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Vista de la Clerecía desde la Plaza de San Isidro de Salamanca Álex López

Las expresiones charras más recordadas por los salmantinos

Descubrimos algunos de los dichos y palabras más usadas a lo largo del tiempo entre los lugareños

Daniela Di Domenico

Domingo, 3 de diciembre 2023, 17:30

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Al igual que existen muchas tradiciones que caracterizan a las diferentes ciudades y pueblos de España, también hay una gran cantidad de expresiones castizas por las que se ven definidas. Algunas tienen más historia que otras pero la gran mayoría se han mantenido a lo largo de muchas generaciones que las siguen utilizando habitualmente en su día a día.

En Salamanca son muchas las expresiones o 'salmantinismos' que, hoy en día, se siguen utilizando sobre todo en los pueblos e incluso en la ciudad. Muchas de ellas endulzan la lingüística española con la riqueza histórica que tienen y hace que quien las aprende, no las olvide. La mayoría nacen en las aulas de la Universidad de Salamanca, una de las más antiguas del mundo. Otras, en los pueblos al ser muy usadas y familiarizarse entre sus habitantes.

Tanto mayores como jóvenes salmantinos, concentran varias opiniones acerca del vocabulario propio de la ciudad. Muchos reconocen que les encanta seguir oyendo algunos de estos términos y que no se hayan perdido. Entre los que más recuerdan se encuentran 'tener un chaperón' o estar un poco loco de la cabeza, 'tener mucha gata' o agujetas después de haber trabajado mucho, y 'acumular zaleos' o trastos en algún rincón de casa, lo que se conoce como ser desordenado. Otras menos conocidas son 'amolar' o chinchar y 'ser un jijas' o un flojo a la hora de no tener suficiente fuerza.

A la hora de describir alguna expresión, los salmantinos no 'barruntan' o piensan mucho para dar la respuesta y, entre risas, recuerdan el significado de 'ser un mezucón' o un entrometido y 'tomar el cacho' o comer el almuerzo. Los jóvenes sobre todo afirman que conocen estas palabras gracias a escucharlas de sus abuelos o de algún profesor que las decía mucho en clase.

Actualmente, los lugareños, reconocen que estos vocablos se escuchan menos ya que, tal y como afirma uno de ellos «es un lenguaje para los salmantinos de toda la vida». Aunque otro salmantino que no es de pueblo manifiesta que aún sigue escuchando esos términos no solamente entre la gente mayor sino también entre los jóvenes porque «oralmente se transmiten las costumbres y la historia a través de las palabras», declara.

En conclusión, la pérdida cada vez más notable del lenguaje castizo de Salamanca, según un salmantino, es la globalización que ha provocado la llegada de diversos y nuevos idiomas y, en consecuencia, la pérdida del castellano de antes.

El por qué de llamarse 'charros'

Cabe destacar que, si hay un término peculiar que se mantiene en Salamanca y llama la atención de sus visitantes, es su gentilicio 'charro' que surge finales del siglo XVIII cuando se empezó a llamar así a los numerosos jinetes de Salamanca que, utilizando picas o garrochas, conducían el ganado. Por ello, el traje de charro típico salmantino es un traje de jinete. Aunque algunos etimólogos sostienen otras teorías como que el término deriva de la palabra vasca 'txar' (vulgar, débil) y, dada la gran cantidad de vascos en la Universidad de Salamanca, el nombre comenzó a hacerse popular. Incluso se dice que nació en Ciudad Rodrigo y se empleaba para definir a los hombres del campo como 'personas brutas'.

Igualmente, de generación en generación algunos términos se mantienen y otros van cambiando. Así, se renueva la comunicación entre las personas y se acogen nuevos términos que marcarán el habla del futuro.

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