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La presencia de la Policía en el Barrio sorprendió el jueves a los vecinos de Pizarrales

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La presencia de la Policía en el Barrio sorprendió el jueves a los vecinos de Pizarrales J.M. García

Curiosidad y desconocimiento entre los ciudadanos ante la presencia de la Policía en el barrio

El recién estrenado servicio viene atendiendo a una media de «cuatro o cinco» usuarios durante las dos horas que se sitúa en cada emplazamiento y las principales cuestiones que han comunicado a los agentes durante la primera ronda por los 44 barrios son deficiencias y problemas de seguridad

Ana Carlos

Salamanca

Lunes, 3 de abril 2023, 08:17

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Pizarrales, 10.20 horas de la mañana. Junto a la Iglesia Vieja hay estacionadas una furgoneta y un coche de la Policía Local. Las tres personas que esperan para cruzar el semáforo en la acera de enfrente empiezan a mirarse entre ellas y a murmurar en voz baja mientras miran a los vehículos policiales y al grupo de agentes que habla al otro lado de la carretera de Ledesma. «¿Sabes qué ha pasado?». «No lo sé… parece un control, creo que no ha pasado nada».

Es el nuevo servicio de la Policía en el Barrio que se ha puesto en marcha hace unas semanas. Van a venir dos veces al mes para que los ciudadanos puedan plantear sus quejas, sugerencias o peticiones. Aunque no lo saben, estos vecinos se están enterando por la prensa, en concreto por esta periodista que va a escribir sobre el asunto.

A todos los viandantes que pasan por la avenida principal del barrio les llama la atención la presencia de los policías locales. En este barrio están más acostumbrados a la presencia del Cuerpo Nacional de Policía patrullando. Pero muchos miran discretamente y callan al pasar.

En la plaza de Escritores, cuatro agentes esperan la llegada de vecinos interesados en hablar con ellos. Dos son los responsables del furgón, que tiene una pequeña oficina con su ordenador instalada dentro para tomar nota. Otros dos, con el coche aparcado a unos metros, tienen la función de patrullar y moverse por la zona según las demandas que puedan ir surgiendo en el barrio durante las dos horas en las que permanecerán en esta ubicación.

En esta ocasión, hay un coche y un policía más para responder las preguntas de este periódico. Santiago Cavero detalla que con la Policía en el Barrio se busca responder a una demanda vecinal histórica. Porque aunque siempre tratan de visitar toda la ciudad, no pueden dedicar a cada zona el tiempo que merece. Este servicio pretende recuperar la cercanía.

¿Y en esta primera ronda han por los 44 barrios de la ciudad han contactado con las asociaciones vecinales que tanto han reivindicado este proyecto? En algunos sí. En concreto en Pizarrales todavía no se ha pasado ningún representante del colectivo vecinal para hacer un seguimiento de los temas «pero en Trujillo sí vino una persona de la asociación de esa zona a vernos», señala.

De la sorpresa a lanzar una lista de quejas

El rato va pasando, al igual que los curiosos que observan la presencia policial. Preguntan a los agentes qué ha sucedido. Ellos se lo explican amablemente y en pocas palabras. Muchos viandantes siguen su camino. Alguno, con más tiempo, bromea. «Así que para ayudar a los vecinos. Pues yo lo que necesito es un poco de dinero».

Pero al fin uno aprovecha para plantear una lista de demandas: Como que en la calle Luis Zorrilla unos vecinos incívicos lanzan las basuras desde el edificio, que hay una acera de 40 centímetros que supone una barrera arquitectónica y que hace pocas fechas pasaba por ella una persona en silla de ruedas que se cayó en la calzada porque es muy estrecha y no pudo maniobrar.

La patrulla se desplaza con el vecino a comprobar personalmente la situación y tomar todos los datos para derivar el asunto al correspondiente servicio municipal.

Un rato después, otro ciudadano se anima a lanzarse. Su queja se debe a que los autobuses urbanos que coinciden haciendo la pausa matinal en final de la carretera de Ledesma reducen la visibilidad de la calzada y teme que se produzcan accidentes.

