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Felipe Piñuela y Javi Calvo, con las diapositivas en la sede de ZOES. Álex López
ZOES rescata y digitaliza sus recuerdos ochenteros a través de la fotografía

ZOES rescata y digitaliza sus recuerdos ochenteros a través de la fotografía

La asociación de vecinos del Barrio del Oeste está publicando cada jueves en sus redes sociales algunas de estas imágenes con gran éxito y planea hacer alguna exposición y proyección de las mismas para disfrute de los más nostálgicos

Ana Carlos

Salamanca

Domingo, 14 de enero 2024, 19:49

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Antes de que existieran los selfies, al barrio del Oeste ya le gustaba hacerse fotos. La asociación de vecinos ZOES, entre 1985 y 1987 pagaba los carretes a algunos vecinos que se encargaban de inmortalizar fiestas, actividades y otros aspectos de la vida diaria de los habitantes de la zona. De este modo se consiguieron cientos de imágenes en formato de diapositivas.

Este enorme archivo, único en su especie en Salamanca, ha permanecido dividido. Una parte pasó a la asociación de vecinos. Pero otra parte de las diapositivas y fotos en papel sabían que estaba en manos de sus autores, grandes clásicos del barrio y la asociación vecinal: Yony García, Nacho Gómez, José Luis Fernández y Francisco Javier Martín. Sospechan, además, que todavía puede que otras personas tengan algunas más.

«Las diapositivas eran tecnología punta», señala el artista y fotógrafo Felipe Piñuela, que recuerda que este soporte tenía más calidad que la que ofrecían los carretes convencionales de aquella época. Lamentablemente algunos de los álbumes en los que se guardaban esas diapositivas en la sede vecinal desaparecieron hace tiempo. Estaban metidos en bolsas y la persona que en ese momento se ocupaba de la limpieza de ese espacio consideró que eran basura y, sin consultar a nadie, las tiró.

El paso de los años y el avance de las tecnologías no han hecho olvidar esta colección fotográfica. En ZOES sabían que algo había que hacer con ese material. Primero recopilar, clasificar, seleccionar, digitalizar. Un enorme trabajo que sólo es posible cuando hay personas capaces de apasionarse. Y Felipe es una de ellas.

Por eso se puso en acción. Primero había que reunir el material y pedir a las personas que sabían que tenían una parte que lo prestara para este fin. Después empezó a repasar álbum por álbum. Cada álbum tenía un número y un índice con temas y fechas. Cada imagen también estaba etiquetada y numerada. Pero no siempre coincidía lo que había con lo que debería.

Diapositivas pegadas a las fundas y otra anécdotas

El primer paso fue reorganizar. Pero apareció una dificultad inesperada. Las diapositivas no salían de las fundas de plástico. ¿Se habría fundido el film con el plástico con el paso del tiempo? Tras distintas pruebas descubrieron que lo que había pasado era algo más sencillo. Las pegatinas con las que se habían etiquetado las diapositivas eran las responsables. Su pegamento era el que se había traspasado y adherido al plástico. Las fotos no estaban dañadas, lo que era importante, pero para sacarlo había que pasar una hoja afilada para despegarlas y tras liberarlas había que volverlas a etiquetar. Más trabajo.

Álex López
Imagen principal - ZOES rescata y digitaliza sus recuerdos ochenteros a través de la fotografía
Imagen secundaria 1 - ZOES rescata y digitaliza sus recuerdos ochenteros a través de la fotografía
Imagen secundaria 2 - ZOES rescata y digitaliza sus recuerdos ochenteros a través de la fotografía

Una vez organizado y reetiquetado, había que seleccionar. Para ver bien las imágenes hacen falta proyectores, pero ya no es común tenerlos. En la asociación había uno, pero cuando llevaba un rato encendido se sobre calentaba y se apagaba. Había que encontrar alguno más y se consiguió.

