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«Estos siete años de rescates valen por veinte»

D. Menor

Viernes, 3 de marzo 2023, 12:19

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Cuando Anabel Montes empezó en 2015 a realizar rescates de inmigrantes en el mar, primero en el Egeo y luego en el Mediterráneo Central, no había casi mujeres entre los socorristas. «Ahora somos más, pero al principio éramos poquísimas, así que era normal que yo acabara escuchando a las mujeres que salvábamos, porque para tratar determinados temas sensibles preferían hablar con otra mujer. Escuchar tantos testimonios de dolor acabó rompiéndome por dentro», cuenta esta asturiana de 35 años responsable del equipo de búsqueda y rescate del 'Geo Barents', el barco de salvamento fletado por Médicos Sin Fronteras (MSF).

Entre los cientos de mujeres a las que ha asistido en estos más de siete años en el Mediterráneo, Montes se queda con dos historias de las que no se olvida.

Desfigurarse la cara

La primera tiene como protagonista a una chica a la que salvó en 2016. «Tenía cicatrices por toda la cara y no hablaba con nadie, pero en una guardia nocturna, cuando todo el mundo estaba durmiendo, cruzó su mirada con la mía y me senté a su lado. Después de un rato me contó una historia muy dura sobre lo que le habían hecho en Libia. No quiero entrar en detalles, pero es fácil imaginarse lo que le pasa a las mujeres allí. La única opción que encontró para que la dejaran en paz fue desfigurarse la cara con un tenedor. Cuando sus captores la vieron le dieron una paliza y la echaron. Así consiguió recuperar la libertad y llegar hasta un barco».

Para no hablar «sólo de tragedias, que también hay historias bonitas», Montes recuerda el emocionante reencuentro familiar que tuvo lugar tras un rescate realizado en 2018. «Habíamos salvado a una madre y a su hijo y nos preguntaban que dónde estaba el padre, pero no lo sabíamos. Nos imaginábamos lo peor. Luego un barco militar irlandés nos transfirió a un grupo de inmigrantes que había salvado y entre ellos estaba el padre. La madre y el niño fueron corriendo a abrazarlo», cuenta Montes, convencida de que la experiencia de estos años en el mar la ha cambiado profundamente. «Yo antes era muy impulsiva, pero ahora tengo una serenidad interior muy grande. Estos siete años valen por veinte».

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