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El primer ministro georgiano, Irakli Garibashvili, anunció ayer su dimisión durante una reunión informativa en Tiblisi.
Dimite por sorpresa el primer ministro de Georgia

Dimite por sorpresa el primer ministro de Georgia

Garibashvili cederá su puesto en febrero al presidente de su partido, Irakli Kobajidze

Rafael M. Mañueco

Corresponsal. Moscú

Lunes, 29 de enero 2024, 17:07

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El primer ministro de Georgia, Irakli Garibashvili, anunció este lunes que dejará el cargo de cara a las elecciones legislativas del próximo mes de octubre. Informó que la decisión fue adoptada en el seno del consejo político de su partido, Ensueño Georgiano y se hará pública oficialmente el 1 de febrero.

Según sus palabras, «uno de los elementos más importantes de nuestro equipo político es la democracia interna, basada en el principio de rotación, por lo que a otros se les debe dar la oportunidad de demostrar su valía». Garibashvili dijo que «es muy importante que el nuevo primer ministro forme Gobierno a tiempo» y le deseo éxito. Los medios de comunicación del país dan por hecho que al frente del Gobierno será nombrado el presidente de Ensueño Georgiano, la formación actualmente en el poder, Irakli Kobajidze.

Los analistas consideran poco probable que con Kobajidze como primer ministro vaya a haber cambios significativos en Georgia, ya que él y su predecesor pertenecen a la misma fuerza política. Garibashvili pasará probablemente a ocupar el puesto al frente del partido que venía desempeñando Kobajidze. Las encuestas indican que «Ensueño Georgiano» sigue siendo el partido más popular aunque ha perdido apoyos desde 2020, cuando ganó las elecciones por estrecho margen.

En diciembre, Georgia consiguió el estatus de país candidato a integrarse en la Unión Europa y pretende también ser admitida en la OTAN, pese a las acusaciones de contemporizar con Rusia. Garibashvili ha evitado aplicar sanciones contra Moscú por la guerra en Ucrania y propició el restablecimiento de la conexión aérea con Rusia, decisiones que causaron fricciones con la presidenta del país, Salomé Zurabishvili.

Georgia orientó su política hacia la Unión Europa y la OTAN en 2004, lo que enfrió las relaciones con Moscú. Después, en agosto de 2008, el intento del entonces presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, de recuperar por la fuerza el control de Osetia del Sur, provocó una intervención militar de Rusia que acabó convirtiendo esta provincia y la de Abjasia en protectorados rusos con presencia de tropas enviadas por el Kremlin.

El marzo del año pasado, el Ejecutivo de Garibashvili intentó copiar de Rusia un proyecto de ley de «agentes extranjeros», que causó rechazo en la sociedad georgiana por su contenido represivo y antidemocrático. Se desataron multitudinarias protestas que terminaron obligado al Gobierno georgiano a desistir y a retirar el proyecto de ley.

De espaldas a Rusia

Tras dejar Saakashvili el poder, ahora enfermo y encarcelado, fue el empresario Bidzina Ivanishvili, con vínculos en ciertos círculos de Moscú, el nuevo hombre fuerte, pero no fue suficiente para que el Kremlin propiciara la devolución a Georgia de Abjasia y Osetia del Sur. Pese a ello, las autoridades georgianas no han dado la espalda a Rusia. Georgia, a donde han huido gran parte de los rusos que tratan de evitar ser movilizados para luchar en Ucrania, no ha adoptado una postura de auténtica solidaridad con Ucrania según consideran en Kiev.

Pero el jefe de la Diplomacia europea, Josep Borrell, aseguró hace un año que Georgia camina «de forma irreversible» hacia la adhesión con la Unión Europea. Bruselas exige a Georgia cumplir 12 condiciones para profundizar en la democracia, fortalecer las instituciones y reducir la polarización política, motivada fundamentalmente por el encarcelamiento de Saakashvili.

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