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Las Dunas
Liberada un águila imperial recogida en Las Dunas tras sufrir un traumatismo

Liberada un águila imperial recogida en Las Dunas tras sufrir un traumatismo

Se trata del primer ejemplar de esta especie declarada en peligro de extinción recuperado en Salamanca y ya surca de nuevo los cielos en la zona en la que fue encontrado

Ana Carlos

Salamanca

Domingo, 16 de junio 2024, 14:04

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Majestuosa y todavía declarada en peligro de extinción, el águila imperial ibérica (aquila adalberti) es una de las rapaces más emblemáticas de la fauna española. En los años 90 del siglo pasado esta especie llegó a un punto crítico: sólo quedaban 40 parejas reproductoras en toda España. Pero poco a poco se va recuperando y ha vuelto a recolonizar la provincia de Salamanca, de donde faltaba al menos desde mediados del siglo pasado, según detallan desde la sección de Espacios Naturales de la Junta de Castilla y León.

Por eso fue una sorpresa cuando un viernes del pasado mes de abril, el centro de recuperación de animales silvestres (CRAS) Las Dunas, por primera vez recibió un ejemplar de esta especie encontrado por un particular. Se trataba de un macho joven, de unos tres años y el plumaje de damero propio de esa edad.

Rápidamente se le hizo una exploración clínica, previa realización de una radiografía. Buscaban síntomas de las principales causas que suelen ocasionar daños en este tipo de aves, como la electrocución por tendido eléctrico, envenenamiento, colisión con aerogenerador o similares. En este sentido, es importante reseñar que la electrocución continúa siendo la principal causa de mortalidad de las rapaces en peligro en todo el mundo. Esta se produce mayoritariamente cuando las aves aterrizan o despegan de los postes, tocando un cable o aislador con una de las alas mientras hacen masa con las patas.

Aunque en un primer momento no veían nada extraño, enseguida intentaron comprobar si era capaz de volar y se dieron cuenta de que no podía abrir una de las alas y ya encontraron una contusión en la zona del hombro. De este modo, consideraron el traumatismo como causa probable de ingreso sin que, por suerte, el mismo le produjera una lesión grave como una fractura o una luxación.

«Muchas veces una luxación es peor que rotura, porque la rotura la operas, se hace el callo óseo y haces rehabilitación, pero la luxación como el animal no se puede mover se le va creando una pseudo articulación y al final le compromete la movilidad, que es lo que más nos preocupaba a nosotros», detalla Jaime Tejedor, técnico responsable del centro.

Pero una vez descartadas este tipo de lesiones, los veterinarios pensaron que era el dolor del golpe lo que le impedía volar y que para recuperarse lo que necesitaba era principalmente pasar una temporada en reposo. En cualquier caso, y como entre las causas más frecuentes de ingreso en grandes águilas están las electrocuciones en tendidos eléctricos, se instauró el tratamiento inicial pertinente, tal y como explican desde Espacios Naturales.

La imprescindible labor de los voluntarios

Los voluntarios del centro se ocuparon durante todo el fin de semana del animal, que el martes siguiente fue trasladado al CRAS regional de referencia, en Valladolid, para que en éste le hicieran el seguimiento oportuno y continuar el tratamiento. En las instalaciones de Las Duna, cuando pudiera empezar a hacer vuelos no tendría el espacio adecuado y además allí están más equipados, por ello consideraron necesario este traslado.

Tejedor destaca la importante labor de los voluntarios, sin los cuales el centro de Las Dunas no podría realizar su labor y salvar la vida de tantos animales durante todo el año y de forma especial cuando hay más carga de trabajo, como en primavera y verano con los pollos de aves.

La evolución del ave fue desde el inicio muy favorable. Así se lo hicieron saber al responsable de Las Dunas, que siguió de cerca el proceso. «Se notaba la mejora y de un día para otro se notó que dejaba de tener dolor». En pocos días pasó al voladero para su recuperación total.

Cuando los veterinarios consideraron que su estado ya era el óptimo, se decidió que era el momento de volver a ponerlo en libertad. De ello se encargaron los agentes Medioambientales de la Junta de Castilla y León el pasado martes, 4 de junio, que lo dejaron en la misma zona de la provincia de Salamanca en la que fue recogido inicialmente.

De manera previa, también habían comprobado que el ejemplar herido no perteneciera a alguna de las parejas reproductoras de las proximidades, por si fuera necesaria alguna intervención para evitar la pérdida de la cría.

Una especie endémica de la península ibérica

El águila imperial ibérica (aquila adalberti) es una especie endémica de la península ibérica y cría únicamente en España y Portugal. Esta icónica ave habita actualmente por la zona suroccidental de la península, concretamente en las comunidades de Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía. Es un animal de carácter muy estepario y de monte abierto, al igual que su pariente más cercano, el águila imperial oriental (Aquila heliaca), que vive en las estepas asiáticas.

Así, le gusta vivir en zonas llanas o con pequeño relieve y abundancia de conejos, que son la base de su dieta. Su territorio se estructura en tres zonas diferenciadas: la de nidificación, la de caza habitual de uso exclusivo, y la de caza compartida, algo más alejada. Esta ave no emigra, sino que cada pareja de águilas defiende su zona de caza y reproducción, que constituye alrededor de 2.000 hectáreas.

Se trata de una de las grandes águilas. Su longitud puede variar entre los 68 y los 83 centímetros, mientras que su envergadura, es decir, la medida de punta a punta de sus alas abiertas puede alcanzar de 180 a 220 centímetros. Las hembras son de mayor tamaño que los machos.

Además cuentan con un pico muy poderoso, unas garras con uñas afiladas y vista aguda para localizar a sus presas, según datos de SEO-Birdlife. En libertad puede vivir unos 20 años de media.

Su plumaje pasa por varias fases hasta alcanzar sus características de la edad adulta, a los 5 o 6 años. El adulto es de tono general marrón muy oscuro, con hombros blanquecinos, y nuca y laterales de la cabeza pálidos. En vuelo destacan los hombros blancos y la base de la cola pálida sobre el resto del plumaje oscuro, con las alas bastante rectangulares.

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