Quejas por la doble fila en las zonas escolares

¿Y a cuántas personas están atendiendo de media cada vez que llegan a un barrio? En torno a cuatro o cinco, asegura Cavero, que puntualiza que también depende de las zonas, las fechas y el turno (hacen tres cada día, de 9 a 11, de 12 a 14 y de 16 a 18 horas). Además, como es un servicio todavía nuevo es pronto para saber cómo va a evolucionar.

También hasta ahora, las incidencias más comunes que suelen comunicar estos usuarios son deficiencias o problemas de seguridad. Pero el grueso principal suelen referirse al mal estado de los viales o los solares y problemas de tráfico como el estacionamiento en doble fila alrededor de los centros educativos a las entradas y salidas de clase.

«Lo que piden es que se erradique, pero nosotros tenemos que intentar conseguir una solución desde el equilibrio y que no se produzca un abuso. Que se pueda parar un momento para dejar a los niños, pero no se queden para tomar un café» señala el policía. Además, afirma que cada caso es distinto, «no es lo mismo un colegio en Canalejas que el Rodríguez Aniceto», apunta el agente.

Para gestionar estas y otras quejas, la pareja de agentes del furgón toma nota de todos los detalles en un programa telemático específico. Si se trata de un asunto de competencia de la Policía Local, se intenta comprobar en el momento a pie de calle todo lo que sea posible o se piden datos concretos que permitan seguir los cauces que se precisen.

«Si es cosa de nuestra competencia, y por ejemplo es necesaria una vigilancia, mañana se puede poner en marcha la orden de servicio y de hecho en algunas ya se está actuando».

Si la reclamación depende de otro servicio municipal, a través del mismo programa se deriva al mismo para que llegue con rapidez a los responsables de actuar en cada caso, como pueden ser ingeniería civil en el caso de las aceras estrechas.

Un servicio agradecido y cercano

¿Y cómo es recibida esta atención personalizada por parte de los ciudadanos? Los agentes apuntan que lo que les transmiten, sobre todo, es su asombro por verlos tan cerca. Y que al tenerlos cara a cara se produce un desahogo para trasladarles sus inquietudes que no se hubiera producido de no ser en este contexto. «No dudan en contar cosas», afirman.

Algunas asociaciones han planteado que en determinadas zonas acercarse a hablar con los policías puede ser considerado de chivatos, ¿se ha tenido en cuenta a la hora de elegir las ubicaciones o de adoptar procedimientos especiales para esos casos? Santiago Cavero reconoce que es una situación que podría darse, pero la Policía en el Barrio no está orientada al 100% para esos casos.

Este es solo un servicio complementario a los que tiene la Policía Local. Dependiendo de lo que el usuario necesite, siempre puede canalizar sus quejas o sugerencias a través dela web del Ayuntamiento, el correo electrónico, el teléfono del Servicio Integral de Atención al ciudadano (010) o el propio 112, que es el más adecuado cuando se trata de comunicar una urgencia.

Los agentes afirman que todavía requerirá un tiempo ver si el funcionamiento del servicio tal y como se está llevando a cabo consigue buenos resultados o si es necesario repensar algún aspecto, como alguna ubicación o los horarios, por ejemplo. Los calendarios con sus correspondientes horarios se pueden encontrar en la web municipal, pero se recordarán semanalmente en las redes sociales y a las asociaciones de vecinos, asegura.

Es cierto que el modelo actual de la Policía en el Barrio no responde al deseo de las asociaciones vecinales de contar con policía de barrio, es decir, un agente de referencia, pero Cavero cree que no es necesario y funcionará bien porque así no tienen que esperar si ese policía asignado se encuentra de vacaciones o de descanso.

De forma global, la percepción de los agentes es que se trata de un servicio agradecido, porque los ciudadanos se sienten atendidos y ellos tienen la ocasión de demostrar su vocación de servicio.

Llega la hora de que la Policía cambie de barrio. Otra ubicación y otros vecinos todavía extrañados por su presencia y quizá con otras preocupaciones les esperan.

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