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Imagen de uno de los encierros de este pasado Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo. ICAL
La presencia de otros protagonistas del carnaval

La presencia de otros protagonistas del carnaval

Atraído por tanta juventud y el cuidado que se pone en la programación del carnaval, miras las escenas sin diluirte ante el jolgorio y la algarabía que supone la fiesta

Faustino Andrés Martín

Profesor jubilado y experto taurino

Domingo, 18 de febrero 2024

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Es habitual llegar a la 'metrópoli' de Miróbriga y seguir acercándote al petril que configura el paseo de la muralla, desde donde coincide el manso ruido de la vieja garita y así apreciar al mismo tiempo el color de la vega del rio y el arrabal del puente. Desde allí, imaginas que la historia se hiciera hoy, por un momento cierras los ojos y esperas que el viejo Cronos fecunde la inspiración con posibilidades expresivas de sensaciones y vivencias.

Atraído por tanta juventud y el cuidado que se pone en la programación del carnaval, miras las escenas sin diluirte ante el jolgorio y la algarabía que supone la fiesta. Siempre lo he dicho, siento debilidad por la fantasía de los disfraces y la sutil estética e ironía de las murgas y los pregones. Es normal que se nos cuente un hecho con el habla popular sin ofuscación y con afecto de lo vivido, sufrido y añorado; claro está, con plenitud del decir, al menos en parte, una correlación de términos que se ajustan al qué, al qué para qué, y me sirvió con qué…

Con el nombre « Tómame o déjame « cantaba el grupo de Mocedades. Pues eso, y si quieres algo fuerte, a la calle, con el consabido trasiego del mito del toro. Tiras la moneda al aire y te identificas con los vaivenes de las prisas, sustos miedos y emociones. Un chorreo de ligerezas y espontaneidad, bueno, atrevimiento, sin pasarse, este aspecto también es gratificante. Se siente para sí mismo el ímpetu del bravo animal, símbolo de una cultura mediadora del campo y naturaleza.

Observas que pueden aparecer otras vías de interpretación, sin quitar la aceptación voluntaria de la suerte de los que participan de ella, atendiendo fundamentalmente a la « libertad de elección» algo que puede fijarse en el ser humano al sortear la vivencia del peligro cuando los elementos del ambiente suponen un desafío para él. Esto no quiere decir que pueda surgir la cogida o el accidente, por lo se debe tomar buena nota del quite de los compañeros y el consiguiente trabajo del equipo médico, es decir, están ahí, para superar con buenas prácticas la gravedad del trance.

Una reflexión que esta llena de elementos funcionales nos hace descubrir las causas de una cosa nada sencilla, si la rama de la cirugía es la reina o la sirvienta de las disciplinas médicas. Junto, puestos aventurar una moda corriente, comparar dos profesiones con la difusión del modelo taurino. Va pues, como veremos, enlazar tres dimensiones que puede tener contacto en una metáfora de la realidad: arte para discernir, ciencia para conocer y técnica para practicar. De todos modos, el insigne Ramón y Cajal, nos ha dejado una bella cita: «obra loable no es solo la cultura social, sino de acendrado y altísimo patriotismo en difundir la cultura por el pueblo».

Volvemos al sentido del carnaval, con amplia bibliografía medieval, napolitana y renacentista y su repercusión en España. A nivel general, se conservan las condiciones que distinguen un hecho característico anterior de la cuaresma. Su larga pervivencia en Ciudad Rodrigo con el tema del toro llega hasta nuestros días calando en la sensibilidad de la gente. A continuación y a modo de conclusión tres palabras, que ustedes pueden añadir otras por seguir manteniendo la legítima tradición: generosidad, ilusión y participación.

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