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Xinyi Ye rueda la serie 'Cicatriz' esta semana en Bilbao. Yvonne Iturgaiz
Xinyi Ye: «Sigo sufriendo el racismo, paso por la calle y me llaman chinita»

Xinyi Ye: «Sigo sufriendo el racismo, paso por la calle y me llaman chinita»

Se fue de casa a los 18 años y desdeña la cultura del trabajo de sus padres. La protagonista de 'Chinas', invitada por Zinexit, ya comparte agente con Najwa Nimri

Lunes, 20 de noviembre 2023, 18:28

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Las llaman 'chinolas' o 'bananas', amarillas por fuera y blancas por dentro. Son las chicas españolas de origen chino que, además de sufrir el racismo, viven el conflicto generacional con sus padres, que vinieron para trabajar y enviar dinero a los que se quedaron allí. Los hijos son los que negocian con el banco y llaman al médico, porque los padres muchas veces no han tenido ni tiempo de aprender español. Xinyi Ye, protagonista de 'Chinas', reconoce que no le costó demasiado improvisar cuando en el casting de la película de Arantxa Echevarría le pidieron que discutiera con su madre ficticia.

«Tengo experiencia. Mis padres, igual que en la película, no me dejan quedar con mis amigos porque el fin de semana echo una mano en el bar que tienen en Atocha. Antes trabajaron en un bazar». Invitada por Zinexit, la Muestra de Cine y Derechos Humanos que organiza el Gobierno vasco hasta el viernes en los Golem Alhóndiga, Xinyi Ye puede contar que le cambió la vida un mensaje en WeChat, la red social que es al mismo tiempo Facebook, Instagram y WhatsApp y que usan los chinos en todo el mundo.

«Vi que una directora española buscaba actrices sin experiencia», recuerda. «No la conocía porque no estoy muy metida en el cine, pensé que podía ser una broma o un timo. Me dan miedo las cámaras y hablar en público. Así que me obligué a hacerlo para no ser tan tímida».

Tráiler de 'Chinas'.

Xinyi Ye tiene 22 años y vive en Usera con compañeros de piso. «Me independicé a los 18 porque me peleaba mucho con mis padres. Fue horrible, se llevaron tal decepción que me dijera que hiciera lo que quisiese», confiesa. Estuvo desde los dos meses a los tres años en Quingtian, de donde proceden el 80% de los chinos que residen en España, pero no se acuerda de nada. Tiene dos hermanos gemelos que vinieron a nuestro país con diez años.

«Me duele un montón pensar en ello, pero ahora me llevo mejor con mi familia, no me arrepiento de haberme ido de casa», reflexiona la actriz, que encarna a la hija de los propietarios de un bazar en el tercer largometraje de la directora bilbaína, todavía en salas casi dos meses después de su estreno. Xinyi estudia interpretación y en el Festival de San Sebastián fue a buscarle Antonio Rubial, el representante de Najwa Nimri, Leonor Watling y Aitana Sánchez-Gijón. Esta semana rueda en Bilbao 'Cicatriz', una serie basada en la novela de Juan Gómez Jurado y su primer trabajo después de 'Chinas'.

–¿Hasta cuándo estudió?

–Solo tengo la ESO. No sabía qué hacer con mi vida, no me gustaba nada, no sabía si seguir estudiando o no. Mis padres vinieron aEspaña hace más de 20 años. No me dejaban salir porque no conocen a ningún padre de mis compañeros. No me dejaban dormir fuera de casa cuando mis amigas hacen 'pijamadas'. Les parece peligroso, no saben con qué me puedo encontrar porque trabajan todo el día. No tienen una visión del mundo exterior.

Xinji Ye en 'Chinas'.

–La cultura del trabajo.

–Así es. Sigo intentando hablar con ellos, pero les es imposible parar. Nos mantienen a nosotros y a sus padres en China. Llevan años fuera de su país y quieren tener el fruto de sus esfuerzos, una casa, un coche propios. Los que son muy ricos siguen trabajando sin parar. Yo no soy tan trabajadora como mis padres, me encantaría poder viajar.

–Se dice que los chinos no quieren integrarse...

– Es mentira. En el bar, mi padre trabaja en la barra y en la terraza y mi madre está en la cocina. A ella le encanta relacionarse con la gente, pero no habla bien español. Si tuviera tiempo, seguro que aprendería. No quiere meter la pata ni molestar. Esa timidez les lleva a no integrarse.

Microrracismos

Xinyi, como la inmensa mayoría de los chinos en España, tiene un nombre castellano. «Cindy, por Cindy Crawford, porque a mi madre le encantaba la modelo y suena parecido a Xinyi». explica. «En los colegios, cuando pasan lista, nunca pronuncian bien mi nombre. Tuve esa etapa en la que no me gustaba ser diferente y tener un nombre raro». La actriz cuenta que en su casa nunca ha habido televisión, así que no podía hablar con compañeros de series o películas. Siempre ha consumido música y ficciones chinas. De su actor favorito, Jackson Yee, nada sabemos en Occidente.

«Sigo sufriendo el racismo, paso por la calle y me llaman chinita», condena. «No sé por qué siguen haciéndolo, me sorprende después de tantos años de 'convivencia', entre comillas, con lo bonito que es... Por desgracia, España es un país racista, por no hablar de los microrracismos, eso de los 'cuentos chinos', 'trabajar como un chino'....».

–¿Cómo llevó rodar las escenas de amor?

–Lo pasó peor el actor. Yo llevaba todo asimilado y él, que es muy buena persona, pensó que cómo me iba a hacer eso.

–¿Y sus padres cómo viven su éxito?

–Están orgullosos y se han sentido muy identificados. En el pase antes del estreno para la comunidad china casi todos acabaron llorando, sobre todo en las escenas de discusiones y de las agresiones en los bazares, que son reales.

–Arantxa Echevarría...

–Es la persona más importante de mi vida, ella bromea con que no quiere cargar con esa responsabilidad, pero siempre lo va a ser. Nos tenemos un cariño enorme y me ayuda en todo.

–Oiga, ¿qué ven los dueños de los bazares en el portátil cuando pagas y no levantan ni la cabeza?

–Ven lo mismo que tu madre, pero en chino: telenovelas, ja. ja.

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