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La última edición del Fin de Año Universitario. ICAL
De Nochevieja Universitaria a Fin de Año: una fiesta, dos nombres y la historia del cambio

De Nochevieja Universitaria a Fin de Año: una fiesta, dos nombres y la historia del cambio

Así se fraguó la nueva denominación de la afamada celebración de Salamanca que nació de forma espontánea, se convirtió en un éxito y cambió de manos en una operación política y económica

Félix Oliva

Salamanca

Martes, 5 de diciembre 2023, 18:48

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¿Por qué lo llaman Fin de Año Universitario cuando quieren decir Nochevieja Universitaria? Esa es la pregunta que muchos se pueden hacer a estas alturas, en puertas de una de las fiestas más internacionales de Salamanca y de España, la famosa quedada para tomar las gominolas al son de las campanadas de medianoche en la Plaza Mayor. El cambio de nombre encierra una historia de política e intereses económicos con un curioso resultado: una fiesta conocida en medio mundo por un nombre que no se puede usar.

La edición de este año se celebra este año el 14 de diciembre, el último jueves antes de las vacaciones de los universitarios. Como es tradición, es el día que se aprovecha para celebrar lo que supone el final del año en Salamanca para los estudiantes que vienen de fuera. La celebración incluye escenario y actos en la Plaza Mayor, organizados de forma oficial por la Asociación de Empresarios de Hostelería de Salamanca, pero bajo una denominación comercial: Fin de Año Universitario. Pero, ¿por qué no 'nochevieja universitaria' si es su denominación popular?

El origen de la fiesta

Cuándo empezó a celebrarse

Para entenderlo hay que viajar a sus orígenes. Lo que se conoce como Nochevieja Universitaria de Salamanca comenzó a celebrarse en 1999. Aquel año, un pequeño grupo de estudiantes decidió reunirse en la Plaza Mayor dos semanas antes de la víspera de año nuevo para celebrar el cambio de año antes de tiempo, ya que cada uno regresaba a sus hogares y no podían estar juntos en la nochevieja del 31 de diciembre. En lugar de las doce uvas típicas de la tradición española, decidieron tomar doce gominolas, una por cada campanada. Había nacido la celebración.

Sin embargo, muchos sitúan su inicio en otra fecha, durante los años '90 del siglo pasado, y con otra costumbre: la multitudinaria 'champanada' de Navidad de la Facultad de Periodismo. La celebración tuvo un gran auge y, de hecho, acabó prohibiéndose. Pero la tradición estudiantil se mantuvo viva y resucitó con las gominolas.

Años de éxito

40.000 personas

Durante varios años, se estuvo celebrando como quedada espontánea hasta que en 2005 una empresa de organización de eventos decidió convertirlo en un evento organizado. Detrás de la empresa que supo ver el potencial de la fiesta, Nuve Eventos, estaban José Gutiérrez y Carlos Mateos que llevaron la 'antes conocida como nochevieja universitaria' a su cúspide de repercusión e impacto.

José Gutiérrez (primero por la izquierda) y Carlos Mateos (último por la derecha) en la presentación de otro evento de Nueve Events.
José Gutiérrez (primero por la izquierda) y Carlos Mateos (último por la derecha) en la presentación de otro evento de Nueve Events.

La celebración alcanzó pronto una popularidad inusitada, lo que empezó a generar problemas. En 2008 casi 40.0000 personas abarrotaron la Plaza Mayor para la celebración, pero a las gominolas de las campanadas le siguió lo que el entonces alcalde, Julián Lanzarote, calificó del «Chicago de los años '20». Lo que definió como «lo de después» fueron bandas de carteristas e incidentes con el alcohol como protagonista, una constante en años venideros en la trayectoria del evento, siempre en un difícil equilibrio entre la fiesta 'inocente' de las gominolas y la realidad del consumo de bebidas asociado a la noche de su celebración.

«A mí, la idea de celebrar la Nochevieja me encanta, es una idea muy juvenil, muy fresca, muy universitaria y muy de Salamanca», pero aseguró sentir un gran rechazo por »lo de después« y aseguró que la llegada de »algunos patrocinadores« que buscaban otra cosa pervirtió la idea. El exalcalde calificó la fiesta de »botellón disfrazado de beneficencia«, puesto que en años anteriores la organización había recaudado dinero o víveres para el Banco de Alimentos y aseguró que Salamanca era una Ciudad Patrimonio, no »un vomitorio, ni una borrachera colectiva.

