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José Luis Rebordinos lleva trece años al frente del festival. Iñigo Royo
José Luis Rebordinos: «El documental de 'Ternera' confirma que el nivel intelectual de los dirigentes de ETA no era muy alto»

José Luis Rebordinos: «El documental de 'Ternera' confirma que el nivel intelectual de los dirigentes de ETA no era muy alto»

«Entiendo que haya gente a la que la película de Jordi Èvole le haga daño», reconoce el director del Festival de San Sebastián, que arranca el 22 de septiembre

Viernes, 15 de septiembre 2023, 00:24

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Tres veces se ha cambiado ya la composición del jurado que decidirá este año la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. El primero de los tres Premios Donostia anunciados e imagen este año del festival, Javier Bardem, no vendrá al estar sindicado en Estados Unidos. La huelga de guionistas y actores en Hollywood impide que muchas estrellas americanas acudan a los festivales europeos de promoción. Según José Luis Rebordinos (Rentería, 1961), que lleva trece años en el cargo, su ausencia no restará demasiado glamour a un Zinemaldia que arranca su 71 edición el próximo 22 de septiembre.

Sin embargo, el protagonismo durante el primer fin de semana lo acaparará, sin duda, 'No me llame Ternera', el documental en el que Jordi Évole entrevista a José Antonio Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', exdirigente de ETA pendiente de extradición. El Zinemaldia ha tenido que responder a un manifiesto firmado por más de 500 intelectuales y víctimas, que pide que el filme no se exhiba en San Sebastián porque blanquea a ETA. «Ni justifica ni blanquea a ETA, porque este Festival no proyectaría una película con esas premisas», asegura el certamen. «'No me llame Ternera' ha de ser vista primero y sometida a crítica después y no al revés».

–¿Qué le parece el manifiesto pidiendo que el documental no se exhiba en el Festival?

–El manifiesto está escrito con mucho respeto y sus firmantes tienen claro que el festival no está por blanquear a ETA. Ese tono lo agradecemos en nuestro comunicado de respuesta, porque se puede hablar de todo. Pero me sorprende que intelectuales pidan que se censure una película que no han visto. Insisto: una vez que se vea yo respetaré todas las opiniones, podré compartirlas o no, pero cuado alguien dice que el documental blanquea a ETA sin verlo... Alguien que sí lo ha visto decía en la radio el otro día que no es que blanquee, sino que ennegrece más a ETA. La película comienza y acaba con una víctima, la declaración de principios ya está clara. Hay que verla, a unos les gustará y a otros no. Ya la han visto víctimas, y entiendo que haya gente a la que le haga daño por haber sufrido el terrorismo. El simple hecho de dar la palabra a Josu Ternera puede hacer daño. Pero como festival tenemos la obligación de mantenernos firmes. Pensamos que hay un trabajo periodístico e histórico interesante, que ayuda un poquito a entender más algunas de las cosas que pasaron en este país. La tenemos que poner, es una película para un público adulto que sacará sus conclusiones.

–Según el escritor Fernando Aramburu, uno de los firmantes del manifiesto y autor de 'Patria', no se juzga el contenido del filme, sino su oportunidad, «ofrecer una alfombra roja al terrorista por antonomasia». Le acusa a usted de «una falta de tacto que tira de espaldas».

–Me sorprende que Fernando Aramburu diga eso, porque sabe los problemas que tuvo con su novela. Yo no le he contado las presiones que tuve con la serie de televisión basada en su obra, que en este caso venían de otros sitios. Nosotros defendimos el derecho de 'Patria' a ocupar un lugar claramente en nuestra programación, era una buena serie de una novela muy interesante, que contaba desde un punto de vista lo que había pasado en nuestro país. Estoy muy orgulloso de haber programado 'Patria'. Sinceramente, me ha sorprendido personalmente que diga estas cosas, porque le respeto muchísimo. En cuanto a la oportunidad... Eso es discutible. Que Fernando no se haga el ingenuo, tú no montas todo esto por la oportunidad o no de una serie. Cuando se pide censurar una película se piensa en algo más que si es oportuna, hay juicios de valores previos que van mucho más allá. A veces da la impresión de que no ha acabado ETA, y acabó afortunadamente hace muchos años. Claro que hay muchas cosas pendientes de esa época, muchas heridas abiertas, muchos asesinatos por aclarar. Claro que hay muchas víctimas que no saben quién asesinó a sus seres queridos. Sin ir más lejos, gracias a este documental vamos a saber de un atentado en el que participó Josu Ternera.

La víctima que aparece en el filme es el expolicía municipal de Galdakao Francisco Ruiz, quien fue tiroteado cuando intentaba proteger a Víctor Legorburu, alcalde de la localidad asesinado en 1976, un crimen sobreseído por la amnistía de 1977.

