el Kremlin en repuesta a la reconquista de Jersón.

La calma ha regresado a la cumbre del G-20 que concluye este miércoles en Indonesia. Calma tensa, eso sí, por los dos muertos que dejó dicha explosión, que continúa bajo investigación.No se sabe qué decisión tomará ahora Polonia, que anoche dijo que podría invocar los artículos 4 y 5 de la OTAN para pedir ayuda a sus aliados. La madrugada ha sido dura en Bali, donde se sucedieron las reuniones entre diferentes mandatarios para abordar la crisis. Biden y su secretario de Estado, Antony Blinken, los dos en ropa informal, estuvieron encerrados largas horas en una habitación en contacto permanente con la delegación polaca y su presidente, Andrzj Duda, con el que hablaron por teléfono en varias ocasiones. El canciller ruso, Sergei Lavrov, no estuvo presente en ninguna ronda, ya que había partido de Bali de regreso a Moscú pocas horas antes de la explosión.

«Hay información preliminar que rebate eso», ha respondido Biden cuando un grupo de periodistas estadounidenses le ha preguntado si el misil había sido lanzado desde Rusia. «No quiero decirlo hasta que hayamos investigado completamente, pero es improbable a la vista de la trayectoria del misil que fuera disparado desde Rusia«. Poco después ha añadido: «Hay indicios de que el cohete que golpeó una aldea en el este de Polonia era un misil antiaéreo de Ucrania».

Entre la información que maneja la Inteligencia de Estados Unidos, y que comparte con las agencias de otros aliados, figura la propocionada por un avión de la OTAN que sobrevolaba el espacio aéreo polaco en el momento de la explosión. La aeronave pudo seguir por radar el rastro dejado por el misil, cuya traza indicaría que procedió de una defensa antiaérea ucraniana. Varios peritos internacionales expertos en armas ya indicaron esta madrugada pasada que, a raíz del visionado de los fragmentos del cohete, éstos corresponderían a un motor 48D6 de un misil de la serie 5V55 del sistema ucraniano S-300 AD. Este código se refiere a una plataforma de lanzamiento de cohetes tierra-aire destinados a interceptar aeronaves y misiles, incluidos los ICBM o proyectiles balísticos intercontinentales.

El S-300 AD, en funcionamiento desde 1978, fue desarrollado por la antigua Unión Soviética y forma parte de los arsenales que quedaron en manos de Ucrania tras la desintegración de la URSS. Aunque el arma en sí es antigua, las reservas de la exrepública datan de 1983 en adelante. Posteriormente, Occidente le ha reabastecido de esta misma munición. Se trata de una defensa muy efectiva, similar a la de los 'Patriot' estadounidenses, que el alto mando ucraniano ha empleado con éxito para frenar las incursiones de la aviación de combate rusa, según los expertos militares. Tiene un alcance máximo de 50 kilómetros, una elevada capacidad de movilidad (va montado en camiones-plataforma) que facilita esquivar las bombas enemigas y equipa un radar muy fiable a la hora de fijar los objetivos. Cuando el presidente Volodímir Zelenski habló hace meses ante el Congreso de EE UU pidiendo un flujo constante de armas se refirió concretamente a estas baterías: «Ya saben ustedes que tipo de defensas necesitamos: los S-300 y similares».

Aunque todo esto entra dentro del terreno de las hipótesis hasta la conclusión de la investigación, fuentes militares no descartan que Polonia hubiera acusado en un primer momento a Rusia del ataque por tratarse de cohetes de origen soviético. A eso se añade que durante la jornada del martes, mientras el G-20 declaraba su rechazo a la guerra, Moscú desencadenó uno de los peores bombardeos sobre Ucrania desde el principio de la invasión, con ataques aéreos y artilleros en los que descargó más de un centenar de proyectiles.

Inmediatamente después de la explosión, Volódimir Zelenski calificó los hechos como «una escalada significativa» de Moscú, aseguró que «el terror no se limita a nuestras froteras» y exigió una intervención urgente de la OTAN. Si anoche no dudó de que los «misiles rusos impactaron en Polonia, en el territorio de nuestro país amigo», esta mañana ha repetido la misma idea en un mensaje colgado en las redes sociales, obviando la existencia de una investigación en curso, la llamada a la prudencia de la Alianza Atlántica y las palabras de Biden, su principal aliado para garantizar el suministro occidental de armas a sus tropas en el frente. El presidente ucraniano mantuvo su convencimiento en la culpabilidad de Moscú, que estaría enviando «un mensaje a la cumbre del G-20», y solicitó a la comunidad internacional «una respuesta rápida». «Hay entre ustedes un Estado terrorista contra el cual debemos defendernos», advirtió Zelenski a los líderes internacionales, mientras el presidente de EE UU reiteraba sus dudas.

Muy rotundo se mostró Biden sobre la investigación de las causas porque, según indicó, «hay total unanimidad y vamos a asegurarnos de descubrir qué ha pasado exactamente». Igual de contundente fue a la hora de condenar los ataques rusos con misiles, que «continúan la brutalidad y la inhumanidad que han demostrado en esta guerra contra civiles ucranianos e infraestructuras». A su juicio, «es totalmente inconcebible lo que están haciendo» porque «en el momento en que el mundo se reúne en el G-20 para pedir una desescalada, Rusia sigue con su escalada en Ucrania. ¿Qué persiguen? Hay decenas y decenas de ataques con misiles en el oeste de Ucrania. Apoyamos totalmente a Ucrania en este momento y haremos lo que haga falta para darles la capacidad de que se defiendan por sí mismos».

Investigación

Por su parte, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, compareció ante la Prensa nacional desplazada al G-20. Tras la reunión del G-7 y los países de la OTAN, a la que también acudieron Ursula van der Leyen y Charles Michel como representantes de la Unión Europea, Albares destacó «la necesidad de apoyar por todos los medios posibles la investigación para que se esclarezca exactamente qué es esa explosión que ha ocurrido en Polonia y en qué condiciones se ha producido».

Reuters
Imagen principal - Estados Unidos considera que el misil que mató a dos personas en Polonia fue disparado desde Ucrania
Imagen secundaria 1 - Estados Unidos considera que el misil que mató a dos personas en Polonia fue disparado desde Ucrania
Imagen secundaria 2 - Estados Unidos considera que el misil que mató a dos personas en Polonia fue disparado desde Ucrania

Además de expresar su «solidaridad con Polonia y con los familiares de las víctimas de esa explosión», explicó que «unánimemente se ha rechazado esa oleada indiscriminada y masiva de misiles que han caído sobre Ucrania y han dejado un porcentaje muy elevado de ciudades sin electricidad». Esta nueva ofensiva de Rusia coincidió con el final de la primera jornada de la cumbre del G-20 en Bali, que consensuó un comunicado muy crítico con la invasión lanzada por Putin que su ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, tuvo que digerir. Tras la cena de gala del encuentro, a la que acudió ataviado con la camisa tradicional indonesia, se marchó de Bali en mitad de la noche. Con independencia de dónde venga el proyectil que provocó la explosión mortal en Polonia, lo importante para Albares es que «la unidad es más necesaria que nunca y nos reafirmamos en son necesarios todos los esfuerzos posibles para que vuelva la paz a Ucrania».

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