2009 en el exilio

El adiós a Salamanca

Tras la edición de 2008, el ayuntamiento elevó sus exigencias a la organización y, durante la preparación de la siguiente edición, exigió más participación de la empresa organizadora en los gastos que generaba: limpieza, vigilancia policial o emergencias, que ya había empezado a asumir.

El resultado fue que no hubo acuerdo y la Nochevieja Universitaria no se celebró aquel 2009 en Salamanca. En su lugar, emigró a Zamora donde tenía buena parte de su afluencia y se ha convertido en ocasiones en un refugio, una subsede de cierto éxito.

Al año siguiente cambiaron las tornas. La organización, en manos de Nuve Eventos, decidía asumir los costes de limpieza y orden público y el evento regresaba a Salamanca tras un año de exilio. A los 60 agentes de la Policía Local y refuerzo de la Policía Nacional se sumaban 80 voluntarios aportados por la organización para el control del acceso con bebidas a la Plaza Mayor.

Además, los operarios de limpieza entraban en el ágora media hora después de terminado el evento para dejarla totalmente despejada y practicable, alejando las imágenes de suciedad de otros años.

Una víctima mortal

Con el paso de los años, el evento va ganando en impacto. Los grandes medios nacionales, en especial televisión, se fijan en la reunión de jóvenes en Salamanca y brindan una gran proyección de Salamanca. También empiezan a sonar con más fuerza los problemas vinculados al consumo de alcohol y drogas: cada edición se producían numerosas atenciones por coma etílico, se multiplicaban los controles de carreteras y las aprehensiones de drogas.

Una de las ediciones patrocinadas por una bebida alcohólica.
Una de las ediciones patrocinadas por una bebida alcohólica. SH

En 2012, una joven de 20 años fallece atropellada por un coche en el paseo de San Vicente, muy cerca del centro neurálgico de la fiesta. El entonces alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, desvinculó el trágico accidente de la celebración de la fiesta. El conductor, que iba bebido y dio positivo, fue condenado años después a tres años y tres meses de cárcel.

A lo largo de los años, la fecha va aumentando su impacto a nivel de seguridad. En una respuesta parlamentaria en el Congreso, se concretan algunas cifras: en cinco años, de 2012 a 2017, esta noche acumula el uso de 940 efectivos de la Policía Nacional, 450 intervenciones, 153 actas por drogas, cuatro por armas, 20 detenidos, 710 identificados, 769 hurtos y doce robos con violencia.

Cambio de manos y de nombre

Asalto a la NU

A pesar de todo, la fiesta era un éxito completo tanto en la plaza como en su continuación en los bares, pero iba a vivir sus años más convulsos. En 2017 se produce un cambio significativo. El acto central, el de la Plaza Mayor, pasa a estar organizado por la Asociación de Empresarios de Hostelería de Salamanca, según se dijo entonces, con motivo de la celebración de su cuarenta Aniversario, aunque ya colaboraba en años anteriores. Es la que tiene la autorización del ayuntamiento para ocupar la plaza. A la presentación oficial acudió el fundador de Nuve Eventos, José Gutiérrez, la empresa que la había organizado y que era dueña de la marca. Aquel año iba a reunir a 20.000 jóvenes, el máximo aforo de la plaza, pero por debajo había una lucha de poder.

En 2018 se produce el cambio total. La cita pasa a estar organizada por la asociación hostelera, que en octubre había firmado un protocolo de intenciones con el Ayuntamiento de Salamanca para colaborar en la organización en un binomio redondo: la asociación patronal organiza y el consistorio da los permisos. En la presentación se anuncia el nuevo nombre del evento: Fin de Año Universitario, una denominación que la asociación dice tener registrada desde 2009.

Presentación de la edición 2018, la primera con el nuevo nombre.
Presentación de la edición 2018, la primera con el nuevo nombre. SH

No hay ni rastro de la empresa fundadora, dueña del nombre Nochevieja Universitaria, por la que se sigue conociendo la fiesta. En años posteriores, el fundador y propietario de la marca despliega una campaña para impedir que se use el nombre, ya que muchas veces se juega a la confusión en la promoción del evento.

No será la última vez que el evento se ve envuelto en una polémica que le acompaña. Suspendida en 2020 por la pandemia mundial, en 2021 el exconcejal Fernando Castaño abanderó su regreso, que no se produjo finalmente tras recular la asociación hostelera. La del pasado 2022 fue la última celebrada hasta que llegue este 14 de diciembre.

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