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Un bus urbano eléctrico y su cargador, en Valladolid. JC Castillo
Los buses de Salamanca serán 100% eléctricos y se estrenarán en las nuevas líneas

Los buses de Salamanca serán 100% eléctricos y se estrenarán en las nuevas líneas

El contrato contempla la adquisición de las 25 primeras unidades de este tipo que rodarán por la ciudad para sustituir progresivamente a los autobúses urbanos más viejos

Félix Oliva

Salamanca

Jueves, 4 de mayo 2023, 14:40

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Salamanca se sube al bus eléctrico y se convertirá en una de las ciudades que incorporará vehículos con este tipo de propulsión al transporte urbano lo que convertirá, ahora sí, en totalmente 'verde' la flota municipal. El cambio se hará a partir de la entrada en vigor del nuevo contrato que se ha firmado para los próximos diez años por 235 millones de euros y ya está decidido a qué líneas se destinarán los nuevos vehículos, que irán sustituyendo a los viejos modelos de forma progresiva.

La noticia se ha conocido esta mañana en una comisión informativa municipal de Contratación convocada con urgencia y de forma extraordinaria. El motivo, la intención de llevar a pleno este mismo viernes y aprobar de forma inicial la adjudicación del nuevo contrato del bus urbano, en el que se lleva trabajando más de un año.

El nuevo contrato, que se firma por diez años y 235 millones de euros, lo prestará la misma empresa que hasta ahora, que fue la única que se presentó al concurso; de hecho, Salamanca de Transportes ha sido la única concesionaria del servicio desde hace más de 40 años. Ahora, se volverá a hacer cargo del transporte urbano, uno de los contratos más costosos del Ayuntamiento, pero con un cambio sustancial en el tipo de vehículos.

En la comisión informativa se ha conocido de manera sucinta la adjudicación y los grupos municipales han podido preguntar sobre lo que ha ofrecido la empresa. Es ahí donde se ha desvelado el plan para la entrada de autobúses eléctricos. Según lo desgranado, los próximos 25 vehículos que se adquieran serán de propulsión 100% eléctrica. Irán sustituyendo progresivamente a los de la flota actual que cumplan su ciclo de uso, empezando por los últimos diésel y los de gas más veteranos.

Vehículos y cargadores del bus urbano de Valladolid JC Castillo
Imagen principal - Vehículos y cargadores del bus urbano de Valladolid
Imagen secundaria 1 - Vehículos y cargadores del bus urbano de Valladolid
Imagen secundaria 2 - Vehículos y cargadores del bus urbano de Valladolid

Estos 25 nuevos vehículos están incluídos en el plan de renovación de la flota y ya tienen destino. Según los planes municipales, está previsto estrenarlos en las nuevas líneas que se han trazado en el mapa del bus urbano de Salamanca, la 14 y la 15, y que empezarán a prestar servicio una vez se formalice el nuevo contrato y se desplieguen todas las medidas.

El nuevo contrato supondrá la entrada en funcionamiento de dos nuevas líneas, más paradas y nuevos métodos de pago, pero si hay algo que va a cambiar sustancialmente son los vehículos. Desde hace años, el consistorio y la empresa concesionaria han apostado, de la mano, por los vehículos propulsados por gas. Hubo un intento de incorporar eléctricos que fracasó, pero fue hace muchos años y ahora las cosas han cambiado.

Tendrán 350 kilómetros de autonomía, suficiente para un día, y la misma potencia que los de gas natural

En el pliego de condiciones se incluyó por primera vez la opción de los vehículos eléctricos, que tendrían que tener un mínimo de 350 kilómetros de autonomía y una potencia similar a la que se exige a las opciones de gas, entre 170 y 200 KW, suficiente para rodar por cualquier recorrido.

Los vehículos los adquirirá la propia empresa concesionaria, aunque la propiedad es municipal y se incluyen en el programa de inversiones previsto en el contrato. La empresa ha 'perdonado' cerca de 3 millones de euros al asumir parte de las inversiones que quedan pedientes al agotarse el actual contrato antes de lo previsto: se firmó en 2014 para 12 años, pero fue anulado. El nuevo lo sustituye antes de tiempo.

El intento de 2017

En 2017 se hizo una prueba de unas semanas con un vehículo y los resultados comunicados en su día no fueron satisfactorios. Al bus eléctrico le costaba remontar las pendientes y tenía poca autonomía, insuficiente para un día completo de servicio. Además, cada vehículo era sensiblemente más caro de adquirir, hasta el doble de uno equivalente de gas. Y había que dotar a las cocheras del bus urbano de infraestructura de recarga, algo que también habrá que hacer ahora.

En 2017 se hizo una prueba y los buses eléctricos no remontaban cuestas ni tenían autonomía suficiente para acabar los recorridos

Entonces, se aparcó la opción de incorporar este tipo de vehículos y se apostó por los de gas comprimido. Este es el combustible con el que funcionan el 80% de los de la flota y que comparten, por ejemplo, con los vehículos de la recogida de basuras. Sin embargo, desde entonces las cosas han cambiado incluso en el propio Ayuntamiento, donde se han incorporado numerosos vehículos eléctricos, híbridos o puros, a varios de los servicios municipales.

De hecho, en los últimos contratos municipales de dotación de vehículos no solo se ha incorporado la opción de los eléctricos, sino que se ha exigido incluso un mínimo. Ya hay coches patrulla de la Policía Local y vehículos oficiales de propulsión eléctrica. Eso ha sido una exigencia reiterada de la oposición que también solicitó en su día buses eléctricos que ahora sí empezarán a verse por las calles.

El requisito especial de la autonomía se ha incluido para sortear el principal problema detectado en su día, que es la falta de autonomía suficiente de funcionamiento. Como se pudo comprobar en una prueba en las calles de Salamanca sobre recorridos reales, los vehículos no podían recorrer los kilómetros necesarios sin agotar sus baterías y exigían una recarga. Sin embargo, eso ha cambiado. En la actualidad, los último modelos ya ofrecen autonomías superiores a los 300 kilómetros que va a exigir Salamanca. Es el caso, por ejemplo, de los que ha incorporado Auvasa en Valladolid, que alcanzan hasta 350 kilómetros. Para utilizarlos ha habido que incorporar un sistema de carga para recuperar el 100% de la capacidad de las baterías durante la noche.

La clave de la autonomía

El requisito especial de la autonomía se ha incluido para sortear el principal problema detectado en su día, que es la falta de autonomía suficiente de funcionamiento. Como se pudo comprobar en una prueba en las calles de Salamanca sobre recorridos reales, los vehículos no podían recorrer los kilómetros necesarios sin agotar sus baterías y exigían una recarga. Sin embargo, eso ha cambiado. En la actualidad, los último modelos ya ofrecen autonomías superiores a los 300 kilómetros que va a exigir Salamanca. Es el caso, por ejemplo, de los que ha incorporado Auvasa en Valladolid, que alcanzan hasta 350 kilómetros. Para utilizarlos ha habido que incorporar un sistema de carga para recuperar el 100% de la capacidad de las baterías durante la noche.

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