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Organización Mundial de la Salud
OMS: «Más de la mitad de la población mundial no está cubierta por servicios básicos de salud»
Bruce Aylward | Subdirector general de la Organización Mundial de la Salud

OMS: «Más de la mitad de la población mundial no está cubierta por servicios básicos de salud»

Voces 2030 | ODS 3 ·

Los avances en la cobertura de los servicios sanitarios se habían ralentizado en 2016 y se habían estancado por completo en 2019

Lunes, 2 de octubre 2023, 07:57

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La covid-19 irrumpió en 2020 y modificó la forma de vivir y de relacionarse en prácticamente todo el planeta. Puso a prueba los sistemas sanitarios, la economía y también la resiliencia de la Agenda 2030. La mayoría de expertos que han participado en este serial Voces 2030 de Antropía hablan de esta pandemia como uno de los elementos clave que no han permitido desarrollar más las metas pactadas en 2015. «Exacerbó muchas desigualdades», asegura el subdirector de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Bruce Aylward. Desde la OMS defienden que tomar medidas preventivas para abordar los determinantes sociales y económicos de la salud debe considerarse siempre una inversión y no un coste. Las estimaciones realizadas por varios organismos internacionales señalan que tan solo costaría 1,3 euros por persona en el mundo construir un sistema mundial eficaz de prevención y respuesta a pandemias futuras. Sin embargo, la lucha por conseguirlo es complicada.

-La sanidad ha estado muy presente en los últimos años, ¿ha contribuido a avanzar hacia el ODS 3?

-La covid-19 puso de manifiesto y exacerbó muchas de las brechas y desigualdades preexistentes en materia de salud. Sin embargo, también hizo aflorar una mayor comprensión y valoración de la salud. La pandemia demostró cómo la salud y el bienestar de las personas son los cimientos sobre los que se construyen sociedades y economías prósperas, equitativas y sostenibles.

-¿Qué lecciones podemos extraer de la pandemia?

-Muchos países invirtieron masivamente en salud durante estos años y algunos aprovecharon la crisis como una oportunidad para dar un salto adelante en inversiones y acciones para la cobertura sanitaria universal y la seguridad sanitaria. Sin embargo, muchos otros están luchando por proteger las inversiones sanitarias existentes frente a unas perspectivas macroeconómicas difíciles y corren el riesgo de perder los logros conseguidos con tanto esfuerzo. A finales de 2022, 139 países que participaron en la cuarta ronda de la encuesta «Pulse» de la OMS sobre la continuidad de los servicios de salud esenciales durante la pandemia e informaron de que, tres años después de la pandemia, los sistemas de salud de todo el mundo siguen enfrentándose a retos críticos para garantizar el acceso a la atención esencial.

-Hemos avanzado tras la pandemia?

La semana pasada fue la primera vez que los líderes mundiales volvieron a reunirse en la Asamblea General de las Naciones Unidas para abordar la cobertura sanitaria universal desde la pandemia. Se trataba de un momento político clave para adoptar medidas decisivas e invertir a fin de invertir la tendencia de estancamiento de la Cobertura Sanitaria Universal tras la pandemia de covid-19 y en el ecuador de los ODS. Alrededor del 30% de los países han hecho de esta una prioridad política y están haciendo algunos progresos para mejorar tanto la cobertura de los servicios como la protección financiera. No podemos abordar uno sin el otro. Hay países que están adoptando un enfoque de atención primaria, lo que significa que están trabajando con los sectores adecuados para promover la salud, abordar los determinantes de la salud, garantizar el funcionamiento de la sanidad pública y asegurar al mismo tiempo que las personas tengan cubiertos los servicios sanitarios esenciales. Un enfoque de atención primaria es la vía más inclusiva, equitativa, rentable y eficiente del mundo para mejorar la salud física y mental de las personas, así como su bienestar social, y si se aplica eficazmente, cubriría el 90% de las necesidades sanitarias. La ampliación de la atención primaria podría salvar 60 millones de vidas y aumentar la esperanza media de vida en 3,7 años de aquí a 2030.

-¿En qué hemos fallado?

