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Una joven se cubre el rostro con las manos Fotolia
Autolesiones en jóvenes: ¿afecta solo a personas con problemas de salud mental?

Autolesiones en jóvenes: ¿afecta solo a personas con problemas de salud mental?

La autolesión no suicida aumenta entre jóvenes de 12 a 25 años. Afecta a personas con y sin problemas de salud mental, pero es más común en aquellas con trastornos psicológicos. La regulación emocional deficiente y situaciones como el 'bullying' están asociadas a este problema

Laia Briones Buixassa

Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya

Miércoles, 13 de marzo 2024, 09:38

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La autolesión no suicida es un daño dirigido a la propia persona que se lleva a cabo sin intención de suicidarse (hablamos, por ejemplo, de cortarse o golpearse) y que es diferente de otras conductas que comportan daño físico como tomar drogas o restringir la alimentación.

En los últimos años, esta ha aumentado considerablemente, sobre todo entre los adolescentes y los adultos jóvenes y principalmente en las edades comprendidas entre los 12 y los 25 años.

Al contrario de lo que se puede pensar, la autolesión afecta tanto a personas que sufren algún problema de salud mental como a personas sin ningún trastorno. Sin embargo, se ha observado que es más común en personas con alguna patología mental como pueden ser el trastorno límite de la personalidad y los trastornos de la conducta alimentaria, entre otros.

Actualmente se considera un problema de salud pública y es especialmente preocupante dada su alta prevalencia en población estudiantil. En 2017, varios investigadores del grupo GRETA (Grupo de investigación en evaluación y tratamiento de la autolesión) analizaron una muestra de estudiantes españoles de entre 18 y 30 años, sin trastorno mental asociado, y se observó que alrededor del 30 % se habían autolesionado un mínimo de cinco veces a lo largo de su vida.

Aunque hay que destacar que la autolesión sigue un curso heterogéneo, puesto que algunas personas se autolesionan de forma puntual mientras que otras lo hacen de una forma más recurrente.

Dificultad en la regulación emocional

Los motivos para estas diferencias en el patrón de la autolesión son diversos, aunque se ha observado que los adolescentes que se autolesionan de forma recurrente muestran una mayor dificultad en la regulación emocional, peor rendimiento académico y más problemas interpersonales.

Lo que sí parece estar claro es que la dificultad para gestionar emociones intensas, para entenderlas y darles una respuesta adecuada, jugaría un papel clave en el desarrollo de la conducta autolesiva.

Además, es importante remarcar que en el contexto educativo se ha observado una asociación entre situaciones adversas a nivel interpersonal y la presencia de autolesiones. Un estudio realizado en 2016 estudió el fenómeno de la autolesión en diez países europeos y encontró una asociación entre haber sufrido bullying por parte de los compañeros de escuela en la infancia y/o la adolescencia y el riesgo de cometer conductas de autolesión.

Métodos y función

Los métodos más comúnmente utilizados para cometer autolesión son cortarse, golpearse o quemarse. Estos son comunes en las personas que se autolesionan. Sin embargo, en personas con algún tipo de trastorno mental suelen ser más graves y, habitualmente, más frecuentes.

En cuanto a la función de la autolesión, es importante distinguir entre la función intrapersonal y la interpersonal. La función intrapersonal está relacionada con la propia persona y con la motivación para cambiar el estado interno, ya sea para bajar la activación emocional (por ejemplo, calmarse ante una situación frustrante) o para activar una emoción (por ejemplo, sentirse vivo).

La función interpersonal, por el contrario, está relacionada con la capacidad de provocar cambios en alguna situación (recibir atención o evitar una discusión). La más común de las dos suele ser la intrapersonal y, en la mayoría de los casos, la autolesión se lleva a cabo en respuesta a alguna emoción intensa y desagradable como pueden ser la rabia, la ansiedad, la tristeza o la frustración. Sin embargo, en un estudio reciente se observó que, aunque la función principal fuera rebajar una emoción (intrapersonal), en muchos casos esta iba precedida por una discusión o conflicto interpersonal.

Gestión emocional y descentramiento

Si cambiamos el foco de atención y nos centramos en qué puede ser útil para tratar la autolesión, observamos que el aprendizaje en la gestión emocional y la capacidad de descentramiento son dos pilares centrales en su tratamiento.

El concepto descentramiento se refiere a la capacidad o habilidad para tomar una perspectiva de observador hacia las experiencias internas, observando las propias emociones y pensamientos desde fuera, en lugar de identificarse con ellas. La capacidad de descentramiento mejora la gestión emocional y se ha asociado a un mejor funcionamiento psicológico y social.

Estos dos aspectos se trabajan ámpliamente en las terapias psicológicas denominadas «terapias de tercera generación», como pueden ser el mindfullness o la terapia dialéctico-conductual. Ambas, han mostrado buenos resultados en el tratamiento de la autolesión, tanto en población clínica como subclínica, y actualmente se encuentran entre las principales intervenciones a nivel psicológico.

Para ayudar en el tratamiento de la autolesión, en 2020, el grupo GRETA desarrolló una página web dirigida a la población general. Esta se divide en diferentes secciones, destinadas a mejorar el conocimiento de la autolesión, derrocar los mitos que la acompañan y ofrecer recursos para su gestión y tratamiento, tanto a personas que se autolesionan como a sus familiares, amigos, parejas o incluso a profesionales de centros educativos.

En la página web también se pueden encontrar recursos basados en la terapia dialéctico-conductual que se pueden descargar y trabajar de forma autónoma.

Todos somos relevantes en el tratamiento de este fenómeno. Cuando alguien se autolesiona significa que lo está pasando mal y que, aunque quizá no la pida, necesita ayuda. Por lo tanto, ofrecerle nuestra disponibilidad y apoyo para gestionar lo que le está pasando es crucial para que sea capaz de buscar ayuda y poner fin a su malestar.

Este artículo ha sido publicado en «The Conversation«.

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