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El director general de Hafesa, Diego Guardamino. Hafesa
Un 83% de los españoles considera que el país no podrá afrontar la prohibición del motor térmico en 2035

Un 83% de los españoles considera que el país no podrá afrontar la prohibición del motor térmico en 2035

El sector del transporte es el más escéptico sobre la descarbonización de la automoción, achacando costes y falta de puntos de carga

Juan Roig Valor

Martes, 11 de junio 2024

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«España es un país ecologista, pero ante situaciones de incertidumbre, como la guerra de Ucrania, la inflación o la descarbonización del transporte, la tendencia es moderarse y tender al pragmatismo». Así lo afirmó David Rojo, analista sénior de datos en Metroscopia, que presentó un sondeo para evaluar si el sector del transporte pesado está preparado para dar el salto a la electrificación.

En resumen: No. Un 83% de los encuestados afirmaron que España no está preparada para enfrentarse a la prohibición de los vehículos térmicos en 2035, una medida que sobre la cual la mayoría (59%) se muestra escéptica sobre su eficacia para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050, uno de los principales objetivos del Pacto Verde Europeo.

El estudio fue encargado por Hafesa, un holding empresarial especializado en la comercialización de productos petrolíferos. El grupo opera en España, con puertos en Motril, Ferrol y Bilbao, y plantas en Asturias y Toledo. En 2023, facturaron más de 900 millones de euros y cuentan con una capacidad de almacenamiento de 411.350 metros cúbicos.

Según el director general del Grupo Hafesa, Diego Guardamino, «el estudio nos proporciona una base sólida para ver las barreras que deben ser superadas: la falta de infraestructuras adecuadas, la insuficiencia de ayudas para la adquisición de vehículos eléctricos y la preocupación por la gestión de residuos que generan».

Además de una encuesta de una muestra representativa de 1.000 personas, Metroscopia llevó a cabo entrevistas con grupos de trabajo de personas que trabajan en el transporte por carretera. Ellos señalaron que los cambios a las cero emisiones en su entorno era particularmente difícil, porque sus vehículos debían parar a repostar con más frecuencia –que sus homólogos térmicos–, además de suponer una inversión mayor.

Por otro lado, los transportistas estiman que la transición se está llevando a cabo de manera demasiado rápida, sin tener en cuenta las necesidades de todas las partes involucradas. Un 54% de los encuestados considera que la prohibición de 2035 será perjudicial para la economía española.

Hafesa está trabajando en desarrollar una infraestructura de carga de la mano de sus clientes distribuidores alrededor de España, haciendo hincapié en estaciones de servicio grandes para camiones, cuya localización y potencia será desvelada en su plan estratégico para los próximos cinco años que se presentará a finales de 2024.

Guardamino considera que coexistirán las distintas tecnologías de camino hacia la descarbonización, en la cual los biocombustibles jugarán un papel destacado. Actualmente, los productores de petróleo deben mezclar un 7% de biocombustibles con el gasóleo fósil para el uso automotriz. Este proviene de residuos de aceites, pero tiene un precio considerablemente mayor: 1.300 dólares por tonelada, ante los 700 del gasóleo.

De momento, sus clientes no están ni demandando, ni especializándose en carburantes sintéticos, una pieza considerada como clave para conseguir la neutralidad de carbono en los motores de combustión interna, que podrán seguir circulando, según los dictados de Bruselas, hasta 2050.

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