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Natalia Zubizarreta Interiorismo/ Felipe Scheffel
La regla 60/30/10 y otros trucos para conseguir una casa de revista

La regla 60/30/10 y otros trucos para conseguir una casa de revista

No es tanto una cuestión de dinero como de saber jugar con los colores y la distribución. Te damos los trucos que te ayudarán a sacar partido a la vivienda

Viernes, 23 de febrero 2024, 18:38

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El interiorismo también tiene sus reglas. No basta con ir a una tienda y comprar muebles y objetos de decoración bonitos para que tu casa parezca sacada de una revista. Conseguir esa sensación de armonía y de que todo 'pega' con todo aunque se trate de estilos que en principio no tienen nada que ver no se improvisa, está más que estudiado. Estos son algunos de los trucos a los que recurren los interioristas para elevar el estilismo de una vivienda.

Si no sabes combinar colores, aplica la regla del 60/30/10

Si eres un desastre con los colores y combinarlos con acierto no es lo tuyo, puedes seguir una sencilla técnica decorativa conocida como la regla 60/30/10. Este sistema se resume básicamente en elegir un color predominante para el 60% de la habitación que se va a decorar; un 30% para el tono secundario y el 10% restante para los toques más atrevidos. El color principal se suele reservar para la pintura de paredes y techos, el espacio con mayor superficie de la habitación y el que más presencia va a tener. Una de las opciones que mejor funcionan en estos casos, sobre todo cuando no se domina la paleta cromática, es usar tonos neutros (beige, blanco, gris...) porque son más sencillos de combinar, aportan luz a la estancia y cansan menos.

Para el color secundario, que ocupará más o menos un tercio de la habitación, se recomienda escoger tonalidades que empasten bien con la paleta dominante, pero que no sean demasiado fuertes, como los tonos madera, azules o verdes, por ejemplo. Ese 30% suele ser el color del suelo, el de los muebles o el del sofá en el caso de una sala de estar. Los toques más atrevidos deben limitarse a los complementos como los textiles (cojines, manteles, mantas...), objetos decorativos, las pantallas de las lámparas... Aquí no tenemos por qué tener miedo al utilizar colores fuertes porque la intención es esa, que llamen la atención sin sobrecargar la habitación. Además, al usarse en pequeños detalles, se pueden cambiar cada cierto tiempo y la estancia parecerá otra.

La iluminación es el 70% de un proyecto decorativo

Acertar con las luces es una de las claves para que una casa 'funcione' desde el punto de vista del interiorismo. No se trata de poner lámparas y focos por por toda la vivienda como si fuese un centro comercial. La iluminación va mucho más allá, tanto que los profesionales de la decoración la consideran el 70% de un proyecto. Además de su evidente función práctica, es un recurso estético con muchas posibilidades en cuanto al diseño de espacios porque un buen dominio de las diferentes luces aporta contrastes, texturas, matices cromáticos e incluso profundidad a cualquier estancia.

En cuanto a las fuentes de luz artificial, los especialistas en luminotecnia suelen distinguir tres tipos: general (la forma más tradicional es la que usa un punto en el techo y se suele complementar con apliques en la pared); puntual (se utiliza para delimitar un espacio y resaltarlo, ya sea una obra de arte, una pared, un mueble...); y decorativa (el objetivo no es tanto iluminar como aportar calidez. Por ejemplo, la luz tenue de las mesillas de noche). Y de la correcta combinación de todas esas fuentes de luz –la técnica se llama iluminación por capas– surge la magia que hace que un espacio nos resulte más o menos agradable. Los decoradores suelen huir de la iluminación fría (muy blanca) y apuestan casi siempre por las luces cálidas o ultracálidas, incluso en las cocinas, sobre todo si están abiertas al salón.

Lo más importante en el baño, por ejemplo, es evitar sombras sobre el rostro. En este caso, lo ideal es iluminar el espejo de manera frontal con luces tipo camerino o con un aplique a cada lado.

Cambia la distribución para 'ampliar' la vivienda

Más de la mitad de los españoles viven en casas de entre 75 y 90 metros cuadrados, una superficie que la mayoría de propietarios e inquilinos considera «demasiado ajustada» para sus necesidades actuales de espacio. Sin embargo, muchas veces el problema no es tanto el tamaño de la casa como su distribución o incluso la decoración. Uno de los trucos que utilizan los interioristas para ganar en amplitud y armonía es pintar toda la casa del mismo color y unificar los suelos. Visualmente da la sensación de continuidad, de fluidez... Los espejos también nos pueden ayudar a multiplicar la sensación de espacio. Lo ideal es que reflejen ventanas o el punto más alejado del lugar donde se coloque.

Otra de las claves es no tenerle miedo a los espacios vacíos. «Hay veces que en un salón tenemos mesa de centro, de comedor, mesita auxiliar, cómoda, aparador, sofá, butacas... ¡No es necesario ponerlo todo! Si un mueble te interrumpe más que te aporta, fuera. Un ejemplo: la mayoría de los clientes con niños ya no quieren mesa de centro porque les resulta un incordio en su vida diaria», explica la interiorista Natalia Zubizarreta. Eliminar el pasillo y el recibidor y abrir la cocina al salón también ayudará a ganar metros cuadrados.

Juega con los textiles: cojines, mantas, cortinas, toallas...

Los interioristas le dan mucha importancia a los textiles porque pueden cambiar por completo la estética de un espacio con una mínima inversión. Cuando no se dominan las reglas decorativas o nos cuesta encontrar un estilo, los expertos aconsejan 'tirar' de básicos en el mobiliario y jugar con mantas, cojines, cortinas, toallas... para dar a la estancia el toque personal. Y cuando te canses, los cambias por otros y parecerá otra habitación. Las plantas también ayudan a elevar el estilismo de una casa.

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