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Salamanca es la protagonista de esta puesta de sol, vista desde Santa Marta. Fotos: Álex López

Siete lugares para disfrutar la puesta de sol sin apenas salir de Salamanca

Tanto en los barrios de la periferia como en el centro de la ciudad se pueden contemplar espectaculares atardeceres con los que cerrar por todo lo alto las calurosas jornadas estivales

Ana Carlos

Salamanca

Domingo, 16 de julio 2023, 14:01

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Algunos estudios dicen que las personas en la actualidad pasamos el 90 por ciento del tiempo en espacios interiores. Llegamos a casa al terminar la jornada, cenamos, vemos la tele, dormimos. Al día siguiente vamos al trabajo, muchas veces dentro de un vehículo. La jornada laboral suele desarrollarse igualmente en interiores. Salimos y gran parte de nuestras actividades de ocio también se desarrollan en lugares cerrados, bares, restaurantes, cines, salas de exposiciones, gimnasios, centros culturales y sociales o las casas de otros amigos.

El verano supone una pequeña revancha. Socializamos más al aire libre, hacemos más excursiones, vamos a la piscina al aire libre, disfrutamos las terrazas, paseamos junto al río, nos acercamos al parque… Pero para ayudarles a compensar el déficit de naturaleza acumulado durante todo el año, les lanzamos otra propuesta: salir a pasear y a disfrutar simplemente de los colores del atardecer y la puesta del sol. Cuando las temperaturas comienzan a ser más amables tras el bochorno y apetece respirar aire fresco.

Nosotros hemos predicado con el ejemplo. Hemos elegido ocho lugares desde donde las vistas y los colores nos han atrapado. Donde hemos mirado al cielo para ver el cambio de turno de los pájaros por los murciélagos y finalmente las estrellas. Seguro que a esta lista puede añadir algunos más.

Y si no lo hace por el contacto con lo natural, puede hacerlo por sus redes sociales: no hace falta marcharse de vacaciones para marcarse una foto espectacular de postureo estival. Garantizado.

1. Avendia Margarita de Austria

En la trasera del lugar donde se acaban los días, el cementerio, el sol ofrece un espectáculo de luces cuando se marcha. El horizonte despejado de distracciones permite centrarse en el astro rey. En el límite de Pizarrales y La Platina se respira eternidad.

Dependiendo de la nubosidad del día, de si ha habido tormenta y otros factores, se puede disfrutar de unos candilazos con cambios cromáticos increíbles que se presentan sin obstáculos que los oculten.

2. Avenida Doctor Alfonso Sanchez Montero

La hilera de plátanos de sombra que delimita la parte urbanizada del barrio de Capuchinos de las tierras de labor (generalmente con cultivos de cereales) adquiere un aspecto cinematográfico al atardecer. Esos árboles relativamente jóvenes, como el barrio, se elevan con ínfulas de palmera en Los Ángeles, protagonistas del paisaje de Beberly Hills, pero menos horteras.

En cambio ellos, si los dejan, tendrán un ramaje más frondoso que sombreará los veranos para descanso de los viandantes. De este modo cambiarán también las puestas de sol cuando sus siluetas sean más densas y grandes.

3. El volcán de Garrido

Desde lo alto del volcán al caer el sol uno se siente como Batman contemplando Gotham. Una vista privilegiada y muy distinta de las postales turísticas. Siempre sorprende otear el horizonte desde este montículo de escombros dignificado por la vegetación crecida a lo largo de los años y por el colectivo El Volcán de Garrido. La persona observadora puede sentir que descubre muchos secretos de la ciudad, incluso de la provincia.

Cuando empieza el espectáculo cromático del atardecer, el punto de observación va cambiando al ritmo que marca el sol, que recuerda que su luz puede hacer brillar hasta al espacio de la ciudad con un origen menos afortunado.

4 Puente Enrique Estevan y Puente Romano

Cuántos salmantinos y visitantes habrán disfrutado del atardecer en este entorno. La monumentalidad charra en comunión con su río muestra distintos matices con el cambio de las luces. La vegetación y los reflejos nos hacen olvidar que estamos a poca distancia de la Plaza Mayor, del ajetreo del centro de la ciudad. Sin el ruido del tráfico el deleite contemplativo sería perfecto.

La seducción natural se hace evidente sin dejarnos olvidar la solera de una ciudad habitada desde hace milenios por personas que quizá también disfrutaban antes de nosotros de los atardeceres a pie de Tormes.

5. Mirador de la antigua ermita de San Gregorio.

En la trasera de la Facultad de Ciencias, la parte alta de la Vaguada de la Palma, son muchos los jóvenes que se reúnen al caer el sol. Desde esa elevación pueden ver despedirse al sol tras edificios lejanos que se perciben más bajos.

Una puesta de sol con matices urbanos, universitarios, y culturales, a pocos minutos de lugares para tomar algo y celebrar un día más vivido. En el espíritu, una exclamación que es un himno: «Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus».

6. Carretera de Vistahermosa

En los límites de la ciudad, donde empieza el campo, es donde los atardeceres no tienen fronteras. Especialmente cuando se trata de emplazamientos elevados y orientados al oeste. Los rayos dorados intensifican el cromatismo de las espigas listas para ser cosechadas.

Al lado, el barrio. Con sus viviendas unifamiliares y sus edificios residenciales. Es fácil imaginarse a sus habitantes salir de ellos para disfrutar de los cielos tras un paseo que se convierta en ritual para cerrar cada jornada.

7. Santa Marta de Tormes

Salimos de la capital salmantina, pero para contemplarla en su máximo esplendor. En esta ocasión nos dirigimos a Santa Marta. En concreto a la explanada entre las calles El Greco y Camino de Calvarrasa, donde se encuentra la depuradora.

Desde allí, las vistas de la ciudad, particularmente de las catedrales y la Clerecía con sus torres, son espectaculares. Pero si durante el día ya resulta de una gran belleza, al caer el sol es todavía mejor. Se produce el contraluz perfecto que tiñe de negro los monumentos y que, si tenemos la luz adecuada, los hace destacar aún más sobre el cielo naranja. El sol, dependiendo del momento y de dónde nos ubiquemos, estará en el centro, realzando el conjunto.

Un lugar perfecto para despedir el día y nuestras sugerencias para que disfrute de maravillosas puestas de sol.

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