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Zelenski y Zaluzhni, en una imagen tomada al final de la reunión donde el comandante militar ha sido cesado. Telegram
Zelenski cesa al jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania

Zelenski cesa al jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania

La salida del general Zaluzhni, justificada por la necesidad de «renovación» de la estrategia bélica, era un secreto a voces tras sus sonados desencuentros con el presidente, que ahora sitúa en el cargo a un militar de su confianza

M. Pérez

Jueves, 8 de febrero 2024, 20:10

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Las discrepancias que desde hace meses separaban al presidente de Ucrania y al jefe de las Fuerzas Armadas han quedado resueltas con el cese fulminante de este último. Volodímir Zelenski ha anunciado en un mensaje la destitución de Valeri Zaluzhni, hasta ahora el máximo responsable del desarrollo de la guerra contra Rusia, con el argumento de que es necesario «renovar» el liderazgo para la estrategia militar que se quiere ejecutar durante este año. El cargo de comandante en jefe será desempeñado a partir de ahora por Oleksandr Sirskyi, jefe del ejército de tierra, y hombre de total confianza del jefe del Ejecutivo. Su nombre se barajaba desde hace semanas, precisamente, porque garantizaría a Zelenski un mayor control sobre el ejército.

La salida de Zaluzhni era una crónica anunciada a la ue solo restaba poner fecha. Hace once días, Zelenski amagó con cesarle, pero no llegó a firmar la orden ante el revuelo social y político que generó el simple rumor. No obstante, el balon había echado a rodar. En las jornadas siguientes se filtraron en píldoras informaciones de que el presidente quería una remodelación en su gabinete y en el Estado Mayor debido al estancamiento de la guerra y la consiguiente necesidad de establecer nuevas estrategias.

«El año 2024 solo podrá ser exitoso para Ucrania si se producen cambios efectivos en la base de nuestra defensa, que son las Fuerzas Armadas de Ucrania», ha señalado el jefe del Ejecutivo en su mensaje posterior a la reunión con Zaluzhni donde se ha materializado el despido. «Las tareas de 2022 son diferentes a las de 2024», ha añadido para justificar la eleccion de Sirskyi, »el comandante ucraniano más experimentado», que cuenta en su historial con episodios exitosos como la defensa de Kiev o el asalto a Járkov para liberarlo de las manos rusas. Sus principales logros se refieren al tiempo que estuvo al frente de la estrategia bélica en Donbás.

Zelenski ha deseado en su mensaje que Zaluzhni continúe ligado al ejército y «esté en el equipo del Estado ucraniano», un comentario formalista y ambiguo que habla bien poco de la complicidad que se supondría a los dos principales líderes político y militar de un país en guerra. Por su parte, el ya excomandante en jefe ha emitido un mensaje de agradecimiento a todos los miembros de las Fuerzas Armada y mostrado su respeto a quienes «han dado su vida por Ucrania y la libertad». También ha pedido que se mantenga la «unidad» tras su cese.

El comentario no es baladí. Desde hace semanas, quienes han difundido rumores sobre el inminente despido del militar lo han hecho casi siempre bajo el prisma de los pésimos resultados conseguidos por el ejército ucraniano en 2023. Sin embargo, Zaluzhni sigue siendo a día de hoy alguien tremendamente respetado por los ucranianos, hasta el punto de haber superado en popularidad y aceptación a Zelenski en algunos sondeos.

Muchos políticos y ciudadanos recuerdan que este veterano de guerra fue el artífice de la amplia y rápida contraofensiva que permitió a los ucranianos recuperar gran parte de su territorio perdido durante los primeros meses de guerra. El acoso a los rusos devolvió entonces el orgullo al país y, sobre todo, la esperanza de poder liberarlo. Suya fue la estrategia de bombardear la retaguardia rusa y sus líneas de suministros para dejar sin comida ni munición a los soldados en el frente y forzar así su retirada.

Zaluzhni también ha introducido nuevas técnicas occidentales de combate y ha desechado otras antiguas, como la de enviar grandes masas de hombres a la lucha al estilo soviético a costa de provocar grandes bajas. Miles de padres pueden agradecer al excomandante que sus hijos todavía sigan vivos.

Los dos líderes han permanecido reunidos para conversar sobre la «necesidad de cambio» y, al final, ambos han publicado la misma fotografía en las redes sociales: sonrientes y estrechándose las manos. Sin embargo, no abundan quienes creen en esta imagen. Las diferencias mutuas eran bien conocidas desde hace tiempo en el ámbito político y en los últimos tres meses cristalizaron en dos sonadas confrontaciones. En la primera, el general se quejó de la falta de reemplazos y cifró en 500.000 efectivos las necesidades de la tropa, en una demostración de la ineficacia del presidente y de su gabinete en prever las bajas y las rotaciones de los militares en primera línea. La segunda ocurrió cuando Zaluzhni reconoció que la guerra se encontraba en «punto muerto» y fue inmediatamente desautorizado por Zelenski.

Pero más allá de este tipo de discrepancias, una hipótesis que se ha hecho cada vez más sólida es la de la rivalidad política y el temor de Zelenski a que la creciente fama de su comandante en jefe pudiera llevarle a dar el salto a la política después de la guerra y disputarle el sillón presidencial. No hay que olvidar que Ucrania debería celebrar elecciones este año, aunque el presidente ha asegurado que no será así mientras dure la guerra y exista la ley marcial. Sin embargo, sí es consciente de que deberá convocarlas inmediatamente después. Es más, el actual estncamiento de la guerra ya ha provocado un aumento de las rencillas políticas que era imposible hace dos años.

Junto a esta hipótesis, una segunda teoría señala que Zelenski, insatisfecho con el curso de la ofensiva y obligado a presentar resultados a Occidente para seguir recibiendo recursos, quiere colocarse al frente de la propia estrategia bélica. Desde hace meses se especulaba con que Syrski acabaría siendo el nuevo comandante en jefe y en la cúpula se rumorea que es simplemente una especie de peón en manos del presidente.

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