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Ratones verticales, mesas elevables... el despacho 'saludable' que te mereces en casa

Ratones verticales, mesas elevables... el despacho 'saludable' que te mereces en casa

Contracturas, fatiga visual, falta de productividad... todo puede estar causado por un espacio de trabajo ineficiente

J. Castillo

Jueves, 21 de marzo 2024, 00:14

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Un puesto de trabajo ergonómico es aquel que vela por el bienestar del usuario, reuniendo los requisitos mínimos imprescindibles (en cuanto a ruido, temperatura, iluminación, confort...) para que éste desempeñe su actividad con la máxima seguridad. Teniendo en cuenta que la ergonomía se relaciona con un incremento en la productividad (así lo atestiguan numerosos estudios), no es de extrañar que las grandes compañías inviertan millones en procurársela a sus empleados. Estos, por su parte, evitan toda clase de problemas de salud derivados de mantener posturas corporales incorrectas; lesiones fruto de gestos repetitivos, estados ansiosos e incluso pérdidas de audición o visión.

El auge del teletrabajo durante la pandemia llevó así la ergonomía a nuestros hogares: son muchos quienes ya no se decantan por la opción más económica a la hora de escoger la silla en la que pasarán años sentados frente a un monitor, por poner un ejemplo. Y es que la salud no tiene precio. Quienes estén pensando en darle una vuelta a su despacho doméstico harían bien en adquirir algunos de los siguientes accesorios recomendados por expertos:

El Santo Grial: la silla de oficina

Buena parte de las contracturas y dolores de espalda que sufrimos están relacionados con el empleo de una silla de oficina inadecuada. Debemos optar por una ergonómica, cuyo respaldo se adapte a la curvatura natural de la espalda baja.

Además de la comodidad del propio asiento, es importante que cuente con reposabrazos (para liberar la presión de las vértebras) y que ajustemos correctamente la altura, de forma que nuestros pies se apoyen completamente en el suelo y nuestras piernas queden dobladas en un ángulo de 90 grados respecto al mismo.

Algunos modelos incluyen además un reposapiés (también podemos adquirirlo por separado), el cual alivia la presión ejercida sobre las piernas y la espalda.

¿Y si pruebas a trabajar de pie?

Hablamos recientemente sobre las bondades de los escritorios elevables. Y es que según el doctor Edward R. Laskowski, especialista en medicina deportiva, las últimas investigaciones «han relacionado el hecho de estar sentado durante tiempos prolongados con una mayor probabilidad de padecer cáncer y numerosas enfermedades cardiovasculares». En este sentido, se recomienda alternar el trabajo sentado con aquellas tareas que podemos realizar de pie, gracias a los mentados tableros regulables en altura.

En el mercado existen modelos manuales (con manivela) y eléctricos, cuyos precios rondan desde los 300 hasta los mil euros, según la cantidad de extras que incluyan: cajones, puertos USB, organizadores de cables e incluso memorización de alturas.

Tampoco está de más usar una alfombrilla antifatiga, indispensable para mejorar la circulación sanguínea y evitar la aparición de varices. Este accesorio ayuda a distribuir nuestro peso de manera uniforme y fomenta los micromovimientos de los pies.

Pantallas, luces y sombras

El cuello suele resentirse cuando pasamos la jornada mirando hacia el monitor, ya que pocas veces lo colocamos a la altura adecuada. Comprar un soporte ajustable nos permitirá mantener el cuello recto en lugar de ligeramente inclinado, algo para lo que también viene de perlas un atril portadocumentos (colocado entre el teclado y la pantalla).

También es importante situar esta última a la distancia correcta, de forma que al estirar el brazo, nuestros dedos extendidos lleguen a tocarla ligeramente. Esto mitigará problemas como la sequedad, los picores o el enrojecimiento de los ojos; una fatiga visual que a menudo deriva en importantes migrañas.

Otra forma de ahorrarnos dolores de cabeza es atender a la iluminación del despacho: debe priorizarse la luz natural, colocando el escritorio cerca de una ventana si fuese posible. Cuando tengamos que conformarnos con luz artificial, mejor evitar la fluorescente y, por descontado, hemos de trabajar con una iluminación suficiente. A este respecto son muy útiles las bombillas inteligentes adaptativas, que podemos controlar mediante el altavoz inteligente de casa.

Ratones verticales, los grandes desconocidos

Muchos habrán oído hablar de los teclados ergonómicos, que no cuentan con módulo numérico para reducir el rango de movimiento de las manos y evitar así el desarrollo de trastornos musculoesqueléticos. Apuestan además por un diseño curvado para que las muñecas no adopten posturas extrañas y perniciosas.

Menos comunes resultan, pese a sus beneficios, los ratones verticales, cuyo propósito es evitar dolencias típicas de sus homónimos clásicos como el síndrome del túnel carpiano. Sí, utilizarlos requiere de cierto aprendizaje, pero una vez habituados notaremos los beneficios de un agarre mucho más natural, que no ejerce presión sobre las venas ni los nervios sitos bajo nuestras muñecas.

Si pese a todo seguimos prefiriendo el ratón de siempre, agenciarse un reposamuñecas de gel puede evitarnos bastantes molestias.

Los últimos toques: de la cancelación de ruido a la vegetación

Una de las ventajas de trabajar en casa es poder hacerlo con música relajante o enérgica, según el caso. Cuando se necesite un extra de concentración (o simplemente abstraernos del jolgorio que inunda el resto de habitaciones), no hay nada mejor que los auriculares con cancelación de ruido activa. Utilizarlos contribuye a rebajar la ansiedad y centrarnos plenamente en la tarea que tenemos entre manos.

De igual modo, trabajar con una corriente de aire fresco allí donde haya ventanas se ha demostrado tan beneficioso como colocar varias macetas cerca del escritorio para garantizar el máximo flujo de oxígeno. Es una buena forma también de procurarnos un despacho alegre y al que nos apetezca volver cada día (sin necesidad de quitarnos el pijama).

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