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Una mujer con paraguas paseando por la orilla de la playa EFE
España necesita un récord de lluvias para paliar la sequía

España necesita un récord de lluvias para paliar la sequía

Tendrían que caer 230 litros más de lo normal en los meses de otoño e invierno para superar el déficit hídrico, lo que solo ha sucedido una vez desde 1961

José Antonio Guerrero

Madrid

Lunes, 16 de octubre 2023, 13:37

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Los meses de otoño e invierno serán más cálidos de lo normal y «parece» que también más lluviosos, pero las precipitaciones que se esperan de aquí al mes de marzo tendrían que ser de auténtico récord para paliar la situación de sequía meteorológica en la que se halla inmerso el conjunto del país desde finales de 2022.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha hecho la cuenta y según sus cálculos tendrían que caer 230 litros por metro cuadrado más de lo habitual para volver a los valores normales y superar el déficit hídrico. «Y eso, desde 1961, solo ha pasado una vez, en 1965», apuntó Rubén del Campo, portavoz de la Aemet. «Para que se supere la sequía meteorológica en la que nos encontramos tendríamos que tener un otoño y un invierno muy lluviosos, entre los dos más lluviosos de toda la serie histórica», resumió el portavoz de la Aemet, que este lunes ha presentado en rueda de prensa el balance del año hidrológico (que comenzó el 1 de octubre de 2022 y finalizó el pasado 30 de septiembre) y ha avanzado las previsiones meteorológicas para los próximos meses.

Un 12% menos de agua

Del Campo recordó que España cerró el año hidrológico 2022-23 con déficit hídrico. Sobre la España peninsular cayeron un total de 560 litros por metro cuadrado, cuando lo normal son 640, un 12% menos, lo que permite catalogar como «seco» este último año hidrológico, el 12º más seco de la serie histórica, que arrancó en 1961, y el 6º más seco del siglo XXI.

Precipitaciones en el año hidrológico 2022-2023 Aemet

Del Campo explicó que la distribución de las lluvias ha sido «desigual», con precipitaciones superiores a lo normal en Galicia, la cornisa cantábrica, el Pirineo y el entorno del Sistema Central y de la Ibérica. Y ha sido especialmente seco en Andalucía, Cataluña y Canarias, con zonas del archipiélago donde apenas se han recogido 50 litros.

Esa situación de sequía meteorológica de larga duración ha repercutido en todas las cuencas hidrográficas de España, especialmente en las del Ebro, las de Cataluña y las andaluzas. En concreto, se trata de la sequía más larga de toda la serie histórica para las cuencas del Guadiana, Guadalquivir y Sur, que llevan en esa situación desde la primavera de 2016. «Supera en duración a las de los años 80 y 90 del siglo pasado, pero todavía no en intensidad», apuntó De Campo.

En cuanto a intensidad, es decir en lo referido a escasez de lluvias, las que más están sufriendo son las cuencas del nordeste peninsular. «En la cuenca del Ebro es la segunda sequía más intensa de toda las serie histórica, y en la cuenca del Pirineo oriental, que prácticamente equivale a Cataluña, es la más intensa desde 1961 con bastante diferencia».

Vienen lluvias

Del Campo también avanzó la predicción para los meses de noviembre, diciembre y enero, un trimestre que será más cálido de lo normal en toda España y seguramente más lluvioso. «Hay más de un 70% de probabilidades de que sea un trimestre con temperaturas por encima de lo normal. En cuanto a las lluvias hay más incertidumbre. Pero el escenario más probable, con un 40-50% de probabilidades, es que sea más lluvioso de lo normal en la mayor parte de la península».

La situación parece que no cambiará en el trimestre que coincide con el invierno meteorológico (los meses de diciembre, enero y febrero). «Hay un 60 o 70% de probabilidades de que sea más cálido y hay una señal de que sea más lluvioso de lo normal. Pero todo esto con cautela», subrayó Del Campo. Con este previsible panorama de temperaturas más altas y más lluvias, Del Campo dijo que en invierno se podrían esperar nevadas, pero en «cotas altas».

Como aperitivo, esta semana empezará a llover con fuerza, sobre todo el jueves, aunque este martes la llegada de una borrasca dejará lluvias generalizadas en el oeste y centro de la península. Pero es la borrasca del jueves la que cubrirá los cielos del país con lluvias que lo barrerán de oeste a este, y que serán muy abundantes en la mitad occidental de la península. «Podrán caer más de 40 litros por metro cuadrado en buena parte del sur de Galicia, zona centro, Extremadura, oeste de Castilla-La Mancha, buena parte de Andalucía y en el entorno de los Pirineos. Las lluvias llegarán también de forma más débil al Mediterráneo», avanzó Del Campo, que señaló que el viento será otro factor adverso «con rachas fuertes o muy fuertes en amplias zonas del oeste y el norte peninsular».

De cara al fin de semana, las temperaturas bajarán y el descenso térmico continuará, aunque con menor abundancia de lluvias, «que persistirán en el noroeste y puntos del Cantábrico».

Récords de temperatura en octubre

Los primeros quince días de octubre han sido 4,8ºC más cálidos de lo normal. Se trata de la primera quincena de octubre más cálida de la serie histórica y con una notable diferencia sobre el récord anterior, de 2017, que ya registró 3,3ºC por encima de lo normal. «Ha sido una quincena extremadamente cálida y extraordinariamente anómala», calificó Del Campo. Según el portavoz de la Aemet, del 28 de septiembre al 9 de octubre «hemos tenido 11 récords de días cálidos, es decir todos esos días fueron los más cálidos para esa fecha desde al menos 1950, que es cuando empieza el estudio. Una situación extraordinaria, con temperaturas propias de finales de agosto más que de octubre».

Según el recuento de la Aemet, en 2023 se han registrado hasta ahora 31 días de récords de calor y ninguno de días fríos, seis veces más de récords cálidos. Con estos datos todo indica que este año cerrará como el más cálido desde que hay registros. Además, en diez años acumulamos 183 récords de días cálidos y sólo siete de días fríos. «La proporción es de 26 a uno en una década. Es una señal clarísima de cómo un aumento de la temperatura media se traduce en un incremento altísimo de los fenómenos extremos relacionados con las altas temperaturas», concluyó Del Campo.

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