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Un lance de uno de los encierros de ayer en Ciudad Rodrigo J. M. GARCÍA
El carnaval de Ciudad Rodrigo, algo más que toros

El carnaval de Ciudad Rodrigo, algo más que toros

Mantener la tradición exige un trabajo serio, razonado y crítico

Faustino Andrés Martín

Salamanca

Lunes, 20 de febrero 2023, 10:59

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Por el eco de años precedentes, convendrán conmigo en que el Carnaval como ocio de instrucción es todo un registro coloquial por los dichos de los licenciados del habla. Todo ello, como consecuencia al talento maravilloso del conversador y el saber andar, moverse y orientarse. Orientarse en el sentido de lo desconocido y mostrar un tono cordial y pacífico que cualquier ciudadano logre entender nuestra lengua tiende a no oponerse a la legítima costumbre del dónde, cómo y cuándo.

Así pues, semejante método se adapta muy bien a las necesidades de las prisas y el llegar a tiempo, posibilitando el coger sitio cuando abunda el personal. Es muy probable que el contenido concreto de algunos visitantes por disfrutar de algunos días de carnaval esté inspirado en sensaciones auténticas de las que se extraen del ajetreo y la emoción, del por aquí o por allá, en forma más o menos dramática para dar al conjunto del evento buena parte de los remedios de botica para los pesares del cuerpo y las dolencias del ánimo.

Acaso sin pensar, háganme caso de lo que les digo: desde que empieza el asunto hasta el martes, el día «chachi», los actos adquieren un cariz distinto. Quizás sea en torno al domingo con el encierro a caballo, que siempre en la cercanía o lejanía nadie quiere perderse; de ahí, que pasado el trance de « llegar a ver» y « dejar de ver», invite después a sentarte frente a un vaso de cerveza y poner de manifiesto lo que se barajado en tal situación. Es muy posible, también, que muchas de las tertulias dependan de un conocimiento previamente adquirido a partir de la experiencia de los años anteriores. Tampoco pueden faltar los arquetipos permanentes e ideales de los pregones, las murgas, hasta llegar a los típicos toques de la campana gorda, el bullir de los encierros , el rumor de las corridas y el bolicheo del recorrido de los vinos..; es decir, todo lo que aparece en la definición escrita sobre el carnaval.

Naturalmente, tiene tela, la vena carnavalera, debido a causas diferentes, el espíritu avanza como nota de mitigar las ansias a correr delante de los astados, una propiedad claramente de los encierros que carece de orden y limite de clase; no obstante, bien cabe afirmar que no es un deporte apto para todos. Lo cual, ¡atentos al lío! Concretándonos, en los corredores- participantes, en el caso de que no sepan, apoyarse solo en la preparación para esquivar la cogida o no conocer los terrenos del animal, a veces, esta osadía suele tener a menudo funestas consecuencias. Total, si te liga el animal costurón para el recuerdo.

No obstante, cambiando de la academia al liceo, confiar, pues, en mantener la vocación como un aliciente más a todo lo programado es notable hacer justicia hacia la obra de los demás: al loro por si los tiempos olvidan. Mantener la tradición exige un trabajo serio, razonado y crítico, como se ha comprobado eleva la moral en la colaboración y la participación. De hecho, se ha observado en lugares y actividades distintas; sobre todo del ingenio y fantasía de los disfraces, la ingeniería de los tablaos, el decisivo concurso de los ganaderos y figuras por enseñarle la senda a los noveles. Quien lo dude puede consultar el hacer de la familia bolsinista en cuanto lo que es entrega y pasión por la ilusión de los aspirantes.

Sin embargo , regular la visita a Ciudad Rodrigo es más exigente, debido a que su estatus está íntimamente ligado a la historia y a un entorno arquitectónico, un círculo que empezó a manifestarse en momentos de alianzas defensivas contra los latosos conquistadores. En fin, importa haber conocido los esfuerzos de los siglos por los logros del pasado. Ahora, quizás comprenderán que si te enfrascas en el asunto, no es del todo seguro, ni mucho menos, pero es fácil que te quedes sin algo de vida loca, jocosa y pasajera de la grey humana del carnaval.

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