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Los alcaldes de Don Benito, José Luis Quintana, y de Villanueva de la Serena, Miguel Angel Gallardo. EFE
Hidrocálidos

Hidrocálidos

A la última ·

Me imagino a esos expertos reunidos en largas noches de café, emborronando cuartillas y cuartillas hasta llegar a la desesperante conclusión de que todos los topónimos chulos ya están pillados

Pío García

Logroño

Sábado, 11 de junio 2022, 00:01

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Sacarse de la manga un topónimo es muy difícil. Comprendo la desazón de quienes andan buscando nombres ocurrentes para el municipio que surja de la fusión entre Don Benito y Villanueva de la Serena. Me imagino a esos expertos reunidos en largas noches de café, emborronando cuartillas y cuartillas hasta llegar a la desesperante conclusión de que todos los topónimos chulos ya están pillados. ¡Melgar de Fernamental! ¡Villalibre de la Jurisdicción! ¡Setenil de las Bodegas! Hay lugares que han sido bendecidos con un nombre apoteósico e inapelable.

Una vez, conduciendo entre nieblas por una carreterita del Ampurdán, se me apareció de repente un pueblecito silencioso, de una gravedad pétrea. Ultramort, leí en el cartel. Por un momento pensé que había cruzado la laguna Estigia y estaba entrando en otra dimensión. A Iker Jiménez eso le hubiera dado para cuatro programas. Me recordó a Castroforte del Baralla, la ciudad gallega que se inventó Torrente Ballester y que tenía la costumbre de levitar entre brumas si a todos sus habitantes les daba por preocuparse. No obstante, si debo señalar la obra cumbre de la toponimia, creo que esta se encuentra en la isla de Tristan da Cunha, el lugar habitado más remoto del mundo. Allá, en medio del océano Atlántico, a 2.700 kilómetros de distancia de cualquier otro sitio con gente, se alza su minúscula capital, Edimburgo de los Siete Mares.

Contra eso, amigos extremeños, no se puede competir. Y además hay que pensar en el gentilicio. No todo el mundo puede ser bilbilitano si la cosa se pone difícil y en este terreno, da igual lo que se haga, nadie podrá disputar la gloria a los hidrocálidos, naturales de Aguascalientes. Más vale ir asumiéndolo.

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