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Un equipo de médicos especialistas realizan un TAC a un paciente hospitalizado. AFP
Hacerse un TAC en la juventud eleva el riesgo de padecer cáncer

Hacerse un TAC en la juventud eleva el riesgo de padecer cáncer

Entre uno y dos de cada 10.000 chicos que se sometan a un escáner desarrollarán un tumor sanguíneo en los doce años siguientes, según un estudio realizado en nueve países europeos

Jueves, 9 de noviembre 2023, 17:08

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El uso de la tomografía axial computarizada en los hospitales tiene unos beneficios indiscutibles a la hora de perfilar el diagnóstico de muchas enfermedades, de planificar la mejor forma de combatirlas y de poder comprobar después los progresos obtenidos con el tratamiento. Sin embargo, la radiación ionizante que el cuerpo absorbe durante la realización de los TAC aumenta también las posibilidades de desarrollar cánceres sanguíneos entre los más jóvenes, según ha certificado un estudio realizado en nueve países europeos y liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), una plataforma de investigación impulsada por la Fundación La Caixa.

Un equipo internacional de médicos, epidemiólogos y dosimetristas han analizado al detalle y durante no menos de ocho años la evolución clínica de casi un millón de europeos -alemanes, belgas, daneses, españoles, franceses, noruegos, británicos, holandeses y suecos- que se sometieron a un TAC antes de los 22 años.

Con los datos obtenidos en los registros radiológicos de 276 hospitales han podido calcular qué dosis exactas de radiación absorbió su médula ósea durante las exposiciones clínicas y cruzar esta información con los nombres de los ciudadanos que constan en los registros de cáncer por haber desarrollado tumores malignos en la sangre.

El resultado es la confirmación de «una fuerte y clara» asociación entre la exposición a la radiación de los TAC de niños y jóvenes y el cáncer. De la existencia de una relación directa entre las dosis de radiación ionizante absorbidas por la médula ósea -lugar donde se generan las células sanguíneas- y el riesgo de desarrollar tumores mieloides o linfoides malignos. Casi 800 ciudadanos del millón que fue monitorizado presentaban tumores de este tipo, buena parte de ellos leucemias.

El trabajo, publicado en la prestigiosa revista científica 'Nature Medicine', desvela que una dosis de 100 miligray (mGy) -la unidad de medición de la radiación absorbible por el organismo- multiplica por tres el riesgo de padecer cáncer hematológico. Si se tiene en cuenta que la cantidad de radiación usada por los escáner sanitarios cada vez es más baja y que la carga media de una sesión actual es de 8 mGy, los investigadores fijan en el 16% el aumento del riesgo de desarrollar un tumor sanguíneo de un joven que reciba esa dosis clínica. Traducido a cifras más ilustrativas, entre uno y dos de cada 10.000 jóvenes que se sometan hoy a un TAC desarrollarán un cáncer hematológico entre los dos y los doce años siguientes a la prueba diagnóstica.

Uso seguro y restringido

La investigación, que busca concienciar a la comunidad médica para que siempre tenga muy en cuenta la relación riesgo-beneficio antes de hacer un escáner a los jóvenes, es de notable relevancia social, pues cada año cerca de un millón de niños y adolescentes se exponen a un TAC en Europa, una herramienta cada vez con un menor riesgo, pero todavía con exposiciones a la radiación superiores a las de otros instrumentos diagnósticos como la ecografía o la resonancia magnética.

Elisabeth Cardis, jefa del Grupo de Radiación de ISGlobal y coordinadora del análisis, recomienza a los especialistas hospitalarios que profundicen la prudencia profesional de la que ya hacen gala una mayoría antes de someter a un joven a una tomografía computerizada y que apliquen siempre las más estrictas medidas de «protección radiológica».

Su consejo es que solo se ordene la prueba si hay una evidente justificación médica y además no caben otras alternativas diagnósticas o de seguimiento menos lesivas para el paciente. En cualquier caso, sugiere que, sobre todo a la hora de atender a los más jóvenes, las dosis de radiación deben ser las más bajas posibles que aseguren una buena calidad de las imágenes médicas que se buscan.

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