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La dieta mediterránea se remonta a al menos 4.000 años

La dieta mediterránea se remonta a al menos 4.000 años

Un estudio realizado en un yacimiento sirio muestra que sus pobladores se alimentaban con trigo, legumbres y aceitunas y, en menor medida, uvas

Miércoles, 12 de junio 2024, 20:05

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Tell Tweini es un yacimiento arqueológico situado cerca de la ciudad siria de Jableh, a poco más de 300 kilómetros al norte de Damasco. Con una superficie de 11,6 hectáreas, estuvo ocupado desde la Edad del Bronce temprana, en el tercer milenio antes de Cristo, hasta la Edad del Hierro, aproximadamente el año 700 a.C. Identificada con la antigua ciudad de Gibala, la más sureña del reino de Ugarit, hasta ahora era conocido por una tumba comunal que contenía 42 adultos y 16 bebés. Un estudio publicado este miércoles en la revista 'Plos' ha revelado que los habitantes del enclave ya seguían las pautas de la dieta mediterránea hace 4.000 años.

El hallazgo ha sido posible gracias a los análisis isotópicos de los restos de plantas, animales y humanos encontrados en el yacimiento. A partir de ellos, los expertos han podido reconstruir lo que comieron sus pobladores. En concreto, los resultados se centran en la Edad del Bronce Medio, entre el 2000 y el 1.600 a.C. Los huesos humanos estudiados de este periodo muestran un nivel relativamente bajo de un isótopo del nitrógeno -tiene el mismo número de protones que este, pero no de neutrones, por lo que varía su masa. Lo que mide un análisis isotópico son la proporciones de los distintos isótopos de un elemento en una muestra-, lo que indicaría una dieta basada principalmente en cereales y aceitunas. «Su dieta era relativamente baja en proteínas animales y se basaba en trigo, legumbres y aceitunas y, en menor medida, uvas, comparables a otros sitios mediterráneos de la región en general», explican.

Ubicaciñon del yacimiento e imágenes del lugar. Joachim Bretschneider

Gracias al trabajo de los arqueólogos, se sabe también que completaban su alimentación con un consumo ocasional de ovejas, cabras y vacas, que proporcionaban también productos lácteos. La precisión de los análisis ha permitido incluso conocer lo que comían los perros encontrados en el lugar. Consumían principalmente animales domésticos, probablemente en forma de desechos de la actividad humana. «Gracias al progreso interdisciplinario y técnico de la ciencia arqueológica, no sólo podemos especular sobre la existencia de una larga tradición cultural de la dieta mediterránea a través de determinaciones taxonómicas y tipológicas, sino que también podemos ampliar estos hallazgos a través de análisis adicionales, por ejemplo de isótopos estables en restos humanos, animales y vegetales, y así contribuir a una mejor comprensión del surgimiento de tradiciones culturales en su anclaje en las dinámicas ambientales y sociales», subrayan los autores de la investigación.

De esta investigación han deducido también las prácticas agrícolas de aquellos pobladores. Por ejemplo, todas las uvas encontradas en Tell Tweini tenían niveles altos de un isótopo del carbono 13, lo que implicaría que los frutos recibieron suficiente agua y fueron bien cuidados a lo largo de la historia del sitio.

Pese a la larga historia de esta pauta de alimentación, el concepto de dieta mediterránea no fue acuñado hasta los años 50 del siglo pasado. Su responsable fue Ancel Keys, un fisiólogo y nutricionista norteamericano. Keys, que había sido el creador de la 'ración K' para los soldados estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial -a base de galletas, azúcar, conservas, café y chicles proporcionaba 3.000 calorías al día-, Keys realizó cuestionarios y análisis de 12.700 personas de siete países -la antigua Yugoslavia, Italia, Grecia, Finlandia, Holanda, Estados Unidos y Japón y concluyó que los que seguían la pauta mediterránea tenías menos riesgos cardiovasculares.

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