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Dos voluntarias clasifican prendas de vestir en una tienda benéfica en la ciudad de Leópolis, al oeste de Ucrania. EFE
La ONU vaticina un panorama apocalíptico para los civiles ucranianos durante el invierno

La ONU vaticina un panorama apocalíptico para los civiles ucranianos durante el invierno

La falta de comida, luz y calefacción condena a millones de personas a éxodos, hambrunas y graves crisis sanitarias

anje ribera

Martes, 22 de noviembre 2022

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Oscuridad, frío y... hambre. Las guerras no solo matan a tiros, cañonazos o bombardeos. Lo hacen también con otras armas. Ocurre igual en todas las contiendas bélicas, cualquiera que sea el siglo en que se registren, y las principales víctimas son siempre los más débiles: los civiles. Y entre ellos sobre todo los ancianos y los niños.

El enfrentamiento de Ucrania no escapa de una dinámica que se agudiza, además, con la llegada del invierno y las bajas temperaturas. El viejo general invierno de la Segunda Guerra Mundial aún mantiene su mando. Son siempre muchos los que se ven obligados a dejar sus hogares y refugiarse en sótanos inmundos, en cuevas... donde las comodidades son incompatibles con la clandestinidad que exige la necesidad de esconderse del enemigo. Ha ocurrido también durante la invasión rusa.

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En Ucrania incluso quien ha tenido la suerte de poder mantenerse en sus hogares, lejos de los frentes, es víctima de los males de la guerra. Los bombardeos de la infantería, los drones o la aviación del Kremlin sobre las infraestructuras les obliga a pasar el crudo invierno ucraniano sin luz ni calefacción, y, en el caso de millones de ciudadanos, asimismo a un éxodo hacia zonas más benévolas que permitan cubrir sus necesidades básicas.

Por todo ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una advertencia sobre el peligro que corren los ucranianos por la llegada del frío y la destrucción por parte de Moscú de infraestructuras energéticas clave. La vida de hasta tres millones de personas corre peligro por los «efectos letales en el sistema sanitario y en la salud de la gente», según Hans Kluge, director regional de la OMS para Europa. Este contingente humano podría verse obligado a dejar sus hogares en busca de seguridad y calor. «Tendrán que enfrentar desafíos sanitarios, incluyendo infecciones respiratorias como el Covid-19, la neumonía, la gripe...», avisa Kluge. Además, habrá un «grave riesgo de difteria y sarampión para una población insuficientemente vacunada».

La OMS anunció el lunes que este invierno «pondrá en peligro» la vida de millones de personas en Ucrania debido a la crisis energética y el riesgo de infecciones virales. El país se enfrenta a una crisis térmica y «de supervivencia», según Kluge, que ha detallado que hasta el momento se han registrado 703 ataques a centros de salud.

«Esto es una violación del Derecho Internacional humanitario y de las reglas de la guerra», asevera, añadiendo que los ataques a la infraestructura de salud y energía significan que cientos de hospitales e instalaciones de atención médica ya no están en pleno funcionamiento y carecen de combustible, agua y electricidad para satisfacer las necesidades básicas. «Las salas de maternidad necesitan incubadoras. Los bancos de sangre necesitan refrigeradores. Las camas de cuidados intensivos necesitan ventiladores. Y todos requieren energía», ha añadido.

Menos veinte grados

En este sentido, la OMS ha destacado que cientos de miles de ucranianos en todo el país, incluidas casas particulares, escuelas y hospitales, no tienen suministro de gas, esencial no solo para cocinar sino también para calentar. Y es que hasta diez millones de personas, una cuarta parte de la población de Ucrania, no tienen electricidad, un dato preocupante, según la organización, ya que se pronostica que las temperaturas caerán en picado hasta los menos veinte grados centígrados en algunas partes del territorio.

Para quienes no puedan encontrar vías para trasladarse a zonas del país más benévolas, además del frío, la amenaza será el hambre. Los estudios apuntan que hasta el 40% de la población que vive en las cercanías de los frentes no tiene suficiente comida. Son más de dos millones los que, víctimas del terremoto bélico, necesitan ayuda humanitaria en un país en el que los índices de pobreza se han disparado. La invasión ha disparado los ratios de necesidad del 2% al 25%, según las previsiones que maneja el Banco Mundial para finales de este año. Ese dato puede llegar hasta el 55% a finales de 2023, explicó Arup Banerji, director en Europa del Este de PMA a la agencia Reuters.

Uno de cada tres ucranianos padece inseguridad nutritiva, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), mientras la cesta de la compra ha subido un 35% en el país, como desvela el director en Ucrania de esa agencia de la ONU, Matthew Hollingworth.

En el este y el sur de Ucrania hay unos 2,5 millones de personas que viven cerca de las regiones de combate. Muchos son ciudadanos que no han podido escapar hacia zonas más seguras por problemas económicos o falta de vínculos familiares. Es, sobre todo el caso de las personas mayores solas o impedidas, siempre ajenas a los teléfonos móviles y a la conexión a internet.

Mezclados todos estos factores, el director del PMA dibuja un panorama negro de aquí a primavera. A la falta de recursos de una parte importante de la población que sobrevive cerca del frente, se unen ahora millones de víctimas de los ataques a las infraestructuras energéticas ejecutados por los rusos en las últimas semanas. El ámbito geográfico de la vulnerabilidad se haya extendido.

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