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Iván Mata
¿Son peligrosas las manicuras en gel?

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¿Son peligrosas las manicuras en gel?

Algunos estudios sugieren que las lámparas de secado pueden ser dañinas para la salud, pero puedes tomar algunas precauciones al respecto

Sábado, 17 de febrero 2024, 18:25

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Rojas, en azul eléctrico con un rayo de purpurina, con flores de diferentes colores, dibujos geométricos, clásicas, con brillantes, degradadas, francesa... Las manicuras en gel o semipermanentes se han hecho muy populares en los últimos años entre las clientas de los salones de belleza por su vistosidad, pero sobre todo por su duración, de ahí su nombre. Llevar las uñas prácticamente perfectas durante casi un mes es uno de sus mayores atractivos. A diferencia de lo que ocurre con el esmalte tradicional, el que se usa en las semipermanentes no se descascarilla y el acabado es como de manicura recién hecha durante varias semanas.

Una de las claves para conseguir que las uñas de gel duren intactas tanto tiempo son las lámparas de luz ultravioleta que se utilizan para acelerar el secado y endurecer el esmalte en apenas unos segundos. Unos dispositivos que vuelven a estar en el centro de la polémica después de que un estudio publicado hace unos días en la revista 'Nature Communications' revelase que las emisiones de este tipo de aparatos «afectan a las células de nuestro organismo, de modo que podrían aumentar potencialmente el riesgo de padecer cáncer».

Las conclusiones de esta investigación se suman a un pequeño pero creciente número de estudios que sugieren que el uso regular de estos dispositivos de luz ultravioleta que se usan para endurecer el esmalte en las uñas de gel no solo acelera el envejecimiento de la piel sino que podría aumentar el riesgo de sufrir una patología oncológica.

Otros riesgos

  • ¡Que no te corten la cutícula! Las manicuras y pedicuras exigen todo un despliegue instrumental que puede ser foco de infecciones si no se esteriliza bien. La mayoría son de origen bacteriano, pero también se pueden contagiar hongos e incluso enfermedades víricas. Otro foco de contaminación son las heridas que puede causar la propia manipulación de la uña (cortes, raspados...) y que sirven como puerta de entrada a numerosos microorganismos. «No se debe tocar ni cortar nunca la cutícula porque es lo que protege la uña. Se debe evitar toquetear y manipular esa parte. Los mayores problemas siempre se dan cuando te acercas a las zonas vivas, como las cutículas», insisten los dermatólogos.

Ahora bien, ¿significa esto que las manicuras semipermanentes son peligrosas para la salud? Los responsables de este estudio no ponen en duda en ningún momento el daño que los rayos UV causan a nuestra piel –eso lo dan por descontado–, pero sí reconocen que no disponen de información suficiente para determinar en qué grado afectaría una manicura ocasional a nuestro organismo. En este caso, los investigadores expusieron células humanas y de ratones a la radiación de una lámpara muy popular en los salones de manicura estadounidenses. Después de 20 minutos, aproximadamente el 30% de las células habían muerto y algunas vieron afectado su ADN.

Dos minutos máximo

Sin embargo y pese a que «el daño celular es preocupante», la coautora de la investigación, Maria Zhivagui, advierte de que este estudio no confirma que las lámparas ultravioletas puedan desencadenar un melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo. «Necesitamos realizar investigaciones más grandes porque estamos reuniendo información que nos alerta sobre la potencial peligrosidad de este tipo de dispositivos», concluye.

«La radiación ultravioleta A es un conocido carcinógeno asociado a la aparición de cáncer de piel, que puede proceder tanto de la luz solar como de fuentes artificiales, como es el caso de las cabinas de bronceado o las lámparas de secado de las manicuras. Y los estudios de fotobiología realizados hasta el momento encuentran resultados diversos: desde los que no identifican un aumento del riesgo de cáncer a los que muestran alteraciones en el ADN en células cutáneas cultivadas en laboratorio», precisa el doctor José Aguilera, coordinador del Grupo de Fotobiología de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) en un comunicado. Estos estudios se refieren tanto a los dispositivos de luz ultravioleta como a lo que usan leds de UVA, «puesto que funcionan con un espectro de emisión similar».

El experto reconoce que la intensidad de luz ultravioleta que emiten estos equipos es bastante alta, pero también quiere dejar claro que el tiempo de secado en las manicuras semipermanentes «no supera en ningún caso los dos minutos de exposición. Es decir, la cantidad de radiación acumulada en ese tiempo que realmente le llega a la persona es de seis a ocho veces menos que la obtenida bajo el sol en un día de verano».

Al margen de los resultados de los estudios, los dermatólogos consideran prudente tomar una serie de medidas de protección antes de hacernos una manicura en gel como, por ejemplo, aplicarnos crema solar (SPF 50) o usar guantes de protección UV que nos cubran toda la mano excepto la zona de las uñas.

Las manchas blancas de las uñas no son falta de calcio

Cuántas veces has oído que las manchitas blancas que aparecen a veces en las uñas se deben por falta de calcio. Seguro que muchas. Pues olvídalo. Es uno más de esos mitos que de tanto repetir terminamos creyendo. «Nada más lejos de la realidad. Se deben a pequeños traumatismos de repetición, como el gesto de golpear las uñas contra la mesa o incluso meter la mano en los bolsillos de vaqueros muy ajustados», aclara la dermatóloga y divulgadora científica Ana Molina. Al contrario de lo que muchas personas piensan, las uñas poseen muy poco calcio. Esas famosas manchas blancas (leuconiquia) aparecen como consecuencia de un daño en la matriz de la uña y pueden presentarse de muchas maneras: punteada (la más frecuente), en bandas longitudinales, transversales o en toda la uña. Es decir, la causa que origina estas motitas está relacionada con la queratina, que es la misma proteína que forma el pelo y que abunda en la capa superior de la piel, y no con la falta de calcio. Pero, cuidado, porque la leuconiquia también puede ser un síntoma de patologías de la piel como hongos o psoriasis.

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