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Vecino llena garrafas de agua de un depósito provisional en Cantalpino. José Manuel García

Agua potable una hora al día en Cantalpino «por culpa del metacloro»

Los vecinos tiene sólo de 11 a 12 de la mañana para llenar garrafas con agua para beber y cocinar porque la que sale del grifo está contaminada con un herbicida usado en los cultivos

Félix Oliva

Salamanca

Miércoles, 7 de junio 2023, 08:17

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Son las once de la mañana en Cantalpino, un pequeño pueblo agrario de la provincia de Salamanca, a 25 minutos de la capital. Es zona de amplios campos de cultivo, especialmente regadío y la patata, que son famosas y de calidad en la zona. Como muchos pueblos del interior, está poco poblado y sus habitantes se dedican al campo, pero los escasos vecinos que no están trabajando tienen una nueva tarea estos días: ir a por agua.

Desde hace dos semanas, los 800 habitantes de Cantalpino tienen vedado beber o cocinar con el agua que sale de sus grifos. En su lugar, tienen que ir a aprovisionarse a una nave, propiedad del ayuntamiento. A la entrada, un cartel especifica el horario. Es todos los días, de 11 a 12, única ventana en la que es posible conseguir agua potable para beber.

El día 23 de mayo el Ayuntamiento de Cantalpino declaraba no apta para el consumo el agua potable de la localidad tras haberse detectado días antes la presencia de restos de un herbicida en la red. El producto en cuestión es el metacloro, utilizado en los cultivos de la zona.

La situación no es nueva en este municipio, que lleva cuatro años sufriendo este problema. Mientras aguardan para llenar las garrafas, los vecinos explican que todo empezó «cuando empezaron a sembrar el maíz» en esta zona de regadío. Los productos vinculados a la explotación de este cultivo se filtran a los acuíferos y pozos y trastocan los parámetros de potabilidad del agua.

Los vecinos se abastecen de dos grandes depósitos de 2.000 litros y localizan el inicio de los problemas hace 4 años con el cultivo del maíz

La solución, por ahora, es el suministro de miles de litros en cisternas con agua de fuera de la red afectada. En este caso, la Diputación ha colocado dos grandes depósitos de 2.000 litros cada uno y de ahí se están abasteciendo los vecinos. Las fuentes públicas están secas y de los grifos sale un agua con la que poder lavarse o limpiar, pero no apta para consumo humano.

En este caso, se trata de un problema de calidad que el consistorio local asegura que es parcial. El nivel de metacloro, como comunica el consistorio, determina que «el agua no se considera apta para beber y cocinar aunque sigue siendo perfectamente utilizable para todos los demás usos como son el aseo personal, lavado de ropa y enseres, alimentación de animales, limpieza». Esta sustancia química que ha alterado las condiciones del agua procede de herbicidas «utilizados en los cultivos de la zona donde está el pozo de agua de suministro», aclaran.

15 millones de litros en cisternas

El suministro de cisternas es habitual en Salamanca y muchos los municipios tienen que recurrir a este sistema por tres causas fundamentales: falta de potabilidad, averías o escasez. En lo que va de año, y según datos facilitados por la diputación, se han facilitado 935.000 litros de agua a nueve municipios, cinco por avería y cuatro por potabilidad o calidad.

El año pasado, en uno de los años más secos que se recuerda, el problema fue fundamentalmente de escasez. Al cabo del año, las cisternas de la Diputación distribuyeron 15,3 millones de litros a 42 municipios que no tenían agua que beber; Miranda del Castañar (más de 5 millones) y Cepeda (3,7) se llevaron la palma por sequía.

El verano pasado, Sotoserrano, Rollán, Calzada de Don Diego, Canillas de Abajo o Miranda del Castañar tuvieron cortes y limitaciones de suministro de agua durante el día por la escasez.

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