Eso supuso tardes y tardes de visionado. En su inmensa mayoría no se puede afirmar que ni técnica ni artísticamente las imágenes tengan una gran calidad, pero dan testimonio de una época y sus protagonistas en el barrio. Además, es fácil criticar injustamente desde la actualidad las fotos de personas de espaldas o con composiciones poco afortunadas. Ahora cualquiera hace cientos de fotografías cada semana con el móvil, con un montón de referentes, filtros y posibilidades técnicas. Repitiendo el disparo tantas veces como apetezca. Entonces era más complejo, no se hacían tantas fotos, eran caras, y el resultado no se veía hasta el revelado.

Fiestas, carrozas y otras actividades cotidianas

Señores con bigote, modelitos de difícil catalogación, calles llenas de niños jugando. La plaza del Oeste cuando era mucho más que una rotonda para el tráfico. Fachadas de edificios que ya no están y otras que apenas han cambiado. Falsas corridas de toros. Fiestas. Las fotografías transportan en el tiempo donde se reconoce a muchos vecinos de toda la vida.

Felipe nos ayuda a interpretar lo que vemos, como el «polideportivo Caracol». Canastas y porterias en las calles. Con vallas y otros elementos se hacían circuitos deportivos para la fiesta. Él mismo se ha descubierto en algunas de las imágenes, en concreto en una está participando en una carrera. Un chaval tira con una bici de un carro en el que viaja un jovenzuelo Felipe, con 11 ó 12 años. Recordaba el momento, pero no que le hubieran hecho una foto. «Te acuerdas más o menos de todo, pero verlo es brutal», reconoce.

En otras imágenes los protagonistas están elaborando la carroza del barrio de ese año. En ZOES nos recuerdan que durante años en las fiestas de Salamanca cada barrio hacía una carroza con sus medios. Esas carrozas después desfilaban juntas por la ciudad y se declaraba una como ganadora. En ese concurso ZOES siempre se llevaba el premio. Por eso dejó de hacerse. Tras unos años se volvió a convocar y la asociación ese primer año no se presentó. Pero cuando volvió a hacerlo, volvió a ganar.

Están también inmortalizadas las pintadas contra la OTAN realizadas con motivo del primer concurso de graffitis de Salamanca, organizado en el barrio. No falta la instalación que llevó a cabo la asociación Machando Güevos en la plaza del Oeste: un seiscientos encajado en un muro de ladrillos. Recuerdos que son historia de la ciudad y merecen ser compartidos.

Miles de reacciones y likes en las redes sociales

Como hay demasiadas imágenes, es necesario seleccionar las que se van a escanear. Hay que dejar constancia de todas las fiestas, de todas las actividades. En algunos casos se eligen fotos que no son de gran calidad, pero sí tienen un importante valor documental o en ellas aparece un personaje relevante del barrio. Devolviéndolas a sus fundas y correspondientes álbumes ordenadamente se toma nota de su número de referencia.

Sabiendo que Javi Calvo tiene un escáner profesional, ZOES le pregunta por alguien que pueda encargarse del trabajo de escaneado de las diapositivas. Y él, aunque no lo había hecho antes, no puede negarse. Inmaculada Cid y Felipe Piñuela bromean con él sobre cómo le han «engañado» para participar en este entrañable proyecto. Por suerte para él, las imágenes se pueden escanear de cuatro en cuatro. Asegura que ha empleado en ello «cuatro días enteros», para hacerlo en alta calidad por si algún día estos archivos se usan ampliando un poco más.

De momento con estas imágenes se está elaborando una galería para la web de ZOES y cada jueves publican alguna en sus redes sociales. El resultado son miles de visualizaciones (en ocasiones superan las 47.000) y miles de reacciones. Hay muchos vecinos de aquellos años que viven fuera de Salamanca e incluso de España a los que estas instantáneas les llenan de nostalgia.

Pero la idea es ir más allá. Plantean desde una exposición a una proyección al aire libre en verano. Ideas para disfrutar de un tesoro que lleva a sus espaldas mucho trabajo arduo y mecánico, aunque en ocasiones también divertido. Iniciativas que sirvan para compartirlo y volver a recordar cómo el Oeste lleva muchos años destilando movida y vida cultural.

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