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Activistas veganos despliegan una pancarta en la COP27. AFP
El lobby de la Cumbre del Clima

El lobby de la Cumbre del Clima

Entre los centenares de grupos de presión que trabajan cada día del año para ganar fondos o tiempo con las políticas climáticas destacan los que logran un hueco en la COP27 el primer día. ¿Quiénes son?

Lunes, 7 de noviembre 2022, 15:26

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¿Qué persiguen los grupos que llegan a la opinión pública en la Cumbre del Clima de Egipto (COP27), apoyados por la organización? Más allá de la negociaciones entre los técnicos de cada país, que cierran acuerdos a puerta cerrada que luego ratificarán los políticos para redactar las conclusiones, existe una presión exterior de lobbistas que van desde organizaciones energéticas hasta ambientales. Su trabajo esta vez está frente al público. Se trata de grupos expertos que trabajan todo el año para ser aceptados en el circuito oficial, pasillos y cámaras de televisión incluidos, y cuyos rostros se van mostrando al público a medida que les toca el turno de sus ruedas de prensa. Como ejemplo de los variados intereses, nunca inocuos, se muestran los que participaron en abierto el primer día de la COP27. Cada día son una veintena los elegidos. Después de los Gobiernos, son la cara visible de los intereses tras la adaptación y la mitigación.

A las 8.00 hora española empezaba la jornada de medios de comunicación, con el norteamericano lobby del Business Council for Sustainable Energy (Consejo Empresarial para la Energía Sostenible). Su meta es promover mercados para los productos y servicios de energía sostenible. Representa una «amplia cartera de industrias de eficiencia energética, gas natural y energía renovable, así como proveedores de tecnologías emergentes de almacenamiento de energía, transporte sostenible y descarbonización». Desde inversores hasta I+D. La transición energética es también un gran negocio y este grupo de presión que trabaja con los legisladores de Estados Unidos busca la aprobación de leyes que aceleren la irrupción de las tecnologías que representan.

Al lobby energético verde le siguió la plataforma Asia Indigenous Peoples Pact (Pacto de los Pueblos Indígenas de Asia), que agrupa a unas 40 organizaciones de 14 países, como Japón, Filipinas, Tailandia, India o Nepal para lograr «desarrollo y autodeterminación». Promueven normas y leyes que «defiendan los derechos de los pueblos indígenas». Con unos 4.000 seguidores en Twitter buscan en este foro establecer «alianzas innovadoras y acciones inclusivas para empoderar, elevar y asegurar los derechos, la dignidad y las capacidades de adaptación de las comunidades». Siguiente en hablar, Women's Environment & Development Organization (Organización de Mujeres para el Medio Ambiente y el Desarrollo), una red feminista que quiere «la igualdad de género y la integridad del medio ambiente» a nivel «mundial». Lucha por una «política climática global, la construcción de ciudades sostenibles y la mitigación», entre otras áreas. «Persisten marcadas disparidades de género, incluido el acceso desigual a la tierra, los recursos, las oportunidades y el poder de toma de decisiones», aseguran.

Comercio y animales

Con cambios cada media hora, sin solaparse entre las exposiciones públicas, aunque en privado siguieran las reuniones entre naciones, apareció la Organización Mundial del Comercio (OMC), para exponer su visión de «las reglas globales del comercio», adaptándose al reto climático sin que deje de fluir el intercambio de mercancías. Tiene 146 miembros, que han ratificado sus contratos, como China, Brasil, Estados Unidos, India y otros países de grandes emisiones de CO2. Luego, vino el turno para los jóvenes, representados en Youth Climate Report, un documento realizado por un grupo internacional de jóvenes, promovido por Naciones Unidas, los patrocinadores de la Cumbre del Clima, y hoy acoplados al multilateralismo oficial, muy lejos de los espontáneos que se identifican con Greta Thunberg y que este año corren el peligro de la represión.

Hasta aquí había tenido la palabra en las primeras horas de la COP la inversión privada y el comercio mundial, y grupos indígenas, feministas y juveniles. No se escucharía a los científicos, cuya intervención era a puerta cerrada sólo para las «partes», pero sí a los que trabajan con la naturaleza. El Center for Biological Diversity (Centro de Diversidad Biológica) es una asociación que se sustenta en parte de membresías y donaciones y busca salvar al lobo, a la ballena y a otras especies, tanto de vertebrados como invertebrados y plantas, en su medio natural. Les sigue la Red de Acción Climática, que agrupa a varias docenas de ONG ambientalistas y ecologistas en diferentes países, y que presenta su informe para esta COP27. Otra ONG, Greenpeace también tendría su espacio el primer día de la Cumbre del Clima.

Meditación y poca carne

La representación de otro gran país, India, llegó con Council on Energy, Environment and Water, que actúa junto a su Gobierno en «reformas del sector eléctrico, descarbonización industrial, movilidad y refrigeración sostenibles», entre otros puntos. Más adelante otra organización de este país, Terre Policy Centre, hará un llamado «mundial para tomar medidas sobre inundaciones y sequías». Antes, la californiana Buddhist Tzu Chi Foundation, de un multimillonario que conoció al «maestro de Dharma Cheng Yen», y la ganesa Global Green Environmental Network, que busca vías para adaptar y mitigar a su población, evitando «la degradación del suelo y las malas prácticas agrícolas», entre otras medidas. Entre la acción y la ideología, True Animal Protein Price Coalition (Coalición por el Precio Real de la Proteína Animal) que persigue crear impuestos para carne y lácteos para reducir su consumo con «precios justos», presentó un 'Acuerdo climático para la alimentación y la agricultura'.

Después del mediodía tocó a la Pan African Climate Justice Alliance, que se alía con naciones y ONG occidentales para que intervengan en el mercado y las políticas energéticas de África, y cuenta con un millar de organizaciones de medio centenar de países. A continuación, los europeos representados en el EIT Climate-KIC que también buscan la transición de la economía hacia las cero emisiones con fondos europeos. La tarde termina con las intervenciones del 'think tank' económico International Society for Ecological Economics (ISEE), la africana Abibimman Foundation, una ONG que busca la promoción de la Agenda 2030 para el continente; los banqueros de European Investment Bank, que presentarán cómo financiar una «transición justa y global hacia la neutralidad climática» y por último Amazonia Against the Clock, conservacionistas de la selva tropical sudamericana, que propondrán medidas para proteger el 80% del Amazonas para 2025. En la Cumbre del Clima el lobby sale de los despachos a dar la cara.

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