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Adolescente deprimida. Archivo
El coste para la economía española de la brecha de género de la salud emocional

El coste para la economía española de la brecha de género de la salud emocional

ODS 3 | Salud y bienestar ·

El bienestar emocional —y, por extensión, la salud mental— de las españolas es peor que el de los españoles. Esto tiene un coste para la economía española de 6.872 millones de euros cada año.

Raquel C. Pico

Viernes, 27 de octubre 2023, 08:09

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La salud mental se ha convertido en un tema candente, uno sobre el que cada vez se habla más en los medios, se tiene más presente en las medidas públicas y se asienta como una de las preocupaciones de la población. Aun así, todavía queda mucho por hacer en este terreno. Como suelen quejarse los profesionales de la salud mental, no vale solo con hacer promesas y hablar del tema, también hay que invertir en mejorarla —España está, todavía, muy por debajo de la media en psicólogos por habitante—. Pero, además, hay que comprender todos los matices que se conectan a ella. Uno muy importante es el de género.

Ahí hay un punto de fricción importante, porque las mujeres son quienes, en líneas generales, presentan peores números en salud emocional, uno de los pilares del bienestar mental. «La salud emocional es uno de los grandes retos de nuestro tiempo en España —y en Europa—», explica Marieta Jiménez, presidenta de ClosinGap. Aunque ha dejado de ser un tabú, apunta, todavía «queda trabajo por hacer».

ClosingGap acaba de presentar su informe 'Coste de oportunidad de la brecha de género en la salud emocional', elaborado en colaboración con Merck, en el que han estudiado no solo esa divergencia entre la salud emocional de mujeres y hombres sino también lo que supone en términos sociales y económicos. Es una brecha un tanto invisible, que hace, consideran, que traducirla a cifras sea todavía más importante. «Lo que no se cuantifica, no existe», resume Jiménez.

En España, los datos generales no son especialmente optimistas. El 74,7% de la población cree que la salud mental de la sociedad española ha empeorado en los últimos años, según un estudio de la Confederación de la Salud Mental en España. Y, aunque salud mental y salud emocional no son exactamente lo mismo, como recuerdan en el estudio de ClosinGap, sí están muy relacionadas. El bienestar emocional está en la base de una buena salud mental. Aunque España está en una posición intermedia en el ranking europeo de bienestar emocional, sí está en posiciones destacadas —es el 6º país— cuando se mide el malestar emocional.

Como explica la experta, hay que «entender que el malestar emocional va más allá de una «mala racha» o de generaciones «de cristal»». Es un problema con muchos matices y con, a su vez, muchos efectos. Incluso, se puede convertir en algo medible a nivel tangible. Tiene un impacto directo sobre la economía: según los cálculos del estudio, la depresión y la ansiedad suponen una pérdida de 18.590,4 millones de euros para la economía española.

De esas cifras, un 37% está conectado con la brecha de género del malestar emocional: son 6.872 millones de euros cada año. Las mujeres españolas presentan peores cifras en bienestar emocional (54,6% frente al 67,4%) y en malestar (27,3% frente al 17,5%) frente a los hombres españoles.

Por qué hay una brecha de género

Paradójicamente, las mujeres son «más proactivas» a la hora de cuidar su salud emocional, como señala el informe, y quienes están más abiertas a ideas como los autocuidados. ¿Es esto contradictorio? «Es una cuestión más poliédrica», asegura Jiménez. «Son más conscientes de ello, pero no encuentran el respaldo que necesitan para cerrar esta brecha de género. Lo vemos en las personas más jóvenes también», suma.

Pero ¿por qué se ven las mujeres más afectadas? No hay una respuesta simple, sino que para entenderlo hay que abrir el foco a la realidad de la sociedad. Esto es, la brecha de género de la salud mental y de la emocional existe tanto en paralelo como interconectada con las demás brechas de género que los análisis han ido identificando en otras muchas áreas.

«No existe una corresponsabilidad real, tenemos menos oportunidades de desarrollo o nos dedicamos menos tiempo a nosotras mismas por cuidar de nuestros seres queridos», resume Jiménez. «Esto es inaceptable e insostenible», añade. Las mujeres, recuerda la experta, todavía asumen una mayor carga de cuidados y es sobre ellas sobre quienes todavía pesa más el esfuerzo de conciliación. «Si las más de 400.000 mujeres que trabajaron a tiempo parcial para dedicarse al cuidado de la familia hubieran alargado su jornada hasta las 40 horas, se podrían haber generado hasta 12.000 millones de euros adicionales, un 1,1% del PIB», ejemplifica Jiménez.

El psicoterapeuta Luis Muiño asienta los orígenes de esta brecha, como indicaba en la presentación de los resultados del estudio, ya en lo que se les dice a las niñas en sus primeros años. «Las diferencias de género en ansiedad y depresión tienen su origen en que desde la infancia a las mujeres se les exige que aguanten la carga emocional de los demás, que encuentren justificación para los actos de otras personas, aunque les generen malestar», apunta.

Además, la carga mental que asumen las mujeres —todo ese trabajo invisible de gestionar qué debe hacer quién o qué debe ser hecho— también impacta en su bienestar. «Las mujeres tienen una mayor implicación en las tareas domésticas y en el cuidado de los hijos y familiares, dejando a un lado tiempo de descanso, de ocio o de autocuidado, en general», indica Jiménez. Eso sí, esta carga no solo impacta en la salud mental de las españolas. También ha hecho su aparición en los demás informes que ClosinGap ha realizado para intentar entender las brechas de género en la sociedad española.

«La falta de corresponsabilidad es un 'troll' que asoma en la mayoría de nuestros informes», sintetiza la experta. Lograr conseguirla mejorará la situación de las mujeres y de la sociedad. «Debe ser una prioridad para las familias, las empresas e instituciones», insiste, recordando que no solo tiene un coste personal profundo para las mujeres, sino que también repercute en su entorno, la sociedad y la economía.

Este mayor malestar emocional lastra todavía más el acceso al mercado de trabajo y la permanencia de las mujeres en él. Como recuerda el estudio, el 63,1% de las bajas laborales por trastornos mentales y del comportamiento de 2021 han sido en mujeres, un dato que, como apunta Jiménez, «no es aceptable». También sus bajas son más largas —24,4 millones de días en ellas frente a 13,6 millones en ellos— y tienen un impacto más elevado para sus carreras. Para la economía, recuerda el estudio, no abordar esta brecha de género en las bajas supone perder al año 1.642 millones de euros.

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