–Me parece bueno que la víctima quiera saber y se haya enterado de algo más. Josu Ternera habla de este atentado porque está amnistiado. El documental le retrata mucho, luego cada uno sacará su opinión, yo tengo la mía. Cada vez que tenemos más información sobre los dirigente de ETA, sobre todo de cierta época, vamos descubriendo que su nivel intelectual no era el más alto y que hay un grado de fanatismo muy grande. Un punto de religión, de fe ciega. Se justifica un atentado porque la organización lo ha decidido. Ya, pero es que está usted matando a seres humanos. Documentales como este aportan más información sobre ese fanatismo en la jefatura de ETA. Hay gente que dice que ya lo sabía, bueno, pues yo quiero saber quiénes estaban detrás de lo que pasó.

–Iñaki Arteta ha abordado el terrorismo en sus documentales y no ha sido seleccionado por el festival.

–No sé a cuál te refieres, porque 'El infierno vasco' fue seleccionado por el festival y la oferta que le hicimos no le gustó. Al año siguiente, ese documental lo recuperé como director de la Semana de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián. No creo que haya sido yo un censor del señor Arteta. En aquel caso nos hubiera gustado tenerlo, pero él prefería otro tipo de opción. Aquí no censuramos nada, pero unos documentales nos gustan y otros no. Ya nadie se acuerda cuando no dimos 'Ventanas abiertas al exterior' (sobre el exjefe de ETA Mikel Antza), cuando el presidente del consejo de administración del festival era de Bildu, el alcalde Juan Karlos Izagirre, que respetó nuestra decisión. Fuimos insultados por sectores de la izquierda abertzale.Y no pasó nada.

–¿Qué va a pasar cuando se vea 'No me llame Ternera' el próximo viernes?

–Que el globo se va a desinflar mucho. Es una película muy crítica con ETA y con el señor Urrutikoetxea. La mayor parte de los ciudadanos que vayan a verla pensarán eso de alguien que formó parte de nuestra historia más cruel y sangrienta. También he leído cosas de gente que, cuando la vean, van a seguir pensando lo mismo. Ya tienen decidida su opinión. Y respetaré a los que piensen que es crítica, pero que el mero hecho de que Ternera hable ya les hace daño. Nadie tiene la razón absoluta, solo pedimos que se vea.

José Luis Rebordinos.
José Luis Rebordinos. Iñigo Royo.

–¿Habrá glamour este año en el Festival de San Sebastián?

–Hombre, claro. El glamour de cualquier año normal, no el de uno extraordinario con muchísimo cine norteamericano. Va a haber glamour europeo, español y estamos intentando que algo de norteamericano.

–En Venecia se ha dejado ver alguna estrella de Hollywood pese a la huelga.

–Nosotros no nos podemos comparar con Venecia, que es un festival basado en el glamour norteamericano, no es nuestro caso. Teníamos dos premios Donostia que no van a poder ser, una presidenta del jurado que se ha caído... Pero habrá glamour, va a ser un buen año.

–¿Comparte los motivos de la huelga de guionistas y actores?

–No debo opinar sobre eso, ni siquiera conozco bien los motivos de la huelga; soy un festival de cine, no un miembro de la industria cinematográfica. Obviamente, siempre voy a apoyar que los actores y guionistas estén bien pagados y tengan buenas condiciones de trabajo.

José Luis Rebordinos en su despacho en las oficinas del Zinemaldia en Tabakalera.
José Luis Rebordinos en su despacho en las oficinas del Zinemaldia en Tabakalera. Iñigo Royo

–¿Pero comparte con ellos que vivimos un momento trascendental, de cambio de paradigma en el audiovisual?

–El audiovisual viene cambiando desde antes de la pandemia. El momento clave fue cuando se pudo ver una película en muy buenas condiciones en un dispositivo electrónico. Hoy un tema clave es qué va a pasar con la inteligencia artificial, que puede llegar a sustituir a guionistas y actores. ¿Cómo se reglamenta eso? Porque ya está pasando. El audiovisual cambia porque el mundo lo hace gracias al desarrollo tecnológico, que se aplica a todo. Cambia nuestra forma de entender el mundo. Cosas que se consideraban normales en la relación entre hombres y mujeres ya no lo son afortunadamente. La igualdad, el tema de género, la raza... La mujer se va incorporando al audiovisual, pero las películas las siguen haciendo gente de clase media alta. La siguiente revolución será que las personas sin recursos hagan cine, eso cambiará la industria y las películas que veremos. Aunque dudo mucho de que algún día veamos directores de todas las clases sociales.

–Víctor Erice no fue a Cannes a presentar 'Cerrar los ojos', pero recogerá su Premio Donostia.

–Se ha comprometido a ello y le considero un hombre de palabra, no tengo ninguna duda de que estará en San Sebastián. Reconocemos a uno de los grandes directores de la historia del cine, un hombre que hace cincuenta años ganó en el mismo lugar en el que le vamos a entregar el Donostia, el teatro Victoria Eugenia, la primera Concha de Oro del cine español. Es bonito que en su vuelta al cine recoja un premio por una carrera increíble en una ciudad a la que está ligado por muchas razones: su educación sentimental, vital... Erice está encantado y nos alegra que haya aceptado el premio.

José Luis Rebordinos recibe a la actriz Olivia Wilde el año pasado.
José Luis Rebordinos recibe a la actriz Olivia Wilde el año pasado. AFP

–¿Qué presupuesto maneja el festival este año?

