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Las mujeres, en el momento de su liberación. Reuters
Hamás libera a otras dos rehenes de 79 y 85 años por causas humanitarias

Guerra entre Israel y Hamás

Hamás libera a otras dos rehenes de 79 y 85 años por causas humanitarias

Nurit Cooper y Yoscheved Lifshitz han pasado los primeros exámenes médicos en Tel Aviv y se encuentran bien de salud: «No sabemos a dónde nos llevaron», han reconocido a los medios

Julia Fernández

Martes, 24 de octubre 2023, 07:45

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La pesadilla acabó esta pasada madrugada para Nurit Cooper y Yocheved Lifshitz, las dos rehenes liberadas hace unas horas por la organización terrorista Hamás. Las mujeres, de 79 y 85 años, han pasado la noche con sus familiares y el personal sanitario del hospital Ichilov de Tel Aviv, a donde fueron trasladadas cuando sus captores las entregaron.

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Ambas fueron secuestradas el 7 de octubre por Hamás durante su brutal ataque por sorpresa a Israel, el inicio de una guerra total que no tiene visos de acabar pronto. Residían en el kibutz de Nir Oz, al sur del país, en el desierto del Néguev, una población de menos de 400 habitantes. Y llevaban una vida apacible junto a sus maridos hasta las milicias palestinas arrasaron con lo que encontraron a su paso: asesinatos, violaciones, cuerpos decapitados...

Los vídeos difundidos los primeros días de este mes muestran cómo se liaron a tiros contra todo y todos. En medio de esa refriega, varios hombres entraron en sus casas y se las llevaron a rastras. Dicen que cuando eso ocurrió no sabían si las iban a matar. Luego, se dieron cuenta de que eran rehenes.

«Me subieron en una moto»

Lifshitz ha sido la más explícita de las dos ancianas liberadas. Ya rodeada de su familia, atendió al medio 'Ynet', al que confesó que no tiene ni idea de dónde la han tenido retenida estos días pero que fue «un infierno». Lo que sí recuerda vívidamente fue el momento en que la arrancaron de su hogar a la fuerza. «Me subieron a una motocicleta… con un terrorista sujetándome por delante y el otro por detrás para que no cayera. Cruzamos la valla fronteriza hacia la Franja y al principio me retuvieron en la ciudad de Abasan al-Kabira, que está cerca del kibutz Be'eri», ha explicado.

Después de eso, ya solo sufrimiento. «Me obligaron a caminar por campos antes de llegar a una telaraña de túneles». También fue golpeada: «Me provocaron moratones que hicieron que me costara respirar». No obstante, según su relato, los captores les tranquilizaron a todos los secuestrado con la frase: «Creemos en el Corán. No os haremos daño». Asimismo, les brindaron asistencia sanitaria. «Mi madre ha dicho que los habían atendido y que había un médico allí, así que esto brinda mucho consuelo a todos», ha traducido al inglés su hija Sharone.

Pese a su edad, esta mujer es una activista por la paz y ayudaba a gazatíes en su día a día. Junto a su esposo, Oded, de 83 años, que sigue desaparecido, trasladaban a palestinos de la Franja a hospitales de Israel para que recibieran el tratamiento médico necesario, ha relatado su nieto Daniel. «Lo han hecho durante más de una década. Eran enfermos de Gaza, no de Cisjordania, de la Franja. Los cogían en la frontera de Erez y los llevaban a los hospitales», ha remarcado emocionado.

Lifshitz está «muy lúcida y muy dispuesta a compartir la información, a pasar información a las familias de otros rehenes con los que ella ha estado (un grupo de unos 25)», ha apuntado su hija. Asimismo, ha recordado que su padre y ella llegaron con 17 años a Nir Oz y eran fundadores del kibutz, por lo que también eran unos vecinos muy queridos. Tienen otros tres hijos, 11 nietos y un bisnieto que esperan con ansias el regreso de Oded para que toda la familia esté reunida de nuevo. «Espero que lo cuiden y tenga la oportunidad de hablar», ha expresado la hija. El hombre, domina el árabe «por lo que puede comunicarse muy bien con la gente de allí».

Cooper y Lifshitz en dos fotografías facilitadas por sus familias antes del secuestro.
Cooper y Lifshitz en dos fotografías facilitadas por sus familias antes del secuestro. Agencias

Ambas mujeres fueron liberadas anoche por razones humanitarias, según Hamás. Al parecer, las dos tienen tratamiento para diversas patologías, unos medicamentos a los que no han tenido acceso durante su cautiverio. Por eso, el primer sitio que han visitado nada más ser liberadas ha sido el hospital. En Tel Aviv se han encargado de hacerles los primeros exámenes para ver cuál es su estado de salud. Una enfermera ha dicho a los medios que están aparentemente bien, pero a lo largo de este martes serán sometidas a pruebas más exhaustivas para ver si sufren algún tipo de descompensación.

Otros 220 rehenes

«Aunque me faltan palabras para expresar mi alivio de saber que están a salvo, sigo concentrada en la liberación de mi padre y de las 200 personas inocentes todavía retenidas en Gaza», ha explicado la hija de Lifschitz, Sharone, que tiene nacionalidad británica. Con las dos jubiladas israelíes son ya cuatro los rehenes que ha liberado la organización palestina en los últimos días. Las primeras fueron Judith y Natalie Raanan, de 59 y 17 años. Ellas fueron secuestradas en el kibutz Nahal Hoz. Estaban allí de visita a la familia, a donde habían llegado procedentes de Illinois, Estados Unidos, su lugar de residencia habitual.

Este lunes, Israel precisó el número de rehenes que están en manos de Hamás desde el 7 de octubre. Son 222 personas (ahora 220), una cifra que ha bailado durante estos días por la dificultad de identificarlos y avisar a sus familias, ha explicado en un comunicado el gobierno hebreo. Netanyahu, que se reunirá durante esta jornada con el presidente francés Emmanuel Macron, ha mostrado su satisfacción por este hecho.

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