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Mis padres me ponen enfermo

Mis padres me ponen enfermo

La mala relación con los progenitores es una dañina carga que puede afectar a nuestra salud

Isabel Ibáñez

Martes, 2 de enero 2024, 00:11

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Por desgracia, las relaciones con los familiares más cercanos, los padres concretamente, pueden volverse tóxicas pese al amor que haya de por medio. Las navidades son una dura prueba, vuelven a acercarnos a los nuestros, y pese a los buenos propósitos, si hay mar de fondo resulta difícil manejar el barco... pero no imposible. Es lo que sostiene la psicóloga y terapeuta Nedra Glover Tawwab en su libro 'Sin dramas. Una guía para entender y gestionar las relaciones familiares difíciles', que son, «con mucha frecuencia, el principal motivo de consulta de quienes acuden a terapia».

Asegura que las relaciones que mantenemos, en este caso con los progenitores, pueden «tanto enfermarnos como sanarnos. Hace mucho que los psicólogos respaldan la idea de que las relaciones sanas pueden prolongar la esperanza de vida, mientras que las disfuncionales pueden contribuir a la aparición de problemas de salud». No se trata de culpar a los otros, sino de desarrollar habilidades para gestionar el problema, afirma.

Terminar o trabajar en la relación

En los casos más graves, la autora recomienda saber qué conviene más, si terminar la relación o trabajar para salvarla. Propone hacerse preguntas: «¿Ha habido maltrato?, ¿es una persona peligrosa?, ¿se muestra arrepentida o dispuesta asumir su parte de responsabilidad?, ¿hay un solo problema o son varios?, ¿ha cambiado?, ¿puedes vivir sabiendo que has puesto fin a la relación?». Durante sus años como terapeuta dice haber visto a personas mantener la relación con padres que los maltrataron físicamente en la infancia pero que se arrepintieron. Incluso si los progenitores seguían sin cambiar o reconocer el daño.

Usa sus nombres de pila

«No es necesario perdonar y olvidar para dejar de estar enfadados con nuestros padres; puedes aceptarles tal como son y te trataron», aconseja la psicóloga. Afima que no hay excusa para el maltratro, pero entender lo que les sucedió puede ayudar: «Quizá pasaron por un trauma, una adicción o carecían de las habilidades para cuidarte. Usa sus nombres de pila en vez de padre o madre para preguntarte ¿cuál es la historia de...? ¿Cómo le afectó aquello?». La autora recuerda que, como seres humanos que son, «cometen errores, no se disculpan, son emocionalmente inmaduros, tienen dificultades para cumplir lo que prometieron, no poseen todas las respuestas ni tienen idea de cómo impactan en los demás. Quieren que las cosas sean a su manera y no son conscientes de lo que no saben».

Escribe una carta

Una de sus fórmulas para acercar posturas es escribir una carta con la que dar salida a las emociones y evitar la confrontación. Se puede enviar por correo o entregar en mano: «Y es posible que su respuesta no se parezca a lo que esperas. Sé de algunos padres que leyeron la carta y no la mencionaron porque no estaban preparados para esa conversación. Si queremos asegurarnos de que ha sido recibida, preguntemos qué pensaron al leerla».

Si dependes de ellos...

...Y tienes miedo de que ser honesto te perjudique de alguna manera, Glover recomienda buscar apoyo con un amigo o un psicólogo, no afrontar solo la situación. También planificar una estrategia de salida: continuar estudiando, adquirir habilidades o buscar trabajo para independizarse.

Cuidar de ellos

Si necesitan ayuda económica, la psicóloga propone fijar una cantidad que encaje en el presupuesto, afrontar sus gastos o negarnos si no podemos. Si la ayuda es emocional, hay que hacerles saber los temas que incomodan, animarles a hablar con familiares o amigos de su edad, o sugerirles un terapeuta. Y si se trata de cuidado físico, enterarnos de qué ayudas institucionales podemos tener, pedir colaboración a otros familiares y recurrir a tu red de apoyo para poder soportar el estrés mental que supone cuidar de los padres. Si además hay problemas mentales, hay que saber alejarse de conductas dañinas.

Cuando los padres son inmaduros

Ajusta tus expectativas a la edad emocional de tus padres, que no tiene por qué coincidir con la cronológica. No los compares con sus iguales, su historia es diferente. Expresa con claridad y repetidamente tus ideas, no te dejes atrapar en su manera de reaccionar ante problemas.

Si no se interesan por ti

Hazles saber cómo te sientes, no dejes que monopolicen la conversación, insiste en hablar de ti. Anímales a hablar con otras personas, no seas el único que les escucha.

Si no se interesan por ti

Verbaliza frases como 'estoy muy orgulloso de ti' o 'soy adorable cuando se me marcan los hoyuelos', prémiate por tus logros...

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