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Un grupo de chimpancés escucha en silencio las actividades de un grupo rival. Roman M. Witting / Tai Chimpanzee Project.
Los chimpancés también tienen controles de fronteras

Los chimpancés también tienen controles de fronteras

Un estudio en Costa de Marfil descubre que estos primates hacen «un uso táctico de puntos elevados del terreno» para saber lo que hacen sus rivales y planear incursiones en sus territorios

J. Arrieta

Jueves, 2 de noviembre 2023, 19:37

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La monitorización del comportamiento de dos grupos rivales de chimpancés en Costa de Marfil ha permitido a un equipo científico internacional comprobar que estos primates, nuestros 'parientes' evolutivos vivos más próximos, hacen un uso estratégico de puntos elevados del terreno para controlar los movimientos de sus enemigos. Es decir, utilizan puestos de observación estratégicos.

«La guerra táctica se considera un motor de la evolución de la cognición humana», señalan los autores del estudio, encabezados por Sylvain R. T. Lemoine, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y de la Universidad de Cambridge, y que publica este jueves la revista 'PLOS Biology'. «Una de estas estrategias, considerada exclusiva de los humanos, es el uso colectivo de la altura en los conflictos territoriales».

Tal y como detallan en el artículo, su investigación se basa en información recopilada durante 3 años de los movimientos de dos grupos vecinos de chimpancés del Parque Nacional de Taï, en Costa de Marfil, África. Los investigadores siguieron a los dos colectivos mientras recorrían sus territorios respectivos, incluida una zona fronteriza solapada donde ocasionalmente se producían escaramuzas. En esta 'tierra de nadie', o de todos, los chimpancés tienden subirse a las colinas o a los puntos más altos del terreno con mucha más frecuencia de lo que lo hacen cuando están en 'su casa', en terreno amigo o propio.

Incursiones sí, peleas no

Los primates que se sitúan en terrenos elevados «calibran la distancia de sus rivales y actúan en consecuencia para realizar incursiones evitando las peleas». Otras especies de mamíferos también usan las elevaciones, generalmente para vigilar a los depredadores. Pero este comportamiento observado en los chimpancés es la primera prueba de que un animal distinto del ser humano hace un uso estratégico de la altura para sopesar los riesgos de un «conflicto intergrupal».

«Este comportamiento de los chimpancés requiere complejas capacidades cognitivas que ayudan a defender o ampliar sus territorios», comenta Lemoine. «Explotar el paisaje para el control territorial está profundamente arraigado en nuestra historia evolutiva. En este uso de la estrategia bélica de los chimpancés quizá estemos viendo vestigios de la protoguerra a pequeña escala que probablemente existió en poblaciones prehistóricas de cazadores-recolectores».

Cada grupo de primates observado –durante 8 a 12 horas al día con equipos que incluyeron rasteadores GPS– estaba formado por 30 a 40 individuos adultos. Los investigadores descubrieron que los animales recorren con regularidad el perímetro de su territorio de un modo que describen como una especie de «patrulla fronteriza». «Estas patrullas suelen realizarse en subgrupos que permanecen cerca y reducen el ruido que hacen. Como observador, tienes la sensación de que han empezado a patrullar. Se mueven y se detienen al mismo tiempo, un poco como en una cacería», explica Lemoine.

Observatorios favoritos

Los chimpancés tienen además sus puntos de observación favoritos. Escogen determinados afloramientos rocosos, conocidos como 'inselbergs', que sobresalen sobre el bosque. Suben en grupos a ellos y permanecen allí en silencio. «No se trata tanto de miradores como de puntos de escucha», añade el antropólogo. Desde allí pueden oír las típicas llamadas de su especie, que pueden «escucharse a más de un kilómetro de distancia, incluso en bosques densos». Los 'inselbergs' ofrecen «condiciones ideales para la detección auditiva de adversarios lejanos». Cuando no oyen a sus rivales, tienden a hacer incursiones en sus terrenos.

Y lo hacen tratando de evitar la violencia. «La recogida de información en las colinas les ayuda a hacerlo reduciendo el riesgo de encontrarse con enemigos», apunta Lemoine. «Ocasionalmente, partidas de incursión de dos o tres machos se adentran en territorio enemigo, lo que puede dar lugar a peleas. Los enfrentamientos entre chimpancés rivales son extremadamente ruidosos. Los animales entran en un frenesí intimidatorio, gritando, defecando y agarrándose los genitales».

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