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Universidad Politécnica de Valencia
«Cada año, muere más gente por enfermedades relacionadas con el agua que por las guerras»
Enrique Cabrera | Ex vicepresidente de la Asociación Internacional del Agua

«Cada año, muere más gente por enfermedades relacionadas con el agua que por las guerras»

Voces 2030 | ODS 6 ·

El catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia repasa en Voces 2030 el desarrollogo del ODS Agua limpia y saneamiento

Sábado, 30 de septiembre 2023, 06:56

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Alrededor de 2000 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura, 3600 millones no cuentan con servicios de saneamiento seguros y 2300 millones carecen de instalaciones básicas para lavarse las manos. Estas son las alarmantes cifras a las que se enfrenta el Objetivo de Desarrollo 6 y que tampoco parece ir por buen camino. Aunque «va mejor de lo que algunos pesimistas podrían esperarse», señala Enrique Cabrera, ex vicepresidente de la Asociación Internacional del Agua (IWA, por sus siglas en inglés) y catedrático e investigador de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). El cambio climático provocará que la disponibilidad de agua se reduzca, pero «también impedirá que se cumple con la Agenda 2030», añade Cabrera.

-¿Cómo va el cumplimiento de este ODS?

-Peor de lo que debería, pero igual va mejor de lo que algunos pesimistas podrían esperarse. Se han hecho avances considerables en las metas del ODS 6, pero lo que tiene que entender la gente es que estamos ante un objetivo que es móvil, porque estamos hablando de dar servicios de agua y saneamiento a una población que está creciendo a un ritmo frenético en estos momentos. Es una labor complicada y no vamos en la senda perfecta para cumplirlo, pero desde luego se han hecho grandes avances.

-Habla de meta móvil, ¿es optimista con llegar a 2030 con el objetivo cumplido?

-No soy especialmente optimista. Sin embargo, tenemos algo de tiempo aún para avanzar muchísimo hacia ese horizonte y sería un gran éxito. No tenemos que caer en el error de plantear este tema como un código digital binario en el que si lo logramos es un éxito y si fallamos, un fracaso. Hay que seguir trabajando duro para lograr mejorar la vida de cientos de millones de personas.

-¿Qué retos nos quedan por delante?

-Depende de dónde miremos. Por ejemplo, en España no cumplimos el ODS 6 al 100%. Tenemos algunos lugares de nuestra geografía donde la calidad del agua no es la que debiera ser, de hecho hemos tenido algún corte por altos niveles de nitrato y esto es ODS 6. Si miramos a lo que todos tenemos en la cabeza, como el suministro, el problema es mucho más grave, ya que aparecen intereses comerciales. Tampoco podemos olvidar, como decía al principio, que la población está creciendo de forma muy rápida y poco homogénea. En algunos países hay un estallido demográfico donde todo el mundo se agolpa en ciudades y no nos da tiempo a construir infraestructuras hídricas. Este va a ser uno de los grandes retos de los próximos años. Tampoco quiero olvidarme del cambio climático, porque estamos viendo más sequías y cada vez más graves y duraderas. Este tema es importante, porque hay muchos sitios con poca disponibilidad y van a tener menos. A ello hay que sumar los eventos extremos de lluvias que son un drama por el daño que causan y también porque pueden contaminar las fuentes de agua. El cambio climático no solo va a complicar que haya agua, también va a complicar el cumplimiento de la Agenda 2030.

-¿Y cómo podemos luchar contra ello o adaptarnos?

-Existen soluciones tecnológicas y técnicas para ello y hemos avanzado mucho en digitalización del agua, donde España es pionera. Esto nos permite ser más eficientes y hacerlo de forma más barata. El agua consume mucha energía y la tecnología nos permite un ahorro energético que es uno de los grandes problemas que tenemos ahora. Pero está la barrera de la financiación en los países más pobres y de voluntad política en los ricos. En España tenemos dinero para resolver este problema, pero tenemos que priorizar el tema por delante de otros y eso, de momento, no está ocurriendo.

-El ODS 6 no es solo sequía, también aguas residuales o calidad de las aguas. ¿Se presta atención al resto de metas?

-Es lo de siempre, lo urgente y lo importante. Para que nos entendamos, el agua es importante, pero lo que más muertes genera es el saneamiento. Solo hay que recordar que muere más gente por enfermedades relacionadas con el agua cada año que por las guerras. El saneamiento es muy importante. En España, tenemos la percepción de que no hay problemas de agua y que la calidad es buena, pero, como siempre, se puede mejorar. Lo único que llega son los titulares de sequía o cuando se corta el agua, pero hay que trabajar el tratamiento del agua porque cuanto más escasee, más vamos a tener que echar mano de fuentes de menor calidad y por lo tanto va a empeorar.

-¿Teme que el agua se convierta en un objeto de negocio o, incluso, de guerra entre países?

-Hace tiempo que se viene escuchando que las grandes guerras del S.XXI serán por el agua. No digo que nos afecte a nosotros, pero sí se puede dar en otros lugares del planeta donde controlar el agua es algo prioritario. Sobre la privatización, en países con una gobernanza democrática como el nuestro se podrá solucionar sin mayor problema, porque es un bien común; otra cosa es priorizar los medios y qué ponemos delante y qué detrás de manera que cuando haya menos agua, por ejemplo con una sequía, pues sabemos elegir exactamente por dónde empezar a recortar o incluso cómo recortamos para que ni siquiera lleguen las sequías.

-¿La cosa es quién se atreve a hacer eso?

-Tenemos que entender que o hacemos de esto una cuestión de todos y en la que todos vamos a tener que ceder algo o no vamos a encontrar la solución. Si la ciudadanía no es consciente de lo grave que puede ser este problema y que la solución no pasa por fabricar más agua, sino por usarla mejor y de manera priorizada. Los políticos, cuando busquen los votos, pues pues no van a plantear esos temas, van a tantear, pues si una región necesita más agua que la otra le sobra o si uno es más importante que otro. En función de lo que digan las encuestas.

-Se puede mirar con perspectiva nacional o europea, pero es un problema que va más allá. ¿Se trabaja esta problemática desde la cooperación internacional?

-Hay mucha tecnología, pero hace falta transferencia y formación de los técnicos en esos países que a lo mejor no tienen esa capacidad.

-¿El futuro es sombrío o esperanzador?

-Me pasa como con el cambio climático; es sombrío. Si tomo los datos como estamos ahora y no hacemos nada es malo. Pero tengo la sensación de que estamos cumpliendo etapas y hay voluntad de cambiarlo, luego las acciones no siempre concuerdan con las palabras y se produce cierto pesimismo. Yo creo que también podemos ver el vaso medio lleno, porque tenemos las soluciones en la mano y hay una serie de herramientas que aplicadas adecuadamente y con una buena gobernanza del agua nos puede ayudar a superar esto. Espero que más pronto que tarde activemos todos estos mecanismos y que no tenga que venir una crisis brutal que nos obligue a ello, porque eso provocará que haya una generación que lo pase realmente mal con el tema del agua. Si somos previsores, podemos ahorrar ese mal trago a una generación venidera.

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