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El Sultan Ahmed Al Jaber AFP
La COP28 logra un hito histórico que abre la puerta al fin de los combustibles fósiles
COP28

La COP28 logra un hito histórico que abre la puerta al fin de los combustibles fósiles

El acuerdo señala por primera vez que el petróleo, el carbón y el gas son los responsables de la crisis climática

José A. González

Enviado especial a Dubai

Miércoles, 13 de diciembre 2023, 08:21

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I. «Esto es histórico». En tres palabras resumió ayer, Sultán al-Yáber, presidente de la COP28, largas horas de negociación. Con los primeros rayos del sol en el desierto de Arabia, las alertas sobre la publicación del borrador servían de despertador para muchos desplazados a Emiratos Árabes Unidos. Veintiuna páginas de recomendaciones, peticiones y decisiones que pasan directamente a la historia por estas palabras: «Llamo a las partes a hacer una transición que abandone los combustibles fósiles de manera justa, ordenada y equitativa para lograr las cero emisiones en 2050».

«Muchos pensaban que no lo haríamos», aseguró en el plenario de cierre Al-Yáber tras no encontrar objeciones al texto propuesto. Aunque tras los aplausos la portavoz de Samoa tomó la palabra. «No quería interrumpir la ovación», comenzó su intervención Anne Rasmussen, como presidenta de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (Aosis, en inglés). «Parece que usted acaba de tomar la decisión con un mazo y los pequeños Estados insulares no estaban en la sala», advirtió la delegada samoana. «El acuerdo final flaquea en áreas significativas», apuntó. Pero no había tiempo, «sus palabras se incorporarán como anotaciones», respondió con gesto serio Al-Yáber.

No había tiempo para revisiones, ni modificaciones. La maza había resonado en el plenario. «Así que está decidido», había pronunciado minutos antes el presidente de la COP28. El 13 de diciembre de 2023, más de 190 países abrieron la puerta de la sala para enseñar el camino de salida al elefante en la habitación. Durante tres décadas, la mayoría de acuerdos climáticos miraban a las emisiones de gases de efecto invernadero. Por primera vez se señaló a los responsables: petróleo, gas y carbón. «Es el principio del fin», apuntó Simon Stiell, máximo responsable de Naciones Unidas para el cambio climático. «Es un claro mensaje», añadió.

Sin embargo, la flexibilidad en el término adoptado no gustó a todos. El debate en estos más de quince días de cumbre se centró en el verbo que debía acompañar a los combustibles fósiles: «reducir» o «eliminar». Finalmente, el acuerdo llegó a «transicionar» o «transición». «Han tenido que pasar 30 años para pensar en un mundo más allá de los combustibles fósiles», destacó Teresa Ribera, vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. «Un texto tan contundente es motivo de optimismo», señaló en su intervención final John Kerry, enviado especial de Estados Unidos para el clima.

Nuevo camino

Esta hoja de ruta es la indicada para, como señala el nuevo Balance Mundial, una «reducción profunda, rápida y sostenida» de las emisiones del 43% para 2030 y para 2035 del 60% en comparación con 2019. Las neutralidad en carbono se mantienen en 2050. Es la voz de la ciencia, aunque muchos países, entre ellos España, han echado de menos fijar el año en el que se debería alcanzar el pico de emisiones.

El texto da una señal clara a los países de la hoja de ruta que han de tomar para volver a reconducir el calentamiento del planeta y frenar su ascenso para no superar la barrera de los 1,5 grados con respecto a la era preindustrial. Las actuales contribuciones a nivel nacional, como así se las bautizó en la COP21 de París, elevan esa cifra a los 3 grados para finales de este siglo. Por ello se pide a todos los Estados que «contribuyan» con nuevas medidas como «triplicar la capacidad mundial de energía renovable y duplicar la tasa media anual mundial de mejoras de la eficiencia energética para 2030». Y «acelerar los esfuerzos encaminados a la eliminación gradual de la energía del carbón» que no disponga de sistemas de captura de las emisiones.

Además, el acuerdo establece la eliminación progresiva de «las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles» y se incluye el «reducir sustancialmente las emisiones distintas del dióxido de carbono a nivel mundial, incluidas en particular las emisiones de metano para 2030», pero sin un año concreto.

Para acoger a los países más dependientes de los combustibles fósiles, que han bloqueado muchos avances en los últimos días. El acuerdo de Dubái menciona el uso de «combustibles con emisiones de carbono nulas o con bajas emisiones de carbono mucho antes de mediados de siglo o alrededor de esa fecha». Entre las tecnologías que se pide que se aceleren, además de las renovables y la nuclear, se apunta a «las tecnologías de reducción y eliminación, como la captura, utilización y almacenamiento de carbono, en particular en sectores difíciles de reducir, y la producción de hidrógeno con bajas emisiones de carbono».

Por último, se menciona también la necesidad de «acelerar la reducción de las emisiones del transporte por carretera», «con infraestructuras y el despliegue rápido de vehículos de emisión cero y de baja emisión».

A pesar de que la aprobación del Balance Mundial se ha llevado todos los focos en los últimos días, Dubái guarda otro hito histórico en su libro de memorias: los más de 700 millones de euros para el Fondo de Daños y Pérdidas para los países más afectados por el cambio climático. Aunque solo sea un 0,2% del total que necesitan.

Azerbaiyán y Brasil serán los próximos anfitriones del clima

En Dubái, los focos se apagan y las mesas y sillas comienzan a guardarse. La COP28 ya es historia y ahora las miradas se centran en la del año que viene que, finalmente, se celebrará en Azerbaiyán, previsiblemente en la capital Bakú. Este país recibirá el encargo de seguir profundizando en la descarbonización de las economías para lograr conseguir alcanzar la «estrella polar» de los 1,5 grados pactados en París. Además, las partes presentes en el Estado caucásico tendrán que negociar varios puntos pendientes de Emiratos Árabes Unidos, especialmente la financiación. Para Brasil quedará el aniversario del Acuerdo de París y la cifra redonda de la COP número 30.

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