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Los destinos que ya ha visitado Adrián Lafuente. Salamancahoy
La Alberca, a un paso de saltar el océano después de recorrer Europa

La Alberca, a un paso de saltar el océano después de recorrer Europa

Adrián Lafuente, el salmantino que en pocos meses conquistó el continente europeo de forma sostenible, trata de llegar a América en barco desde Canarias

Nerea Fernández

Salamanca

Sábado, 23 de septiembre 2023, 13:24

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Adrián Lafuente, natural de La Alberca, viaja por el mundo junto a su amigo Tommaso Farina. Esta aventura comenzó hace más de 110 días recorriendo Europa, ahora se disponen a dar un gran salto, cruzar el océano y llegar hasta América de la manera más sostenible posible. Ambos jóvenes hacen este recorrido con el fin de «aportar un granito de arena a la sostenibilidad e intentar sensibilizar», en estos más de tres meses han recopilado 14 proyectos interesantes, por lo que aventura comienza a dar sus primeros frutos. Además Adrián está llevando el nombre de La Alberca allá por donde pasa, «llevo camisetas de las peñas y enseño fotos de allí porque me encanta decir que soy de La Alberca». El albercano confiesa los retos a los que se ha tenido que enfrentar, cuál es el lugar que le ha robado el corazón, la experiencia de hacer autostop y lo solidaria y maravillosa que son todas aquellas personas que se han cruzado en su camino.

Un recorrido por Europa

Adrián Lafuente y Tommaso Farina han recorrido 14 países, 8.500 kilómetros y a día de hoy se encuentran en República Checa. Esta primera fase comenzó hace más de 110 días desde La Alberca en el caso de Adrián que se trasladó a Italia en busca de su amigo. En seguida comenzaron su aventura por Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suecia y Noruega, en este último, se quedaron un mes dónde vivieron «experiencias increíbles». Allí visitaron las Islas Lofoten, que para Adrián son «una de las maravillas naturales más grandes que he visto en mi vida», también estuvieron trabajando en la renovación de un faro en el Círculo Polar Ártico. Desde Noruega llegaron a Suecia, dónde cogieron un ferri para llegar a Finlandia; desde Helsinki se trasladaron a Estonia con otro ferri hasta llegar a Letonia y Lituania. Más tarde llegaron a Polonia y a día de hoy se encuentran en República Checa, sus próximas paradas se sitúan en Berlín, París y cruzar España hasta llegar a las Islas Canarias. Una vez en las canarias buscarán un barco que les traslade hasta América Latina y comenzar la fase dos del viaje.

Ayuda por el mundo

Para ambos aventureros está siendo un experiencia increíble pese a tener algunos momentos regulares, «este viaje está cumpliendo nuestras expectativas porque por suerte hemos conseguido hablar con numerosas iniciativas por el mundo». El mayor inconveniente está en buscar un equilibrio entre continuar su camino y gestionar todo el trabajo del ordenador, «detrás de este trayecto hay mucho trabajo detrás que no se ve y mucho cansancio». Aún así cualquier dificultad es compensada por la «generosidad de algunas personas». En Italia recibieron trozos de pizza, en Francia quesos, pero la mejor experiencia se la regaló un autostop.

Adrián explica que para moverse en transporte muchas veces recurrían al autostop y un día en Noruega dónde casi pierden la esperanza para viajar a través de este método, apareció una joven de unos 30 años que casualmente se dirigía al mismo sitio que ellos. «Mónica nos invitó a quedarnos en su casa, su familia nos dio la cena, paseamos con una amiga por el barrio y nos enseñaron un poco sus costumbres, por ejemplo, nos llevaron a comer pescado seco que es típico en Noruega», el albercano reconoce que fue uno de sus momentos más emotivos del viaje porque «en muy poco tiempo creamos una conexión y pasamos de ser desconocidos a amigos». También en Noruega, se quedaron durante tres semanas en un faro, «allí nos acogió una pareja a cambio de ayudar en todo tipo de trabajos de mano de obra, pintar, limar, cargar peso, y así le ayudamos convertirlo en un hotel un poco diferente».

De un lado a otro

El transporte y el hospedaje no ha supuesto ningún problema para estos dos viajeros. Ambos cuentan con muchos amigos por Europa que les han echado una mano, «además en algunos lugares hemos utilizado CouchSurfing, una aplicación en la que muchas personas ofrecen sus sofás para que puedas dormir». Adrián confirma que es una experiencia para conocer a la gente local que te puede enseñar su forma de vivir, «en Estonia compartimos ratitos con unos niños que sin entendernos jugamos igualmente». En algunos países se vieron obligados a acampar tanto en lugares maravillosos como al lado de una autopista, «las peores experiencias en cuanto a hospedaje diría que fue cuando dormimos al lado de una autopista y una noche que pensábamos que iba a ser increíble pero a las pocas horas se levantó el viento, fue imposible montar la tienda, tuvimos que improvisar con una carpa y tragamos mucha arena». A nivel de transporte, en esta primera fase han hecho mucho autostop, pero también han tenido la suerte de colaborar con Flixbusuna empresa de autobuses que les están ayudando en este proyecto.

Una experiencia de ensueño

Adrián no tiene dudas al afirmar que el lugar que le ha robado el corazón son las Islas Lofoten, «son realmente mágicas, el paisaje es impresionante, son montañas que salen del agua con unos fiordos espectaculares y unas aguas tremendas, también es increíble la fuerza de la propia naturaleza». Ambos aventureros están muy concienciados de que están viviendo una experiencia única y que no la van a abandonar, «no nos hemos preparado psicológicamente, avanzamos e improvisamos a medida que continúa el viaje, no nos planteamos volver a España porque es una decisión que hemos voluntariamente y que estamos aquí porque queremos». Además, la convivencia es muy buena porque ambos amigos se llevan y entienden muy bien, «ya nos conocíamos y hemos viajado mucho, ahora tenemos un objetivo común y lo estamos consiguiendo».

Adrián Lafuente y Tommaso Farina iniciaron su viaje hace más de 110 días con el objetivo de cumplir un sueño y «aportar un granito de arena a la sostenibilidad e intentar sensibilizar». En todos estos días han conseguido conocer a 14 iniciativas intentando crear proyectos para hacer de este mundo un lugar mejor, «hemos visto una granja flotante en Holanda para que la agricultura sea más sostenible, en Copenhague tienen un huerto encima de los tejados y la iniciativa más revolucionaria es la 'Molten Salt Carbon Capture and Electrochemical Transformation (MSCC-ET)' capaz de separar el carbono del oxígeno. No cabe duda que este viaje no solo hará cambiar la vida de estos dos aventureros sino la de todo el mundo gracias a iniciativas tan necesarias y brillantes.

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