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La presidenta del Congreso, Meritxell Batet y el presidente del Senado, Ander Gil, durante el acto institucional por el Día de la Constitución en el Congreso de los Diputados Eduardo Parra / Europa Press

Batet: «La ciudadanía espera que la palabra se utilice para argumentar, no para herir»

La presidenta del Congreso aprovecha su discurso en el día de la Constitución para dar un tirón de orejas a los diputados pero avisa también, sin citarlas, a instituciones como el Consejo General del Poder Judicial, de que su «prestigio» y «credibilidad» dependen del «leal cumplimiento» de la Carta Magna

Martes, 6 de diciembre 2022, 13:12

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No está siendo una legislatura fácil para el acuerdo entre bloques ideológicos. Especialmente, no están siendo semanas para el debate sereno. Y no solo en la Cámara baja. Las tensión política salpica ya a otras instituciones del Estado, con un Consejo General del Poder Judicial sin renovar desde hace cuatro años por la falta de acuerdo entre el PSOE y el PP y un Tribunal Constitucional que se ha convertido ya en víctima de esa misma parálisis. Todo esos elementos formaron parte del discurso pronunciado hoy por la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en los actos oficiales del día de la Constitución ante el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, algunos presidentes autonómicos, representantes de otras fuerzas políticas y los presidentes del tribunal de garantías, Pedro González-Trevijano y el del CGP, Rafael Mozo.

De cuál es el clima reinante, dieron cuenta no solo las declaraciones y los ataques cruzados de los asistentes a los actos organizados en la Cámara baja, sino también las ausencias. A la izada de la bandera organizada por el Ministerio de Defensa, por primera vez, en la Carrera de San Jerónimo, el desfile militar y, sobre todo, la recepción oficial en el Salón de los Pasos Perdidos no asistieron los principales aliados parlamentarios del Ejecutivo, Esquerra Republicana de Catalunya, EH-Bildu o el PNV; algo que se ha convertido casi en habitual. Tampoco lo hicieron los diputados de Junts ni del PDeCAT ni de la CUP, Compromís o el Bloque Nacionalista Galego (BNG). Y, por primera vez desde que tiene representación parlamentaria, incluso faltó Vox, que sólo participó en el homenaje a la enseña nacional. «No vamos a compartir este día con quienes han canjeado sediciosos por Presupuestos», adujo su portavoz, Iván Espinosa de los Monteros.

El partido de Santiago Abascal y Podemos han sido precisamente los protagonistas de uno de los episodios más broncos vividos en el Parlamento en los últimos años, con la discusión sobre las repercusiones de la llamada ley del 'solo el sí es sí' -que ha provocado ya medio centenar de revisiones a la baja de condenas por agresión sexual y más de una docena de excarcelaciones- como telón de fondo. Pero Batet evitó en su intervención las llamadas 'ad hominem' y sobrevoló los casos concretos para hacer un llamamiento general a la mesura.

«El Parlamento es un lugar único y quienes formamos parte de él debemos ser conscientes de ello. Es el lugar en el que todos los ciudadanos están representados y en el que deben sentirse representados. El debate parlamentario es la exhibición de las mejores virtudes de la palabra. Desde la tribuna se habla a la ciudadanía, ofreciendo las opiniones que cada cual considera mejor fundadas, dando razones que apelan al buen sentido de todos. La ciudadanía -advirtió- espera de sus representantes que la palabra se utilice para argumentar, no para herir; para proponer, no para ofender; para construir, no para zaherir. En nuestras manos está no defraudar esa confianza».

«Concesiones» y «generosidades»

Este fue el tirón de orejas más claro de la presidenta del Congreso, un elogio del parlamentarismo referido específicamente a una materia que forma parte de sus competencias. Pero hubo también otros mensajes más sutiles hacia los partidos y hacia el resto de instituciones. En una suerte de recado a las fuerzas de la oposición por sus críticas vehementes a los pactos de Pedro Sánchez con los independentistas (con asuntos como la eliminación del delito de sedición del Código Penal o lo acercamientos de presos de ETA a las cárceles del País Vasco), Batet, miembro del PSC, alegó que la Constitución fue entendida en su día como «un conjunto articulado y coherente de concesiones«. »Concesiones -dijo- que no eran producto de una suerte de correlación de debilidades sino de una suma de generosidades«.

La presidenta del Congreso dejó también en el aire unas palabras que fácilmente pueden entenderse como llamamiento a los vocales conservadores del Consejo General del Poder Judicial -a los que los socialistas acusan de estar al servicio del PP- y que, desde hace meses, ponen obstáculos a la designación de los magistrados del Tribunal Constitucional que, conforme a la Carta Magna, debe renovarse cada nueve años.

«Las instituciones son el aparato visible de aquello que nuestra vida pública ha querido tener de promesa, de compromiso vinculante, de garantía. Se crean por el Derecho, pero se nutren de la confianza de los ciudadanos. Mantener su prestigio, su credibilidad, su regular funcionamiento exige, por parte de todos -subrayó- , el leal cumplimiento de la promesa que encarnan». Batet citó entonces al que fuera presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Tomás y Valiente, asesinado por ETA en 1996: «Las instituciones ganan o pierden prestigio por lo que hacen -recordó-, pero también por lo que con ellas se hace».

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