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El jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, poco antes de marchar de la reunión del G20, que se celebra en Bali. Efe
El ministro de Exteriores ruso interrumpe su participación en el G20 ante el vacío de Occidente

El ministro de Exteriores ruso interrumpe su participación en el G20 ante el vacío de Occidente

Serguéi Lavrov ha abandonado la sala inmediatamente después de su intervención, en medio de un ambiente crispado y envuelto en críticas por la invasión de Ucrania

Rafael M. Mañueco

Moscú

Viernes, 8 de julio 2022, 18:51

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Ya se veía venir el jueves, cuando comenzó en Bali (Indonesia) la reunión de ministros de Exteriores del G20, que la presencia del jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, en el foro iba a ser tensa. Los llamamientos a que Moscú ponga fin de inmediato a la guerra en Ucrania, los múltiples reproches, la negativa a entrevistarse con él de los ministros occidentales y hasta el rechazo a que apareciera en la foto de familia hicieron que Lavrov pusiera pies en polvorosa a y abandonase el encuentro antes de tiempo de forma precipitada y sin participar en la sesión vespertina y la cena oficial. Así al menos lo ha asegurado la delegación de la Unión Europea.

Los altercados comenzaron casi inmediatamente después de la llegada del representante ruso el jueves a Bali. Mientras posaba en compañía de la ministra de Exteriores de Indonesia, Retno Marsudi, alguien preguntó gritando que «¿cuándo pararán la guerra?», a lo que Lavrov no respondió. Él mismo comentó a un grupo de periodistas que le dijeron de todo durante la cumbre de forma «frenética»: «nos instaron a detener esta operación y alcanzar un arreglo pacífico, pero les pedí que aclarasen lo que realmente quieren. Si quieren conversaciones de paz, los que las interrumpieron fueron los ucranianos (...) pero, si lo que desean no son negociaciones, sino la victoria de Ucrania sobre Rusia en el campo de batalla, entonces, probablemente, simplemente no hay nada de qué hablar».

Pero Marsudi, la anfitriona del encuentro, dijo que «es nuestra responsabilidad terminar con la guerra más temprano que tarde y resolver nuestras diferencias en la mesa de negociaciones, no en el campo de batalla». El Alto Representante de la UE, Josep Borrell, por su parte afirmó en su alocución que «una respuesta rápida a muchos de estos problemas sigue estando en manos de un hombre: el presidente Putin, quien debe detener esta guerra sin sentido y evitar una catástrofe alimentaria y energética mundial».

La foto de familia se frustró cuando, de acuerdo con las informaciones de la agencia japonesa Kyodo, los ministros de Exteriores de los países del G7 se negaron a fotografiarse con Lavrov. Al parecer, la iniciativa partió del secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken. Por su parte, la ministra alemana, Annalena Baerbock manifestó que «no puedo estar al lado de alguien que bombardea Ucrania, ataca a niños, adultos, civiles (...) no habrá una foto grupal de esta cumbre».

A todo ello, el principal diplomático ruso señaló que «en cuanto a las reuniones conmigo, las declaraciones de que no se tomarían fotos conmigo, no invité a nadie a fotografiarse. Y en general, no invité a nadie a ningún lado. Indonesia me invitó a mí. Como Indonesia ha invitado al presidente Vladímir Putin a participar en noviembre en la cumbre» de jefes de Estado y de Gobierno del G20.

Lavrov salió de la sala inmediatamente después de su intervención. En el orden de palabra le seguía Baerbock. Borrell dijo a los periodistas que Lavrov habló y no esperó a escuchar a los demás, conducta que calificó de «poco respetuosa». Antes de tomar el micrófono, el ministro ruso había estado sentado con las delegaciones de Arabia Saudí y México.

La arremetida de Kiev

La intervención más dura la protagonizó el ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba, también sin Lavrov presente en la sala: «Después de todo lo que ha hecho Rusia en los últimos seis meses no tiene cabida en ningún foro internacional. Un país que está librando una guerra de agresión contra su vecino y comete crímenes masivos y brutales contra la población civil solo debe acudir a un lugar, al Tribunal Penal Internacional».

Al no estar ya presente por la tarde, Lavrov se perdió el discurso de Blinken, que instó a Moscú a desbloquear los puertos ucranianos para permitir la exportación de cereales. «Hago un llamamiento a nuestros colegas rusos, Ucrania no es su país. El grano de Ucrania no es suyo. ¿Por qué están bloqueando los puertos?», manifestó el secretario de Estado norteamericano. El canciller ruso había dicho que «Ucrania es la que debe desbloquear sus puertos, limpiarlos de minas o garantizar el paso seguro a través de campos minados».

Lavrov también se quejó en una reunión con el ministro de Exteriores brasileño, Carlos Alberto Franco França, de que algunos países «tratan de impedir los contactos en formatos multilaterales». Según sus palabras, «aprecio la posición de la mayoría de los países de Asia, América Latina, África. Quienquiera que piense en cualquiera de nosotros, no debemos socavar los formatos multilaterales».

Lavrov ha mantenido reuniones en Bali solamente con sus homólogos chino, Wang Yi; turco, Mevlut Cavusoglu; indio, Subrahmanyam Jaishankar; argentino, Santiago Cafiero, y brasileño, Carlos Alberto Franco França. También con la ministra indonesia y departió brevemente con su homólogo mexicano, Marcelo Ebrard, mientras estuvieron sentados juntos, pero sin organizar un encuentro formal.

Una agenda no demasiado amplia en apariencia, aunque la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, aseguró a través de su cuenta de Telegram que «el llamado aislamiento de Lavrov se convirtió en autoaislamiento de Occidente». A su juicio, «el plan del G7 de boicotear a Rusia en el G20 fracasó. Nadie apoyó a los regímenes occidentales».

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