–Andaremos por encima de los 9 millones. El presupuesto nos ha subido medio millón de golpe por los fondos europeos destinados al encuentro de inversores de cine, que organizamos desde el año pasado. A pocos días del festival todavía peleamos por las fuentes de financiación.

–¿Y de dónde se recorta para ajustar las cuentas en este periodo de alza de precios brutal?

–Solo por la inflación necesitaríamos 400.000 euros más para hacer el mismo festival del año pasado. Ajustamos el gasto lo máximo posible: renuncias a ese actor que te interesa para no pagarle el viaje, no organizas algo nuevo que tenías previsto... Hemos subido algo el precio de las entradas y aumentado el número de sesiones. Necesitamos tres o cuatro años para recuperar los 180.000 espectadores de antes de la pandemia. Y este año tenemos más dinero de los patrocinadores.

«Sabemos que hay gente joven que no puede venir al Festival por los precios de los hoteles»

–Pese a la pandemia, la guerra de Ucrania y la crisis, nunca han tenido déficit.

–Nunca. En once años hemos sido autosuficientes y no hemos ocasionado un quebranto a nuestra sociedad anónima. Nunca ha habido que poner un duro de más.

Un modelo de ciudad

–Hay amplia presencia de un cine español que también debe repartirse entre festivales como Málaga y Valladolid. ¿Hay películas para todos?

–Sí. Nuestra relación con Málaga no puede ser mejor, trabajamos juntos y su director es un buen amigo. Yo no estoy obsesionado con tenerlo todo, no sería bueno para el cine español que pusiéramos todas las películas, porque se harían daño entre sí. Valladolid ha anunciado un plantel de películas excelentes que podrían estar compitiendo en San Sebastián perfectamente. Cada festival tiene sus características y hay que ver cuál es el mejor para cada película.

Rebordinos saluda a Danny DeVito en el festival de 2018.
Rebordinos saluda a Danny DeVito en el festival de 2018. Efe

–El día que presentó los primeros contenidos del Zinemaldia alertó contra la presencia del fascismo en las instituciones y contra la censura.

–Yo tenía catorce años cuando murió Franco. Sé cómo fue el fin de su dictadura y sé cómo fue la España que nos legó. Apesar de salir de un conflicto tremendo como fue la dictadura, donde fueron asesinadas muchísimas personas, la sociedad española ha conseguido con mucho esfuerzo encontrar un equilibrio donde cualquier opción política democrática puede convivir con otra diferente. Respeto todas las opciones políticas democráticas. Tengo una forma de entender la vida, pero eso no quiere decir que sea la buena. Respeto desde a la derecha más conservadora a la izquierda más radical, con la única condición de que respeten los principios democráticos y los derechos humanos. Vox es una extrema derecha fascista. Muchos de sus miembros reivindican la figura de Franco, un traidor a su patria y un asesino. Son homófobos, contrarios a los derechos de la mujer. Y mi opinión es que hay que parar al fascismo, sea del tipo que sea. Vox es un partido de clara inspiración fascista y creo que no debería ser legal. No tengo ningún problema en decirlo. De la misma forma que en un momento determinado se ilegalizó a la izquierda abertzale porque era el brazo político de ETA, Vox no debería ser legal en un país democrático. Vamos viendo cómo, poco a poco, el fascismo va ocupando puestos de poder en nuestras instituciones europeas por esa especie de miedo que tenemos desde las democracias a parar a aquellos que no defienden la libertad. Desde mi pequeño altavoz, alzo la voz para impedir que los fascistas ocupen puestos en nuestras instituciones. Al festival es bienvenido un señor de Podemos, de Sumar o del PP. Tengo amigos en todas las opciones políticas. Pero, mientras yo sea el director, nunca será bienvenido un miembro de Vox si viene representando al partido.

«Solo por la inflación necesitaríamos 400.000 euros más para hacer el festival del año pasado»

–Hace un tiempo me contaba que el Zinemaldia no podía crecer por la falta de plazas hoteleras. Ahora en Donosti casi hay un hotel en cada esquina.

–Todavía tenemos problemas para alojar a gente, nos faltan habitaciones. Es un debate complejo. El turismo en una ciudad como San Sebastián es necesario, gran parte de nuestros ingresos vienen de ahí. Otra cosa es cómo lo regulas para que no se coma la ciudad y la vida de los ciudadanos. Hay momentos en los que la ciudad se vuelve incómoda, los precios de los hoteles son altos... Aunque cuando voy a Cannes me quedo en una pensión que cuesta doscientos y pico euros la noche. Un disparate.

–Ese modelo de ciudad tomada por el turismo también afecta al festival.

–Sabemos que hay gente joven que no puede venir al festival por los precios de los hoteles. Yo vivo en el extrarradio de la ciudad, a media hora, igual eso ayuda a que tenga una visión. Hay que discutir qué modelo de ciudad queremos y cómo conseguimos el dinero para hacerlo. Caería genial que dijera que el turismo es horrible, pero quiero que el Ayuntamiento le dé al festival un millón y pico de euros, buenos servicios públicos en las playas, buen teatro en verano... Es muy complicado.

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