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Una mujer muestra durante una manifestación un cartel en el que reivindicaba la liberación de Adina Moshe. AHMAD GHARABLI/AFP
«Sentimos alegría pero también nervios porque no sabemos si mi tía será una de las liberadas»

«Sentimos alegría pero también nervios porque no sabemos si mi tía será una de las liberadas»

La sobrina de Adina Moshe, de 72 años, secuestrada el 7 de octubre por Hamás, espera que su nombre esté en la lista de los cincuenta rehenes que han vuelto a sus hogares

SUSANA GAVIÑA

Miércoles, 22 de noviembre 2023, 17:27

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«Estamos contentos, pero nerviosos porque no sabemos si mi tía está en la lista de los liberados». Quien habla desde Barcelona es Inbar, sobrina de Adina Moshe, de 72 años, que fue secuestrada el pasado 7 de octubre tras el ataque de Hamás al kibutz Nir Oz, en el que fue asesinado su marido, Said Moshe. Es su reacción tras el acuerdo alcanzado por Israel y el grupo Hamás para liberar en los próximos días a 50 rehenes israelíes, sólo mujeres y niños, a cambio de 150 presas palestinas.

Asegura que todavía están «a la espera» de ver cómo se desarrolla este pacto. Y confiesa que «es una pena» que liberen sólo a medio centenar de personas, aunque destaca que «prioricen a las mujeres y a los niños». El número de rehenes asciende a 239 personas.

El secuestro de Adina Moshe es uno de los más conocidos, pues se la pudo ver en una motocicleta retenida entre sus captores aquel 7 de octubre. Una imagen que fue compartida en redes sociales, como tantas otras. Said y Adina estaban escondidos en la habitación protegida de su casa cuando los terroristas entraron en ella. «Mi tío intentó bloquear la puerta y no pudo», afirmó Inbar.

Rematado

A Said le dispararon a través de la puerta de la habitación segura cuando intentaba mantenerla cerrada. Su mujer, Adina, pidió ayuda desesperadamente e intentó detener la hemorragia hasta que los terroristas volaron la ventana y tirotearon a Said varias veces para asegurarse de que no sobreviviría. Adina, tras presenciar cómo mataban a su marido, « fue secuestrada descalza» y sacada a la fuerza a través de la ventana de la habitación segura, según relataron alguno testigos.

Mientras esto ocurría, en una casa cercana, el hijo de Adina y Said, Amos, su esposa, Corin, y sus cinco hijos también estaban siendo atacados. La familia se encerró en un cuarto de seguridad de la vivienda y Amos mantuvo la puerta bloqueada durante siete horas para que los terroristas no pudieran entrar. Dispararon varias veces para intentar abrirla, sin conseguirlo. Los terroristas permanecieron en su casa durante numerosas horas. «Por suerte pudieron salvarse», señala Inbar, que ahora está a la espera de saber si su tía está en la lista de liberados.

Allegados de desaparecidos ya sabían este fin de semana pasada que el Gobierno israelí estaba cerca de negociar una liberación parcial con la milicia islamista. La confirmación de este proceso provocó ayer una sensación de «alivio» en las asociaciones de familiares de rehenes que se han manifestado repetidamente a favor de que el Ejecutivo hiciera todo lo posible por rescatar a los suyos, y también en contra de los continuos bombardeos sobre los subterráneos de Gaza donde pudieran encontrarse retenidos al «poner en peligro sus vidas».

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