-La cobertura sanitaria universal garantiza que todas las personas, en todas partes, reciban servicios sanitarios de buena calidad, cuando y donde los necesiten, sin tener que pasar apuros económicos. Los líderes mundiales se comprometieron con esta herramienta como parte de los ODS. El pasado 18 de septiembre, en los días previos a la reunión de líderes mundiales sobre Cobertura Sanitaria Universal, la OMS y el Banco Mundial presentaron el Informe de Seguimiento Mundial de la Cobertura Sanitaria Universal. Los resultados son alarmantes. 4.500 millones de personas -más de la mitad de la población mundial- no estaban plenamente cubiertas por los servicios sanitarios esenciales. Los avances en la cobertura de los servicios sanitarios se habían ralentizado en 2016 y se habían estancado por completo en 2019. Independientemente del aspecto de la salud que se analice -inmunizaciones, salud materna, salud infantil, esperanza media de vida de las personas mayores-, a escala mundial no se ha producido ninguna mejora real. Desde hace dos décadas, cada vez más personas sufren penurias económicas debido a los costes sanitarios. El gasto sanitario de bolsillo pone a las familias en la situación imposible de elegir entre pagar la atención sanitaria, comprar alimentos y agua, o enviar a sus hijos a la escuela. 2.000 millones de personas se enfrentaron a dificultades económicas debido al gasto sanitario de bolsillo, de los cuales 1.300 millones se sumieron aún más en la pobreza y 1.000 millones sufrieron gastos sanitarios catastróficos. Los más pobres y vulnerables se llevan la peor parte y la desigualdad en la cobertura sanitaria universal es flagrante. En 2020, 287.000 mujeres murieron en todo el mundo por una causa materna, lo que equivale a que 800 mujeres mueren al día mientras dan a luz; aproximadamente una cada dos minutos.

-Con estas cifras, ¿eran realistas los objetivos acordados en 2015?

La agenda para la salud de 2015 era ambiciosa y, sin embargo, hemos visto que algunos países han logrado algunos de los objetivos. Esto demuestra que, con las inversiones y acciones adecuadas, se pueden alcanzar. Ningún país está en vías de alcanzar todos los ODS de salud. Sin embargo, se ha avanzado en algunas áreas. Por ejemplo, 146 de 200 países o zonas ya han alcanzado o están en vías de alcanzar la meta de los ODS relativa a la mortalidad de los menores de 5 años. El tratamiento eficaz del VIH ha reducido las muertes relacionadas con el sida en un 52% desde 2010 y al menos una enfermedad tropical desatendida ha sido eliminada en 47 países. Lo que es importante entender es que no se trata de un problema del sector sanitario, sino de un problema que los gobiernos deben abordar con su sector sanitario y el de todos los demás sectores. Por eso los líderes mundiales son cruciales y por eso el debate sobre la Cobertura Sanitaria Universal fue tan decisivo en la AGNU. Necesitamos las políticas adecuadas para promover y generar salud. Esto significa políticas adecuadas en el sector alimentario para comer bien, políticas adecuadas para el medio ambiente para que el aire sea más limpio. El propósito de una economía es generar salud.

-¿En qué nos tenemos que centrar en esta segunda mitad de Agenda 2030?

En tres áreas claves. En primer lugar, reforzar urgentemente los sistemas sanitarios integrados y centrados en las personas, reorientados radicalmente hacia la atención primaria de salud (APS) como vía clave hacia la CSU. En segundo lugar, invertir en duplicar el personal sanitario y asistencial en los países de renta baja y media para hacer frente al déficit previsto de 10 millones de trabajadores sanitarios de aquí a 2030. En tercer lugar, para lograr la cobertura sanitaria universal, los gobiernos deben invertir más recursos nacionales en salud e invertirlos de forma que actúen sobre los determinantes de la salud, impulsen la cobertura de los servicios y garanticen al mismo tiempo la protección financiera, en particular de los más pobres y vulnerables. La OMS hace un llamamiento a las instituciones financieras internacionales, los asociados bilaterales y otros inversores para que alineen su apoyo a los gobiernos en la aplicación de estos cambios críticos.

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