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Sardinas, una de las especies sostenibles valoradas por sus propiedades nutrititvas. Afp
Comer más sardinas y menos carne roja evitaría 750.000 muertes

Comer más sardinas y menos carne roja evitaría 750.000 muertes

ODS 3 | Salud y bienestar ·

Un trabajo de investigación ha calculado cuántas enfermedades letales se evitarían en 2050 si se sustituyera con pescado forrajero el 8% del consumo de animales

Miércoles, 10 de abril 2024, 13:21

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Ni bistecs creados en laboratorio ni puré de legumbres sometidas a complejos procesos industriales para que recuerden a una hamburguesa poco hecha. La alternativa a la carne roja ya existe en el suministro mundial de alimentos y podría tener ingentes beneficios para la salud global. Se trata del pescado forrajero, es decir, esas especies de escaso valor en el mercado, pero nada desdeñables desde el punto de vista nutricional: las sardinas, la caballa, las anchoas o los arenques son los más comunes.

Un equipo de investigadores ha cruzado datos sobre la producción de carne y las capturas de estos peces, con los de consumo de los primero y los segundos, junto con la incidencia mundial de enfermedades asociadas al consumo de animales. El resultado es una factura de entre 500.000 y 750.000 muertes menos por enfermedades evitables asociadas a la carne roja en países de ingresos medianos y bajos en 2050.

Para alcanzar estas conclusiones, publicadas hoy en la revista BMJ Global Health, los autores utilizaron proyecciones de datos para ese año relativos a 137 países. La investigación calcula que sardinas, arenques y anchoas podrían sustituir sólo el 8% de la carne roja mundial, debido a su suministro limitado, «pero puede aumentar el consumo diario global de pescado per cápita cerca del nivel recomendado», con lo que el efecto en la salud general sería relevante.

Los autores del estudio destacan que estas especies son «altamente nutritivas, respetuosas con el medio ambiente, asequibles y, además, la más abundante en el océano». Por ello, «están recibiendo un interés cada vez mayor desde la perspectiva del sistema alimentario mundial».

De ahí también el valor del nuevo estudio: pocas investigaciones han examinado el impacto de la sustitución de la carne roja por pescado forrajero en la dieta mundial sobre las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, como la enfermedad isquémica del corazón, el accidente cerebrovascular, la diabetes y el cáncer colorrectal, principalmente.

Propiedades nutricionales valiosas

Este pescado tiene un importante contenido en DHA y EPA, dos ácidos grasos poliinsaturados omega 3 que han demostrado producir efectos muy beneficiosos sobre el organismo, mientras que el consumo continuado y elevado de carne roja, procedente principalmente del ganado vacuno, está vinculada al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

«Las dos patologías que producen mayor mortalidad y gasto sanitario en España», apunta Jesús Francisco García-Gavilán, investigador en CIBERobn y profesor asociado de la Universidad Rovira i Virgili, en el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili, a Science Media Center España.

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El trabajo publicado en BMJ Global Health destaca los beneficios que fomentar el consumo de estas especies podría aportar a países con ingresos medianos o bajos, pero lo cierto es que estos podrían ser aplicables a cualquier territorio.

«La aplicación de políticas alimentarias a nivel nacional -prosigue García-Gavilán- que favorecieran el consumo de pescado no solo produciría una mejora de la salud de la población española, sino que disminuiría el gasto sanitario y potenciaría el seguimiento de la dieta mediterránea y de la dieta atlántica, dos patrones alimentarios en peligro de extinción a pesar de ser mundialmente reconocidos como efectivos en la prevención de patologías».

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